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En el fin del mundo
En el fin del mundo
23/12/2013(A Pleno Rugby)
El Seven del Fin del Mundo es uno de los torneos con mayor trayectoria en el país. Y allí, este año Los Tilos se quedó con la Copa de Oro. Desde la última parada del Hemisferio Sur, Frankie Deges cuenta sus vivencias del fin de semana.

Ushuaia siempre vale la pena visitarla. En invierno o en verano. En realidad, su verano para los que llegamos de un norte que calentaba como un horno es casi un invierno liviano de los nuestros. Es que Ushuaia está realmente en el Fin del Mundo. Es la última parada que hay antes de la Antártida, que no queda a mas de mil kilómetros.

El clima pasa del calor, al frío, a la lluvia, al viento y cualquiera de esas combinaciones juntas. El ejercicio mas habitual es el de vestirse y desvestirse – se puede hacer muchas veces por día.

En esta época del año, la noche es mas un concepto que una realidad; de hecho el 21 de diciembre; la noche mas corta del año, nunca dejó de haber luminosidad allá en el horizonte hacia el sur, hacia la Antártida. Si bien era una delgadísima línea de luz que poco alumbraba, es algo difícil de aceptar eso de que haya luz cuando el cuerpo pide dormir.

La ciudad, a orillas del Canal de Beagle, sube hacia una montaña gigante que mezcla todo tipo de construcciones sin un orden urbano estricto, mas bien todo lo contrario. No obstante este desorden, Ushuaia siempre atrae. A 15 minutos del centro hacia ambos costados – teniendo en cuenta obviamente que el agua y la montaña son dos bordes infranqueables – se está en la mas hermosa de las naturalezas.

Hacia el Sur se llega al fin de esa Ruta 3 que arranca en el Camino de Cintura en el Gran Buenos Aires y conecta todas las provincias atlánticas – Buenos Aires, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y la de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Son 3079 kilómetros. Los últimos kilómetros, dentro del Parque Nacional Tierra del Fuego, son enmarcados por bosques, montañas, ríos y el lago Roca hasta llegar al mojón de cierre del eterno camino en la Bahía Lapataia.

Hacia el norte, las montañas son mas altas y amplias, se cruza por el Cerro Castor – el centro invernal de la ciudad – y el valle de los Huskies para llegar al Lago Escondido y poco después el Lago Fagnano. Todo un marco natural de difícil narración y omnipresente belleza.

Acá, en esta ciudad, desde hace 27 años consecutivos se juega el Seven del Fin del Mundo. Un torneo único que este año tuvo al campeón llegado desde el Barrio Obrero de La Plata.

Los Tilos, con un equipo bien sólido, preparado y conducido, hizo un viaje relámpago a Ushuaia para llevarse el título en un fin de semana que tuvo tres distintos torneos, el de adultos, uno para M18 y otro para M16.

Desde chicos, los locales crecen queriendo jugar el Seven del Fin del Mundo y el que tengan la oportunidad de jugar en el marco que brinda la cancha que el Ushuaia Rugby Club al lado del Río Pipo genera un ambiente de adrenalina que surge de estos chicos que durante años vieron a sus mayores jugar en canchas que en el rugby porteño hubiera sido inaceptables y que acá marcaban que para jugar al rugby en el Sur hay que tener coraje en serio.

Ahora en la cancha principal hay verde, onduleante y con alguna piedrita que asusta, pero verde al fin. Y la secundaria también está en buen estado. Todo muestra del crecimiento del rugby en la ciudad y sobre todo en el club mas emblemático de la ciudad.

La fecha, tan sobre las fiestas y en épocas de vuelos sin asientos y con retrasos – escribo esto ya avisado que mi vuelo tendrá dos horas de atraso y confiando en que no se suspenda – complicó la llegada múltiple de los muchísimos buenos jugadores que se le animan al fin del mundo año a año.

Es mas, la figura mas jerarquizada en este 2013 fue Federico Anselmi. Hace tres fines de semana su silbato controló la final del Seven de Dubai. Acá en Ushuaia referea otro nivel, pero con la misma sonrisa y sapiencia que controla a los monstruos mundiales del rugby seven. “Me encantó venir; el lugar, el entorno, la gente. Es mi primera experiencia acá y el paisaje es espectacular,” dijo el muy viajado Boli Anselmi.

No le fue fácil al equipo que trajeron los hermanos Rafa y Luis Silva llevarse el trofeo. Con un mix de jugadores de primera división y un par de juveniles, fueron el mejor equipo del torneo al que llegaron convencidos por los hermanos Flores – dos jugadores del Ushuaia Rugby Club que este año jugaron en la primera e intermedia del equipo de verde.

Tuvieron que ganar una semifinal en muerte súbita contra uno de los equipos del club local. Ese partido parecía un match de box: si marcaba un equipo, replicaba el otro, y así hubo seis tries para el deleite de las dos tribunas que, mas allá de ser pequeñas, desbordaban de público. Fue un 24 a 19 que le confirmó a los visitantes que había que ponerse todas las pilas.

Y con esa premisa salieron a la cancha a llevarse el título. Fue un contundente 36 a 0, con buen seven, con enorme entrega y con un festejo que justificó el largo viaje. Además, Segundo Tuculet fue elegido el MVP del Seven.

“Para muchos, es la primera vez que ganan un trofeo con el club,” contaba el ex Puma Rafa Silva. “Valió la pena llegar hasta un lugar tan lindo para jugar un torneo que nos encantó. Nos volvemos contentos.”

Quienes viajamos hasta el fin del mundo, al igual que Los Tilos, volvemos contentos de haber venido a un lugar único y un torneo diferente.

Por Frankie Deges
Fotos: Gentileza FD
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