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Panorama complicado
11/6/2018(A Pleno Rugby)
No fue un buen fin de semana para el rugby argentino que sufrió dos impactos profundos con las derrotas de Los Pumas ante Gales y la caída de Argentina XV ante Uruguay. En su columna semanal Frankie Deges intenta entender qué le está pasando al rugby argentino. Ya están en Santa FeEl fastidio de Creevy. Una imagen que habla por sí sola. Kremer.
Empecemos por los aspectos positivos que dejó la derrota de Los Pumas ante Gales en San Juan. Debutaron Bautista Delguy, Santiago Medrano y Javier Díaz.



Ahora vamos por lo negativo. Todo el resto.

El éxito reciente de Jaguares hizo elevar considerablemente la vara y las expectativas de cara al comienzo de la serie de tres tests que jugará el seleccionado argentino en junio. No es algo malo, muy por el contrario ya que siempre debería haber altas expectativas cuando juegan Los Pumas. Por un lado, el rugby internacional requiere, exige resultados. Por el otro, como se juega es también importante.

Cuando no hubo de lo uno ni de lo otro, la frustración reinante es grande. Se frustran los jugadores, el cuerpo técnico. Se enoja el público. Aparecen los fantasmas. Así de lineal es.

Tengo una mezcla de enojo y frustración.

Enojo porque Los Pumas fueron una sombra de lo que pueden ser y porque los jugadores no fueron lo que estaban siendo en Jaguares. Intentaré no entrar en teorías conspirativas ni en lo que esta derrota puede generar porque no hay forma de embocarla. Cualquier cosa que se diga será para alimentar una llama que si no se corrige rápidamente lo que se hizo en San Juan podría convertirse en fuego.

Dijimos hace unas semanas en este espacio que esta serie podía afectar al cuerpo técnico de Los Pumas en cuanto se comparara con el reciente éxito de Jaguares. Los aplausos ante un buen desempeño serían compartidos con el equipo del Súper Rugby. Y con un desempeño como el del sábado, los abucheos serían todos para el staff Puma.

Y así fue. La prensa y las redes sociales están en pie de guerra, amparados en la falta de resultados en los últimos dos años y pico, pero sobre todo en el muy flojo desempeño ante un Gales que ni siquiera tenía su mejor formación.

No podremos nunca saber qué fue lo que se cambió para que los mismos jugadores pasen de jugar un rugby de alto vuelo a una repetición constante de un sistema que no funcionó.

¿Por qué no funcionó esa repetición de pick-n-go? ¿Esa necedad de buscar el contacto en vez del espacio? ¿Esa incapacidad de convertir en puntos las chances generadas?

Argentina ya se había convertido en un equipo repetitivo y de fácil análisis. El Súper Rugby le dio más herramientas al muy inteligente Warren Gatland para esperar al seleccionado con la defensa siempre armada.

Fallaron las individualidades y no anduvo el equipo.

Es preocupante porque, 24 horas más tarde, el equipo que debería alimentar a futuros equipos Pumas y Jaguares, no pudo contra un equipo uruguayo que más allá de su mejor versión, le ganó en una batalla fundamental: la de las ganas.

Es obvio y gratis caerle encima a Felipe Contepomi como coach de un Argentina XV que por tercera competencia consecutiva no consigue quedarse con el primer puesto. Más allá del nivel de la competencia, hay circunstancias que hacen que no se estén dando los resultados que todo pretendemos.

La pregunta que hay que hacerse es si los resultados ¿son el objetivo en sí mismo de Argentina XV como sí lo son de Los Pumas? Por más que queramos, Argentina XV compite en torneos de desarrollo y como tales, busca desarrollar jugadores por encima de los resultados.

Por Argentina XV pasaron Medrano, Delguy, Sebastián Cancelliere por nombrar tres que perdieron con Gales. El problema es que a veces juega con lo que los clubes le ceden y, a la vista de lo que fue una semana pobre – también perdieron los M20 ante Italia y el seven, que si bien ganó el Challenge Trophy, no pudo colarse en cuartos de final.

Algo está pasando y es bastante profundo. Parte del problema es sobre cómo se trabaja con los jugadores.

El regreso de Pancho Rubio a la UAR puede marcar un regreso a las formas que generaron las apariciones de jugadores como Pablo Matera, Facundo Isa, Tute Moroni, tan solo tres nombres de una generación surgida cuando el ex campeón con Banco del ’89 estaba a cargo.

No será de un día para el otro que se vean los resultados, pero es una buena incorporación que marca un camino por recorrer y con quien recorrerlo.

El Huevo Hourcade debe estar preocupadísimo por su futuro y el del equipo. La presión natural que tiene ser el Head Coach de cualquier equipo se multiplica cuando se es el encargado de un seleccionado nacional que ha tenido pobres resultados en los últimos tiempos.

Todos a Vélez

Si a los participantes del Nacional de Clubes se les anticipó que la final se jugaría en Vélez el 30 de junio, no hay nada de qué quejarse ahora que se conocen los finalistas. Hay medios que comentan que Hindú y Newman quisieran no perderse el tradicional almuerzo previo de veteranos, ni el tercer tiempo posterior por jugar en Vélez.

No creo que jugar un partido de este nivel afecte al amateurismo de un deporte que tiene varios cultos, como los del almuerzo y el tercer tiempo. Ni mucho menos.

Un partido en más de 30 que cada club juega en el año, en un marco que promete ser espectacular, con todo servido para que sea un espectáculo, es lo que pide la UAR en un campeonato que debe costarle muy caro por los enormes costos que tiene mover a tantos clubes por el país.

En una reunión en la UAR, ambos clubes se llevaron mejores tajadas que las que les ofrecían en cuanto a entradas y comodidades.

Disfruten la posibilidad de jugar por ser los mejores del país ante más gente que la que habitualmente los ve. Y el almuerzo háganlo temprano y después vayan todos juntos a Vélez. Es solo un fin de semana…
Por: A Pleno Rugby
Foto: Daniel Salvatori
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