La lesión de Ignacio Redruello en plena primera fase de la temporada 2011 dejó acéfalo la tarea de patear a los palos. Ni Matías Birba, pateador durante varios años, ni Bruno Quercia, dueño de una zurda exquisita, ni Federico Nicolino, apertura y reemplazante natural en esa función tomaron la posta. Fue entonces que Diego Campbell asumió la responsabilidad, se hizo cargo, le puso el pecho…

Chunga tomó la posta que nadie quiso en ese momento difícil para el Tricolor, con la Reubicación de por medio. Y cumplió. Sus patadas a las haches contribuyeron a mantener al equipo en Primera y hoy, con el equipo en buen nivel, el octavo se mantiene firme junto al tee. Claro que de encontrar un lugar en la tercera línea no hay nada. Con Cherro inamovible y Baud y Menéndez en gran momento, Diego se hizo su lugar al lado de Luciano Gallardo. Y desde allí, a lo John Eales, se mueve para acomodar la guinda y patear. Pero no tiene nada de improvisado.
“A mí siempre me gustó patear, desde infantiles y también lo hice en juveniles. Todo lo que un pateador tiene de pibe siempre lo tuve, desde los 8 años que entrenaba patada. Después en M-17 alternaba con Nacho Redruello y entrenábamos juntos. Le ganaba siempre, lo tengo de hijo. Es cierto que parece raro que yo sea el encargado porque casi siempre los tres cuartos tienen mejor patada que los forwards por la técnica, porque siempre entrenan con el pie y además los gordos tenemos el agregado del cansancio de piernas por la disputa de las formaciones. Pero creo que si la entrenas la podes manejar. Este año con Lucio (Quercia), que está asumiendo la responsabilidad de ser el apertura del equipo, nos vamos alternando”, explica Campbell, en la charla con la Revista Scrum 5.

Y completa: “Cuando era pìbe jugaba de fullback, en M-15 pasé de segundo centro y en M-16 terminé jugando de apertura, un puesto que me encantaba. Ya en M-17 me volví lento, me gustaba mucho golpearme y el entrenador me dijo que lo mejor podía hacer era pasar de octavo porque leía bien el juego y tenía condiciones. Le hice caso y salió bien porque jugué dos años en el seleccionado de Buenos Aires y fui capitán de M-18 y M-19”.
Buen defensor, clara visión del juego e incluso una pierna técnica distinguen al forward Tricolor, que no será como Eales, el italiano Carlo Checchinato o el galés Colin Charvis, pero de a poco va perfeccionando su técnica para que, al menos, se parezca. “La acomodo casi recta, a 80 grados. Y le pego bien abajo, necesito un tee bajo, casi al ras del piso, por eso puedo patear con arena. Hago cuatro pasos para atrás, dos para la izquierda y voy derecho hacia la pelota. Lo perfeccioné con el Tanque Nicolino, él me enseñaba y yo practicaba con las pelotas nuevas de Primera. Le llevaba el tee a él, a la Rata Santamaría y a Fede Puy. Los miraba y aprendía; era el teeman oficial. Obviamente Wilkinson es una locura y alguien a quien miro”, dice Diego.
Y suma: “Miro a donde le voy a pegar, en que ligar de la guinda, y de ahí hacia donde apunto. Pero fundamentalmente en que lugar de la pelota le entro, porque si le pego mal sale a cualquier lado. Me encanta patear y siempre que pueda voy a tratar de seguir haciéndolo. Además puedo decir que le enseñé a patear a Matías Thomas. Íbamos juntos al colegio y a veces pateábamos en Pucará y otras en Lomas, pero el que le enseñó fui yo”.

Es que Chunga tuvo un pasado que no quiere olvidar. Y tanto le gusta la ovalada que si existe la oportunidad se calzaría la 10. “Jugar de tercera línea me encanta, es lo que más me gusta. Pero si no estuviera en esa posición me encantaría jugar de apertura. No soy picante ni rápido pero si de hacer jugar al equipo, táctico y pensante”.
Por Juan Pablo Zenoni Fotos: Federico Castro Olivera Para www.aplenorugby.com.ar
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