SCRUM 5 / Notas
Pilares del Sur
Pilares del Sur
12/7/2013(A Pleno Rugby)
Cristian Bartoloni, Agustín Ezurmendia y Martín Demarchi se proyectan como primeras líneas de peso. Cada uno en sus clubes sobresale por tamaño y rendimiento. Scrum 5 te invita a conocer sus perfiles.

Ninguno nació en la primera línea pero, de a poco, sus contexturas físicas lo fueron llevando hacia delante. Y ellos, con tiempo, le fueron tomando el gustito a esto de ser parte de “los gordos”. Con condiciones naturales sobresalientes, sobre todo su tamaño, y destrezas técnicas que de a poco se han pulido apuntalan a sus equipos de Menores de 18.

Como todos los pilares saborean el roce, el contacto, golpearse. Son ásperos y lo demuestran en plena producción de fotos, con dardos cruzados entre sí, sobre todo entre Agustín Ezurmendía y Martín Demarchi, jugadores de Lomas y San Albano. Más relajado, Cristian Bartoloni, el juvenil de Pucará, disfruta de las chicanas. Aún no se toparon en la cancha pero Scrum 5 presenta sus perfiles en sociedad.

Nacido el 26 de agosto de 1995, Cristian Bartoloni arribó a los seis años a Pucará buscando algún deporte que lo satisfaga. Claro que de chico jugaba de centro, donde por contextura (mide 1,91 metro y pesa 111 kilos) se destacaba de forma notoria. Sin embargo poco a poca lo fueron corriendo. Fue segunda línea desde los doce hasta que el año pasado Héctor Lacarra, histórico forward del Rojo, le vio condiciones de pilar.

“Un poco me remití a la historia del club, de tener segundas que podían hacerlo en el club pero no con aspiraciones de seleccionado. Para eso a él lo veía pesado, con poco salto poco y pese a su altura tiene posibilidades de progresar en este puesto”, explica Cuqui, quien lo ve reflejado en él desde su serenidad fuera de la cancha y la actitud defensiva.

Con Conrado González Bravo y Fernando López como espejos, el juvenil le da la razón a quienes le modificaron su juego. “Me gusta el roce, mucho más que jugar de centro. Pero tengo que aprender a pisar más en lugar de ir al choque”, dice. Y eso queda plasmado en la descripción que Lacarra le dedica. “El tamaño y la fortaleza física son sus virtudes. Es buen jugador defensivo, tacklea bien y fuerte, ha tenido una evolución notoria en eso. Tiene que seguir progresando en ataque y en el scrum, que seguramente va a poder seguir aprendiendo muchas cosas. Le falta seguir trabajando la técnica, pero cada vez es un poco mejor jugador”.

Porteño de nacimiento y rosarino de alma –fanático de Central-, Martín Demarchi llegó al club de Corimayo a los cuatro años de la mano de su primo, Hernán Gyssels. Claro que en sus comienzos jugaba con chicos más grandes dada la poca cantidad que había en las infantiles. Fue segunda línea hasta M-15, cuando los hermanos Castany lo pasaron de pilar. Y hay motivos más que interesantes para eso.

“La decisión fue porque veíamos en su juego características de pilar, sobre todo teniendo en cuenta que la tendencia es que internacionalmente los pilares sean más altos, con Juampi Orlandi y Martín Scelzo como ejemplos. Y hoy los segundas líneas se parecen más a terceras, por su movilidad”, explica Martín Castany, quien junto a sus hermanos Mariano y Matías fueron los encargados de cambiarle la posición a Demarchi.

No es para menos. Con 1,93 metros de altura y 127 kilos, el pilar nacido 14 de mayo de 1996 ya mete miedo. Ni hablar si la tendencia de crecimiento se mantiene. Y él mismo sabe que allí está su puesto. “Me gusta el roce”, admite el juvenil, admirador de Rodrigo Roncero, Omar Hasan y Juan Figallo, también mira puertas adentro: Facundo Peroncello y Martín Álvarez.

“Físicamente marca la diferencia, tiene buena velocidad y potencia, no esquiva el contacto, le gusta agarrar la pelota y tiene buen juego de manos. En el scrum le cuesta, sobre todo con pilares chicos, aunque cuando entra derecho es imposible pararlo. Tiene una fuerza impresionante y será un gran levantador. A veces él solo levantaba a un saltador. En defensa le cuesta un poco con los escurridizos pese a un tackle bastante bueno y en el mano a mano si le vas al bulto te tira para atrás. Quiere mejorar y eso es determinante, hizo el click y cambió mucho en la parte técnica, física y en su predisposición”, lo describe Castany.

El caso de Agustín Ezurmendía quizás es el más paradójico. Hace apenas seis años que encontró en la ovalada a su deporte (llegó a Lomas de la mano de Agustín Abraham) y, sin embargo, es el que más tiempo de forward lleva. Sin una sobresaliente contextura como los otros dos -mide 1,76 metros y pesa 112 kilos-, no deja de marcar la diferencia por su potencia. “El día que entré me dijeron “jugá un poco más despacio porque lo haces muy fuerte”. En octava pasé a jugar de centro un partido y metí cinco tries”, recuerda. Así se entiende por qué pese a deambular por todo el pack soñaba con ser wing y su fanatismo por Jonah Lomu.  

No obstante el admirador de Aldo Di Corrado disfruta de jugar en la primera línea. “Desde que aprendí lo que es me encantó”, cuenta el rubio nacido el 28 de mayo de 1996, quien sueña con levantar a Luciano Gallardo (hoy uno de sus entrenadores) en una cancha.

“Tiene tamaño, le cuesta el scrum, pero es muy bueno con el juego de manos, en el suelto”, resalta Hernán Kaiser, quien además de haberle brindado conceptos en el club fue su profesor en el Colegio San Agustín. En ese ojo clínico coincide Mariano Magagnini, uno de sus entrenadores en la M-18 del Tricolor. “En ataque es muy bueno, siempre gana metros, es muy fuerte y rápido, pero debe mejorar el aspecto defensivo si quiere llegar arriba”, agrega.

Aún no tuvieron la chance de enfrentarse y quizás tampoco lo hagan. Pero será cuestión de tiempo para verlos frente a frente en el Plantel Superior porque tienen con qué para llegar. “Es un estilo de vida ser pilar”, coinciden. Ellos ya lo disfrutan. En el futuro lo harán los hinchas.


Por Juan Pablo Zenoni
Fotos: Fede Castro Olivera
Para
www.aplenorugby.com.ar 

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