El despido de Michael Cheika trajo cola en Stade Francais y hoy no se habla de otra cosa que de sus reemplazantes. De hecho, desde la interna del club parisino se intentó rearmar el staff técnico con el resto de los integrantes del cuerpo de entrenadores. Sin embargo, según la prensa francesa se habla de una “cama” tendida por al ex DT por Christophe Laussucq, entrenador de tres cuartos.

Claro, con los códigos del ex hooker de Los Pumas se avecinaba que el cortocircuito interno llegaría. Por eso, A Pleno Rugby se comunicó con el hombre de Curupa para poner blanco sobre negro este runrún. Y él, un tipo con códigos, responde a todo desde Francia.
“Estoy con contrato por una temporada más, pero lo echaron a Michael Cheika que me trajo a mi y la verdad que gente del staff no se portó muy bien con él. Por eso le dije a Thomas Savare (mandamás de la institución) que con esa gente no sigo trabajando. Si ellos siguen prefiero no estar y dar un paso al costado”, se sincera Bocha. Y agrega: “El presidente está decidiendo si sigo yo o si sigue el resto. Prefiero perder mi trabajo que trabajar con gente así. Ahora hay que esperar al viernes así que son días se viven con un poquito de nervios. Yo estoy tranquilo con mi conciencia y con mis valores”. Honestidad brutal.

-¿Por qué creés que se terminó el periodo de Cheika en el Stade? -Estaba medio atado a los resultados. Si le hubiésemos ganado a Biarritz con claridad no sé si lo echaban. Los resultados no se dieron y lo embocaron, eso fue lo desagradable. -Fuera de este final, ¿qué balance haces de tu primer año del otro lado del campo? -La experiencia fue muy buena. Primero por seguir ligado al rugby; hubiese sido un error volver al país a trabajar de cualquier cosa. Aprendí a ser más tolerante a un montón de cosas, no ser más blanco o negro. Esta profesión te enseña a ser más variable y manejar las situaciones, por ahí no pones a los mejores pero pones a otros que le hacen mejor al equipo. Esto te obliga a tener más ojo de entrenador, a estar en temas de complementariedad o liderazgo. Muchas veces te pasa con la tercera línea de acuerdo a cómo queres plantar a tu equipo en cancha. -¿Cómo te llevaste con los argentinos, teniendo en cuenta que varios eran amigos tuyos y se hace duro diferenciar la amistad del trabajo? -Fenómeno. Diría que fue con los que mejor que me llevé, aunque podría haber sido un problema, sobre todo con Rorro por un tema posicional y que era frecuente que corrigiéramos cosas juntos. Tuvimos problemas en las formaciones y se mostró súper abierto a las críticas y a los comentarios. Fue un placer entrenarlo y será una lástima no tenerlo más en una cancha. Lo mismo con Nahuel (Tetaz Chaparro), Felipe (Contepomi), Martín (Rodríguez Gurruchaga) o Gonzalo (Tiesi). Fue espectacular.

-Rorro me dijo que fuiste de los mejores entrenadores que tuvo, ¿qué te genera? -¡Qué va a decir si es amigo mío! Los dos teníamos un compromiso moral con el otro. Él fue uno de los que más ha trabajado y uno trata de estar a la altura de semejante jugador. -En caso de quedarte fuera del staff, ¿volverías al país a entrenar acá? -Yo quiero hacer mis armas acá y aprender a ser entrenador, con una exigencia altísima todos los días, con grandes jugadores y mucha presión. No hay más para decir del tema. La charla pide un cambio de rumbo y, obviamente, la proximidad de la ventana de junio y el Cuatro Naciones obliga a ir por ese lado con el ex Clermont, que por primera vez en quince años mirará desde afuera los partidos del seleccionado argentino. “Me gustaría ir a verlos, pero si sigo en Stade los entrenamientos arrancan de nuevo casi a fines de mayo y no tengo tiempo”, se resigna.

-¿Cómo imaginás esta nueva etapa para Los Pumas y cómo lo empezás a vivir internamente? -Sobre todo el Rugby Championship, será duro mirarlo de afuera. La disfruté tanto todo lo que viví como jugador que es mucho menor la nostalgia. Será algo nuevo para Los Pumas, muchos piensan que es con un Mundial y es mucho más duro. En la Copa del Mundo teníamos a Georgia y Rumania, más allá de rivales durísimos como Inglaterra o Escocia. Ahora si te comes un carrito con los All Blacks después te toca Sudáfrica al otro partido.
-Por eso en esta ventana de junio habrá mucha responsabilidad por hacer un buen papel… -Claro. Jugar contra los mejores tres durante dos meses es muy duro. Es más fácil perder contra los All Blacks que contra Italia.
Por Juan Pablo Zenoni (@jpzenoni) Fotos: Stade Francais y A Pleno Rugby Para www.aplenorugby.com.ar |