Temporada para recordar la que se vivió en San Albano, de principio a fin. Y no es para menos, porque los resultados así lo indican. Desde el triunfo ante Hindú en Don Torcuato –fue en plena pretemporada–, pasando por los triunfos en los clásicos sureños ante Pucará y Lomas, vitales para la clasificación al Top 14, y poniéndole el broche de oro en la última jornada, cuando festejó con la victoria ante San Martín y finalizó por primera vez en su historia en el 13er. lugar.

Por todo eso, Barrio Corimayo seguramente pondrá en un marco este 2011. También será inolvidable porque cuatro de sus glorias le dijeron adiós a la ovalada (Marcelo Pellandini, Julio Menghi, Gabriel Iperione y Gonzalo Álvarez Comotti). Pero sobra tranquilidad porque hay recambio para tomar la posta. Y entre ellos está Germán Vidal, con ocho temporadas en Primera, quien realiza su balance con Scrum 5.
“Fue un año positivo. En la primera parte queríamos clasificarnos y lo conseguimos. Desde que arrancamos la pretemporada que sólo pensábamos en eso. El Top 14 sabíamos que sería muy difícil. Perdimos algunos partidos por mucha diferencia, pero eso fue porque capaz jugamos sin presión e inconscientemente nos relajamos. El Top 14 es muy competitivo y nos sirvió como experiencia, porque es la segunda vez que lo jugamos y porque estamos sufriendo un recambio que siempre es mejor transitarlo sin la obligación de mantener la categoría”, explica el fullback.
Y agrega: “Fueron dos semestres totalmente diferentes. En el primero pudimos desplegar todo el juego que quisimos plasmar, aunque obviamente hubo partidos que se nos complicaron. Y en el segundo jugamos contra 13 equipos de primer nivel, casi todos acostumbrados a participar en esta instancia, había otro ritmo de juego y se nos complicó intentar mostrar lo que queríamos, aunque a veces mostramos pincelazos de todo lo que podemos dar”.

Claro que para semejante logro pasaron cosas importantes desde dentro y fuera del campo, que el back desmenuza, empezando por lo exterior. “A nivel grupo estamos cada vez más unidos y eso marca la diferencia, porque si todos tiramos para el mismo lado es más fácil que salgan las cosas. La unión del grupo fue uno de los pilares de este plantel, desde el más chico hasta el más grande, desde el menos experimentado al que más experiencia tiene”.
A eso hay que agregarle el trabajo del entrenador, otro ítem a destacar por Vidal. “Rama (Wulf) nos enseñó muchas cosas en el juego que antes no veíamos, muchos estilos y un esquema. Antes quizás hacíamos dos fases y se nos nublaba. Hoy en día tenemos todo codificado, estilos de juego, llevar la pelota a un sector de la cancha o resolver de una manera u otra dependiendo de cómo el rival te marca. Eso antes se trabajaba, pero no con tanta estructura como ahora. Es un apasionado por el rugby, nos sumó un montón. Hace unos años se hablaba de que a San Albano, si le anulabas las dos primeras jugadas no sabía qué hacer. Y ahora sabemos echarnos para atrás del esquema predeterminado y poner en juego un plan B”.

Dentro de la cancha también hubo puntos altos, sobre todo en partidos bisagra. “Ganarle a Hindú en la pretemporada fue muy importante. Nos sirvió como motivación ganar en Don Torcuato, fue una esperanza para poder arrancar bien. Fue clave también vencer a Pucará en el debut porque era el arranque del torneo en nuestra casa y fue el puntapié a darnos cuenta que podíamos. Y el otro punto importantísimo fue el clásico con Lomas, porque lo ganamos en el último minuto y fue determinante para encaminarnos en la parte de arriba de la tabla. En el Top 14, el partido con Champa fue vital porque veníamos trabajando bien y no se nos daban los resultados. Fue un desahogo para todos”, soslaya el 15, que resume el juego del equipo: “Tuvimos un juego ordenado, bien pautadas las fases y cada uno sabia la función que debía cumplir dentro del campo. Creo que en alguna parte del año nos faltó algo más de agresividad en el tackle. Tenemos que mejorar las destrezas individuales, es un equipo al que le falta crecer muchísimo y sabemos que si hacemos las cosas medianamente bien podemos llegar a grandes cosas”.
Para sostenerlo aparecieron puntales de esos irreemplazables a los que Germán elige. “Mariano Castany fue clave, no sólo por el juego sino también por lo grupal. Es el capitán, tiene autoridad, juega bien, sabe llegarles a todos los jugadores desde la Pre a la Primera, y tiene buena relación con los entrenadores. A nivel juego, lo de Brunito (Bravo) fue espectacular. Un jugador distinto al resto, está muy bien entrenado y se ve plasmado en la cancha que juega a otro deporte. Y quiero destacar a Chelo, Boki, el Tano y el Duro, que se la bancaron hasta el final y para mí todos fueron puntales que me marcaron en estos nueve años de Primera que llevo”.
Pero como en todo balance, no sólo hay cosas positivas. El Albano fue el equipo de peor conducta (recibió 30 amarillas -16 en el Top 14- y dos rojas, ambas en la derrota ante Olivos en la segunda fase). Al respecto, el fullback opina: “En este nivel las inconductas se pagan caro. Fue un claro rasgo de la inexperiencia que tuvimos en el Top 14, pero es cuestión de mejorarlo poco a poco”.

El 2012 aparece a la vuelta de la esquina y los dirigidos por Wulf buscarán redoblar la apuesta. Si no, que lo diga Vidal. “El año que viene tenemos que encarar la pretemporada a full con el objetivo de repetir la clasificación al Top 14, y si se puede mejorar, bienvenido sea. Queremos consolidar la idea de que San Albano es un club de Primera y tratar de no volver a jugar la Reubicación, porque es muy estresante mentalmente. Y cuanto más veces juguemos el Top 14, más fácil será para nosotros acostumbrarnos al nivel que esa parte del año impone. Este grupo se desvive por eta camiseta y hace todo lo que esté a su alcance para que el club mejore. Vamos por buen camino y cada año que pasa se trabaja más seriamente”, cierra. Sobra ilusión, sobra material. El futuro dirá.
Por Juan Pablo Zenoni Fotos: Federico Castro Olivera Para www.aplenorugby.com.ar |