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El análisis de los Jaguares, desde Canadá
Desde la ciudad de Victoria, en Canadá, Frankie Deges relata la experiencia que vivieron los Jaguares, en el reciente Americas Rugby Championship, que los argentinos conquistaron al superar a Estados Unidos, Uruguay y al seleccionado local.

Es una gema. Con tantos años en el rugby, venía escuchando sobre Victoria, la isla de Vancouver y que era allí donde estaba el rugby grande de Canadá. Clubes como James Bay, Velox, Cowichan, eran apócopes de jugadores canadienses, no mucho más. Fue y es la casa de Gareth Rees, único canadiense en el IRB Hall of Fame y embajador incansable del rugby de su país.

No está en los recorridos habituales del ocasional turista que desde Ezeiza le apunta al norte en busca de descanso, emociones o bellezas naturales. Una verdadera lástima porque la isla de Vancouver – a un par de horas de ferry de la ciudad de mismo nombre o un vuelo de tan solo 23 minutos – es un lugar que merece ser visitado. Su belleza natural, con montañas, bosques, ríos y lagos y la multiplicidad de paisajes de una costa que no le da descanso a la vista merecen el viaje.

Hay que aclarar que no queda cerca desde Buenos Aires. Una opción es vía Santiago de Chile, Toronto y Vancouver; se puede ir vía Dallas y Vancouver o mismo llegar a Seattle y luego cruzar a la isla en un turbo-hélice. Ninguna opción baja de las 22 horas desde que despega el primer vuelo hasta que aterriza el último. Es cansador pero vale la pena.

En mi caso, y por seguir con el tema turístico, desde Vancouver y aprovechando unos días libres, crucé en un enorme ferry – casi crucero salvo por la falta de camarotes – a Nanaimo y allí un viejo amigo canadiense de muchas coberturas rugbísticas me buscó para pasar tres días al norte de la isla, en un lugar llamado Comox.

De la mano de Ian Kennedy descubrí la simpleza de la vida en la Canadá rural, de cómo alguien retirado puede vivir sin sobresaltos y con buen estándar gracias a lo que se ganó con el trabajo de años. Pude sentir sabores que en una gran urbe se perdieron – comer pollo con gusto a pollo, champignones sabrosos y un salmón ahumado pescado en un río local que merece un libro aparte.

De hecho, quien lo pescó fue Director de Comunicaciones del IRB a fines de los ‘90 antes de jubilarse. Hoy se dedica a escribir de pesca – regreso al país con un libro suyo sobre el tema y sorprendido por la cantidad de publicaciones al respecto que hay. Su casa en Nanaimo tenía muchas más referencias a la pesca que a su otro amor: el rugby. Evidentemente, se puede pescar mucho más tiempo que la vida activa de un rugbier y puede ser igual de apasionante.

“Mirando desde arriba de un puente,” se llamaría un libro de vivencias propias con la pesca que quiere escribir. Habiendo parado a ver salmones desollando desde arriba de más de un puente, entendí el significado de la frase.

Desandar las tres horas en auto desde Comox a Victoria es por demás agradable. Cuando la ruta de dos vías por mano se acerca a la costa, se puede ver Estados Unidos del otro lado del Estrecho de Georgia y una costa arbolada salpicadas de casas simples y bonitas. Cuando se aleja del mar, la tupida arboleda es de un verde intenso. Acá es otoño y para alegría del visitante, el clima es sorprendentemente agradable. Se pone duro en invierno, pero la isla de Vancouver y sobre todo Victoria tiene el mejor clima de todo este país.

Entrar a Victoria también hace que los sentidos estén atentos. La ciudad está enmarcada por un puerto natural, especie de río, que la convierte en la gema de la que hablábamos al principio. Allí, dos edificios se destacan: el hotel Empress, construido en 1905 y uno de los mejores hoteles del mundo – confirmado por un muy viajado amigo – y la gobernación. Recorrer los alrededores denota el nivel de vida de los canadienses y pone en ridículo la teoría de la señora Presidente sobre que hay indicadores en nuestro país que dicen que estamos mejor que Canadá y que Australia. No. No. Y recontra no.

