La fiesta que no se vivió en la cancha tuvo su contrapartida en las tribunas. El público tucumano fue fiel a su hostil tradición rugbística y le dio a este tercer y último partido de la ventana de junio un marco único, que le da verdadero sentido a las incursiones de Los Pumas por el interior.

“Sabemos que la de Tucumán es una cancha difícil para los rivales, pero somos capaces de sobreponernos al contexto”, había anticipado Pascal Papé tras la derrota en Córdoba. Y así fue. Francia no se dejó intimidar por un público eufórico, que alentó todo el partido pese al resultado adverso.
Se trató de la quinta incursión de Los Pumas en tierras tucumanas, siempre en el estadio de Atlético Tucumán. La primera vez fue allá por 1993, cuando los argentinos debieron batallar más de la cuenta para vencer a Japón por 30-27. La segunda, dos años más tarde, fue un triunfo ante Italia por 26-6. Nueve años pasaron hasta que, el 12 de junio de 2004, Los Pumas volvieron a Tucumán, para vencer 50-44 a Gales. El último partido había sido la primera derrota, 24-16 con Escocia en 2010.
La expectativa por el partido ya se palpitaba en las conversaciones en los bares del centro. Que no hay más entradas, que siempre algo se consigue… el Test Match era tema de conversación. Camino al estadio, el celeste y blanco iba pintando el paisaje.

Desde temprano la gente se fue acercando al José Fierro y las tribunas no tardaron en poblarse. Una hora antes del inicio del partido no cabía un alfiler. Con 30.000 espectadores, el estadio estaba colmado. El radiante sol, hasta que cayó la noche, y un agradable clima (alrededor de 20ºC) acompañaron para darle al encuentro un marco espectacular.
En las gradas, banderas y camisetas de todos los colores (y una gran cantidad de infantiles) dejaban bien representado al rugby del NOA: desde los clásicos clubes tucumanos hasta los incipientes de Salta, Santiago del Estero y Jujuy dijeron presente.
Naturalmente, Julio Farías fue el más ovacionado cuando se anunciaron las formaciones, y para no perder la costumbre, Felipe Contepomi no se quedó atrás. El momento del himno terminó por meter al público como protagonista y cuando comenzó el partido también cayó el aliento de las tribunas.
Público conocedor, discutió cada una de las decisiones del árbitro e intentó afectar a Michalak en sus intentos a los palos, sin demasiado éxito. La gente se entusiasmó con un par de avances de Farías, pero desde la cancha no transmitieron mucho más. Cuando el Flaco salió y lo reemplazó el también tucumano Benjamín Macome, hubo aplausos para ambos, lo mismo que cuando ingresaron Gabriel Ascárate. La reacción del segundo tiempo volvió a levantar a la gente, pero no alcanzó para revertir un resultado que ya era muy cuesta arriba. “¡Vamos Pumas, vamos; pongan huevo que ganamos!”, intentaron contagiar sin demasiado éxito. Al final hubo algunos silbidos y aplausos para los franceses, pero en la despedida hubo ovación y agradecimiento para Los Pumas.
San Juan pasó con más pena que gloria. Córdoba le devolvió a Los Pumas el aliento que se merecen. Pero lo vivido en Tucumán excede todo lo vivido en este pequeño tour del seleccionado por el interior. Seguramente se repetirá en el futuro próximo.
Mirá las fotos del partido
Por Alejo Miranda (desde Tucumán) Fotos: A Pleno Rugby www.aplenorugby.com.ar
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