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Un año para terminarlo rápido
Un año para terminarlo rápido
18/11/2013(A Pleno Rugby)
El partido que Los Pumas jugaron ante Gales mostró, en algún punto, más de lo mismo. El 2013 será inolvidable, aunque por razones negativas. Ni siquiera un buen triunfo ante Italia va a cambiar una temporada que al momento solo registró 1 victoria en 11 test.

Viniendo de recientes elecciones nacionales, fuimos bombardeados con datos de aceptación pública, encuestas que supuestamente servían para orientarnos. Como si porque la mayoría opina algo, hay que acompañar. Uno quisiera confiar en la credibilidad de esos números aunque las encuestadoras o empresas que, dicen, leen el pulso de lo que la gente quiere o piensa son tan parciales como sus afiliaciones a los partidos políticos.

En el rugby no se han hecho estudios de mercado masivos, mucho menos uno para saber dónde está hoy parado nuestro seleccionado nacional en función de la aceptación pública.

Entonces, como ejercicio (no científico, por supuesto) sirve lo que pude recoger en las horas posteriores al final del partido. Como aclaración, el primer tiempo lo vi en la tranquilidad de mi casa y el segundo – gracias a la cercanía, lo vi en mi club durante un gran torneo de fútbol para niños.

En el club, mientras unos pocos sufrían pegados frente a la televisión, todo aquel que pasaba por el bar se enganchaba a ver qué pasaba. Y lo que pasaba no era bueno. Mucho menos los comentarios. El boca de urna no era favorable a Los Pumas.

Los más entendidos en esto del rugby opinaban sobre el ataque desintegrado, fragmentado, solitario. “El apertura nunca juega sobre la línea de ataque, sino que está bastante detrás – eso le da velocidad a los defensores para que atoren a los backs de Los Pumas,” comentaba un viejo apertura.

“Fijáte que varias veces van de a uno a chocar; Farías choca para abajo y siempre termina en el suelo,” se quejaba un ex capitán de pelo blanco.

“Agulla ya no cambia de paso, siempre va al choque… decí que no pierde la pelota,” argumentaba uno de otro club que llevó a su hijo a jugar al fútbol y cambió ovalada por redonda.

Había uno que se acercaba cada tanto mientras el hijo de 9 años trataba de emular a Messi y se preguntaba en voz alta: “Estos no mejoraron en todo el año; queda claro que afuera de la cancha pasan cosas….” Todos imaginan cosas…o saben lo que en realidad está pasando detrás de las puertas de los vestuarios.

Terminado el partido, por ser periodista, en un momento sentí que estaba en una conferencia de prensa. ¿Cómo se sale? ¿Por qué se sigue con un nivel tan bajo? ¿Van a colgar finalmente a los que ya no pueden seguir jugando? ¿Qué tan bueno es ese Hourcade? Pregunta tras pregunta.

Al salir al pasto bajo el abrazador sol, donde los chicos se divertían jugando al fútbol post temporada de rugby, los padres de los compañeros enseguida aportaban su experiencia ovalada, sin haber siquiera visto el partido. “Hay que hacer una limpieza importante y poner a los jóvenes,” explicaba uno como si supiera. “Cordero, Matera, ¿cómo se llama el mendocino? Ah, y está el gigante ese de Hindú…” Todos opinaban, expertos de la nada misma.

“La mala onda que debe haber en ese vestuario; me contaron que…” aventuraba otro que decía conocer entera la interna porque un amigo de un amigo conoce a no sé quién del equipo.

Habladurías aparecerán; razones y soluciones, todos tienen. Todos opinaban, expertos de la nada misma. Pero en algo coincidimos todos: el equipo no gana ni juega bien.

Si uno tuviera todas las respuestas, entonces no estaríamos tratando de analizar lo que no funciona…que a la vista de los resultados y las performances de este año, es mucho.

El partido en el Milennium de Cardiff mostró, en algún punto, más de lo mismo. El 2013 será inolvidable, aunque por razones negativas. Ni siquiera un buen triunfo en Roma – muy necesario y esperado – va a cambiar una temporada que al momento solo registró una victoria en once test-matches. Este año se perdió por amplios scores y dando muchas ventajas en el juego en la serie contra Inglaterra de junio, contra los Springboks en Pretoria y contra Australia en Rosario.