Hasta acá llegaron los Jaguares en busca de la defensa de un Americas Rugby Championship que el IRB organizó por primera vez en el 2009 en Toronto – con un formato distinto – que se jugó en Córdoba en el 2010, que Mar del Plata desistió de organizar en el 2012 y se hizo, a las apuradas en Langford, una ciudad satélite de Victoria y nueva casa del rugby canadiense.

De la mano del Huevo Hourcade y Emiliano Bergamaschi, mucho se habló de la composición del plantel y de que algunos jugadores habían optado por quedarse con sus clubes. ¿Mi razonamiento? El nivel de las finales de la URBA es elevado tanto por lo técnico, por lo mental, por la presión y por lo que representa para cada jugador. Poder venir con otros jugadores permite acelerar también el proceso de identificación de jugadores.

No es un torneo sencillo más allá de que se volvió a repetir el éxito argentino. Para el cuerpo técnico no hay mejor análisis que el que se hace en una gira de este tipo. Son viajes largos, hay que convivir y compartir alegrías y tristezas, victorias y fracasos y manejar las emociones grupales y personales. Por suerte, esta gira pareció tener sólo alegrías y victorias. Se vio, desde afuera, un grupo unido, compacto y con la capacidad de absorber de una esponja. Alegría y trabajo: una combinación ideal.

Invitado por el icónico Tomi Petersen y el incansable Diego Tyslak – presidente de delegación y manager – acompañé al equipo al Brentwood College donde pasaron todo el jueves de la semana pasada, con doble turno de entrenamiento más el almuerzo y la merienda. En una pequeña bahía, con edificios bajos y un alumnado del mejor nivel (la cuota anual es de aproximadamente 42 mil dólares para los pupilos y el colegio invierte dos millones de dólares anuales en becas), el colegio es inimaginable para el tipo de institución educativa argentina. Los Jaguares entrenaron muy duro, enfocados en el último partido del ARC.

El baño de hielo se hizo directamente en la bahía. El empujón de Pedro Imhoff a Martín Chiappesoni fue celebrado por todos. Hubo quienes se animaron a zambullirse o hasta nadar en las gélidas aguas del Pacífico. En definitiva, se vio un equipo unido y bien intencionado. Un grupo de chicos que saben que los Jaguares son un escalón previo a un futuro de Puma; que entienden que el camino es duro, de mucho trabajo pero que no por eso hay que dejar de disfrutar el momento.

El rugby de los equipos de Hourcade es entretenido; sus equipos buscan jugar con la pelota, ser protagonistas. Contra Estados Unidos tuvieron 50 minutos de muy buen rugby y apoyaron cuatro tries; contra Uruguay defendieron de manera pegajosa y molesta al punto que Los Teros se fueron frustrados por la imposibilidad de desarrollar cualquier tipo de juego. El cierre contra Canadá no fue lo imponente que marcaba el antecedente de los primeros dos partidos. Para estos jóvenes, algunos recién salidos de la adolescencia, fue una oportunidad de entender el rugby adulto.

Habrá que esperar a ver qué pasa con el puesto de entrenador de Los Pumas en el 2014 y 2015. Quizás alguno de los Jaguares 2013 lleguen a la Copa del Mundo; el grueso estará listo, si los planes de alto rendimiento siguen produciendo los jugadores capaces que genera, para el ciclo hacia Japón 2019.

Quien buscaba saber más del torneo y menos de Victoria, disculpas. Para el que quiere saber más de Victoria y tiene la posibilidad de elegirla como destino, no lo dude. Encima, como gancho, es la capital del rugby canadiense.

Por Frankie Deges, desde Victoria
Fotos: FD
www.aplenorugby.com.ar
 

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