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Se sabía de un conflicto interno
Se sabía de un conflicto interno
22/10/2013(A Pleno Rugby)
La renuncia de Phelan se dio en un contexto donde se sabía de un conflicto interno, de desconfianza en varios niveles, de situaciones poco claras que fueron derivando en un equipo poco feliz. La mirada de Frankie Deges.

Se fue Tati Phelan. Se sabía que sus seis años al frente de Los Pumas llegarían a su fin este año cuando terminara su contrato con la Unión Argentina de Rugby. El primer entrenador rentado del seleccionado nacional decidió irse antes, optó por no terminar los tres test-matches que le quedaban y renunció.

Esta tarde, en las oficinas que la UAR tiene en Martínez seguramente de algunas de sus explicaciones. Conociendo a Phelan – desde su época de capitán juvenil, en 1995 que tengo una relación periodista-jugador, luego coach – veo difícil que se vaya haciendo mucho ruido, al menos más ruido del que hizo su renuncia.

Eso está en el futuro. En el pasado quedan sus seis años al frente de un equipo que no le dio muchas alegrías ni a él ni al rugby argentino, un seleccionado que al cambiar a muchos de sus principales líderes post Rugby World Cup 2007 tuvo un intenso proceso de renovación que cayó en las jóvenes manos de Tati.

Con el coraje que siempre desplegó como tercera línea, Phelan tomó el cargo de Head Coach de ese seleccionado por el que tanto había tackleado. Con poca experiencia, su pasado Puma y su presencia a partir de sus días de jugador eran un bonus.

Le costó adaptarse al altísimo nivel en una época de muchos cambios. Empezaron los Centros de Alto Rendimiento al año de su desembarco en el banco Puma, nacieron Los Pampas XV, Los Pumas empezaron a necesitar marcar su territorio con miras a la introducción en una competencia internacional regular como terminó siendo el Rugby Championship. Fueron épocas de muchos cambios.

En sus primeros cuatro años se apoyó en quienes más confiaba dentro de la cancha: Felipe Contepomi fue su capitán y Mario Ledesma su líder en los forwards. El grupo de los que eran jóvenes en la era anterior empezaban a crecer y buscar su lugar de liderazgo y ese fue un tema nunca resuelto internamente. Hubo cortocircuitos varios, pero el equipo seguía en su camino hacia el Mundial en Nueva Zelandia con algún triunfo aislado pero sucesión de tropiezos. Crecía el rugby en el mundo y a Los Pumas les costaba acomodarse.

Todo apuntaba al Mundial y ahí había que pasar de fase como mínimo. Esa premisa se cumplió – el triunfo contra Escocia no fue para cardíacos, pero Los Pumas pudieron pasar de fase, las cosas se pudieron enderezar a tiempo.

El volumen de trabajo de Phelan fue siempre enorme. Le metió horas hombre y muchos viajes, un esfuerzo novedoso en nuestro rugby y la dirigencia de la UAR confió en su trabajo y ganas para renovarle el contrato. Cuatro años no fue el período, sino dos a pedido del mismo Tati, padre de cuatro hijos.

El primer año del Rugby Championship fue de mucho aprendizaje para todos en el rugby argentino – jugadores, entrenadores, dirigentes, hinchas y periodistas. El cuerpo técnico comandado por el ex ala del CASI también tuvo que aprender sobre la marcha mucho de cómo manejarse en un torneo de este nivel. Contó con la ayuda de un mentor como Graham Henry que alentó a un nuevo paradigma del equipo.

No hubo triunfos en el arranque pero un importante empate con Sudáfrica y momentos de buen rugby. Al finalizar el Championship empezaron los nubarrones y quejas que denotaban un equipo no tan unido como se presumía.

Este 2013 fue negativo en los resultados – solo se le ganó a Georgia, cayendo dos veces con Inglaterra y en los seis partidos del Rugby Championship. Desde el arranque de este torneo que se sabía de un conflicto interno, de desconfianza en varios niveles, de situaciones poco claras que fueron derivando en un equipo poco feliz. Sin resultados positivos en la cancha, el espiral en descenso se agudizó.

Terminó el Rugby Championship y había que ver qué decisiones tomaría Tati con respecto al armado de Los Pumas. Ir con los mismos de siempre y que fuera otra gira difícil o buscar nuevos nombres, una renovación, un lavado de cara. Dejarle el conflicto al que viniera el año que viene o empezar a solucionarlo.

No fue ni una ni otra. Finalmente, Tati Phelan decidió no quitarle ni un día más a sus niños, evitó otro viaje que no disfrutaría y presentó su renuncia el lunes por la tarde. El fin de un ciclo que, con un poco más de distancia, se podrá analizar y ver cuan positivo fue.

Por Frankie Deges
Fotos: A Pleno Rugby
www.aplenorugby.com.ar

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