Está feliz. Se le nota. Lo dice. Y no es porque trate de imitar a Riquelme, su tono sí demuestra alegría: “Juego con felicidad, amo lo que hago”, argumenta Juan Imhoff, ese pibe de 23 años al que la vida le cambió en el 2011.

De haber empezado el año en Rosario a terminarlo en París. Sin escalas. O sí, en realidad hizo una: en Nueva Zelanda. Un trampolín al rugby del primer mundo. El rosarino tuvo un año bien revuelto, que incluyó el Mundial -con una gran actuación- y la contratación del Racing Métro, donde ahora juega en el Top 14 de Francia. ¿Un cambio grande? “No, grande no: gigante. Nunca había estado tan lejos de mi familia, de mis amigos, de mi club...”, explica este wing de 1.82 metros y 82 kilos. “Pero la verdad -continúa- es que me estoy adaptando muy bien, acostumbrándome de a poco. Estoy en un muy buen momento. Lo del Mundial fue un sueño hecho realidad que me ayudó muchísimo”.
Juan comparte equipo con varios argentinos: Juan Martín Hernández, Juan Pablo Orlandi y Alvaro Galindo, además de Gonzalo Quesada, que es entrenador de backs. Pero hay uno que, claro, es su debilidad, el que lo alojó en su casa durante su primer mes y medio en Francia... “A Juan Martín tengo que agradecerle muchísimo, me hizo tener una familia donde realmente me hacía falta. Y que me haya recibido, imaginate: vivir con mi ídolo fue el sueño del pibe, parecía que me lo había ganado en una promoción. No lo podía creer. Pasó de ídolo a algo mucho más importante”, cuenta Imhoff, que ya no está en la casa del Mago: “Ahora ya tengo mi departamento, estoy viviendo solo por primera vez. Serán dos ambientes pero es mío, je”.
-Hasta en ese sentido te cambió todo... -Sí, imaginate que nunca en mi vida había ido al supermercado salvo para comprar algo específico... Las primeras veces estaba una hora para encontrar cada cosa… (Risas).

-En lo rugbístico, además, empezaste bárbaro, agarraste la titularidad... -Sí. Llegué a Francia un miércoles. Ese sábado, contra Toulon, no jugué, pero al otro fin de semana viajé a Castres y fui titular. Encima ganamos, dimos un batacazo... Y decí que jugó Juampi (Orlandi), que habla castellano, si no no entendía nada...
-¿Ahora ya entendés más? ¿Cómo venís? -De a poco tiro más frases. Para jugar ya sé algunas básicas. Antes gritaba, mezclaba francés con inglés, nadie me escuchaba.
-Con Quesada en el cuerpo técnico cambió, ¿no? -Sí, es excelente para aprender francés. Y además a mí, que le pego con un diario, que tengo los botines al revés, me viene bárbaro practicar patada, je.

-Se te nota con muchísima confianza... -Sí, totalmente. Y hay algo buenísimo: disfruto hasta de los nervios del partido, de la semana, de todo. Es fantástico.
-¿Este fue el mejor año de tu vida? -Ojalá que no, que no lo haya sido. Decir que sí sería de mediocre. El 2011 tiene que haber sido el piso, no el techo.
-¿Y ahora qué? ¿El objetivo es la 11 de Los Pumas? -Quiero pelear un puesto, pero sé a quiénes tengo arriba. Agulla y Camacho son dos tipos de los que aprendí muchísimo, unos cracks. No va a ser fácil.
Fuente: Olé Fotos: UAR y Daylife www.aplenorugby.com.ar
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