Tan sólo en Mendoza y en Perth – contra los Springboks y los Wallabies respectivamente – se estuvo en posición de ganar. No se pudo, pero se vio un equipo con buenas intenciones. En los dos partidos contra los All Blacks – en Hamilton y en La Plata – se vio lo mejor del equipo, aunque de a ratos, no durante el partido entero.

Se llegó a esta gira de fin de año con los problemas internos en boca de todos; con un plantel que lejos de unirse ante las presiones externas, se agrupó en pequeños grupos con objetivos dispares.

La llegada de Daniel Hourcade, de buen CV y listo para el salto, más allá de que toda esta situación lo tomó por sorpresa – debería haber sido un envión anímico, un punto de no retorno para un recorrido que tiene como última estación el Mundial de Inglaterra.

Hubo alguna señal en el partido de la semana pasada en Twickenham de que se podía soñar con este nuevo proceso que estaba naciendo. En Cardiff, desde el arranque, una vez que tuvo posesión, parecía que este equipo iba a jugar la pelota.

De hecho, el primer try galés viene de un ataque argentino – un mal pase, una mala recepción y a cobrar. El nuevo wing Santiago Cordero compró un amague que nunca más volverá a comprar. En esa situación – el jugador cortado y un defensor que lo corre, hay que bajarlo más allá de que haya apoyo. No fue su culpa pero un duro aprendizaje. Pero cuando tuvo tiempo, se inventó el espacio para dejar a siete galeses tackleando el aire; un poco como el Coyote queriendo atrapara al Correcaminos. Si este chico no tiene apodo, lancemos el #correcaminos.

Llegaron más tries galeses y con el correr de los minutos, Argentina se perdía en su propia ineficacia. Que tal jugador no tenga onda con ese otro, que haya un grupo peleado con el sistema, o que los más viejos no quieran ceder espacio a los más jóvenes, no es razón suficiente para que no haya respuestas tal como pasó el sábado. No hay 34 puntos de diferencia entre Pumas y galeses aunque durante el partido hasta podría haber sido un score más amplio. Fue uno de esos días…

Queda una semana de gira; no estará Patricio Albacete – uno de los líderes del equipo que no ha aparecido en este año. ¿Será el momento de ver al gigante Tomás Lavanini tal vez? ¿Pondrá Hourcade a los jóvenes que están pidiendo pista o es un riesgo mayor? ¿Servirá la visita al Papa Francisco como envión anímico?

Juzgar la labor de Hourcade por esta gira es injusto. Pobre Huevo. Le tocó una bien difícil y los resultados no acompañaron. Tiene el coraje para bancarla y habrá aprendido mucho. La convivencia, comentaban los que están dentro de la gira, ha sido buena, normal. Nada inconducente, pero tampoco un desborde continuo de buena onda.

Quedan cinco días para preparar un partido que por historia, por ranking, por necesidades, habría que ganar. Quizás en el análisis o en la búsqueda del diagnóstico Puma no cambie mucho. Ganar sirve siempre.

La mano de Hourcade se verá cuando el año que viene se empiecen a delinear los planteles. Entonces conoceremos a los padres de la derrota y veremos quienes son los que le apuntarán al Mundial.

Mientras tanto, la opinión pública seguirá analizando si siguen tan hinchas como siempre. O ese amor entra en un impasse hasta que todo mejore.

Matches - Ventana de noviembre
Viernes 15 de noviembre
Brasil 0 68 Portugal
Rusia 13 40 Japón
Sábado 16 de noviembre
Georgia 23 25 Estados Unidos
Italia 37 31 Fiji
Inglaterra 22 30 Nueva Zelanda
Gales 40 6 Argentina
Rumania 21 20 Canadá
Francia 38 18 Tonga
Irlanda 15 32 Australia
Uruguay 16 15 España
Barbarians Franceses 20 19 Samoa
Domingo 17 de noviembre
Escocia 0 28 Sudáfrica

Por Frankie Deges
Fotos: UAR y FD
www.aplenorugby.com.ar

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