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El crecimiento en carne propia
El crecimiento en carne propia
10/2/2014(A Pleno Rugby)
El rugby en el continente crece; difícilmente muchos de los nuevos países lleguen a competir con nuestro rugby, pero ya quieren ser parte de nuestro deporte. Frankie Deges viajó a Centroamérica donde estuvo con ocho naciones poco conocidas en Argentina.

Es difícil cuantificar todo lo que el rugby argentino le debe al trabajo incansable de tantos miles de pioneros y amantes del desarrollo. Hoy, cuando la crema de nuestro rugby viaja por el mundo, se exporta materia prima, nuestros equipos e hinchas se codean con All Blacks, Wallabies, vemos a Los Pumas en Twickenham o el Stade de France, al seven en los mejores torneos o disfrutamos de Los Pumitas en la elite, es fácil olvidarse lo que es desarrollar de cero este deporte.

El fin de semana pasado, mientras Los Pampas enfilaban a una nueva e importante aventura y Los Pumas 7s jugaban en el Seven de Wellington, estuve en el Rainforest 7s, jugado en la ciudad de Cartago, a unos 45 minutos de San José, en la apasionante Costa Rica. Allí, con un fondo de montañas que jugaban a las escondidas con las nubes se jugó un torneo internacional de seven de rogby – así, con o en vez de u, como dicen por acá – con el apoyo del International Rugby Board y CONSUR y con un premio importante para la región.

El ombliguismo argentino a veces no nos permite ver mas allá de nuestras fronteras. El día antes de viajar, hablaba con alguien muy del rugby que no entendía que viajara hasta acá a filmar unas historias para el programa, Total Rugby del IRB. “A mi no me interesaría verlas,” dijo con suma liviandad. Contar las historias de estos equipos en formación o desarrollo es, en líneas generales, apasionante; como mínimo interesante.

La nómina de países participantes podrá llamar la atención. Además los Ticos y Ticas locales, jugaron en lo que en esencia fue un torneo centroamericano Colombia, Venezuela, Panamá, El Salvador, Nicaragua y Honduras mientras que en la búsqueda de su mejor preparación para los Juegos Odesur en marzo, se acercó Perú.

En juego había tres cupos para el rugby masculino y dos para el femenino para viajar a Veracruz, México, en noviembre para los Juegos de Centroamérica y el Caribe.

Claro que no todos llegaban en igualdad de condiciones. Aquí entra el tema de la formación y el desarrollo. Ramón Temple de Cole es un español que “en 1983 o 84, cuando vivía ya aquí, pasé por el parque de La Sabana (símil a nuestro Palermo) y vi cuatro o cinco personas jugando rogby. Con mi hermano nos unimos y empezamos a darle al trabajo de desarrollarlo.”

Lo conocí en el 2006 cuando con 43 años era jugador, entrenador y factótum de una Costa Rica que había viajado a Venezuela para debutar en un torneo CONSUR. Luego lo vi arengar a Guatemala cuando estos jugaron en Río de Janeiro en el Seven de CONSUR hace dos años. “Es que ahora vivo allí, pero sigo trabajando por el rugby de la región.” Querido por todos, es un trabajador infatigable.

Con la gente de Federación de Rugby de Costa Rica, en pocos días, armaron un torneo que marcará un antes y después para una incipiente sub-región. Acá, Colombia lidera el camino en desarrollo y crecimiento. Por problemas de visa, llegaron directamente desde el aeropuerto a jugar y en el debut se toparon con Perú. Fue 15 a 12 para los peruanos que serían campeones invictos. Si el cierre hubiera sido ese partido, hubiera sido interesante ver quien prevalecía.

En Colombia juega José Manuel Diosa (http://www.youtube.com/watch?v=eKN2Lhg6Crg), un jugador distinto. Dos puntos contra Los Pumas cuando jugaron contra un Sudamérica XV antes del Mundial 2011, tiene una calidad impresionante, innata para jugar. Humilde, respetuoso, muestra viva de que el rugby puede cambiar la vida de quien lo juega es probablemente el mejor jugador sudamericano sin contar argentinos, uruguayos y algún chileno. Sí, he visto bastante rugby en la región como para animarme a decir algo tan fuerte.

Por allí anda Venezuela de la mano de Marisell Méndez, pionera en la región del rugby femenino. Fue la capitana de su país cuando cayeron por cinco puntos contra Brasil en la primera final de un torneo internacional en Barquisimeto en el 2004. Ahora es entrenadora y factótum del rugby femenino en un país, como el nuestro, muy castigado por la pésima conducción de gobiernos nacionales necios. Sonríe y le mete con todo, como cuando jugaba.

Perú, Colombia y Venezuela son la elite en este torneo, tanto en varones como mujeres. Los Tucanes y Venezuela aseguran sus tickets a Veracruz y el tercer lugar masculino se lo disputan los Ticos y Guatemala. Hacha y tiza, con el “cubano” Lucas Willington jugando de hooker. Celebró a la distancia el campeonato del club donde se formó y el acento porteño no lo perdió en los diez años que lleva acá. Le sacan una tarjeta amarilla y pone complicado el partido que define todo. Pero los locales se recuperan y todo queda en 12 para cada equipo. Como se juega el torneo en un sistema de todos contra todos hay que hacer números. Clasifican los locales para alegría de los que se acercaron a ver. Son todos de rogbi, todavía están lejos de las grandes multitudes. Ya vendrá dicen.

“Es una federación muy bien organizada, de las mejores del país,” dice el ex yudoca olímpico Henry Núñez Najeda, hoy presidente del Comité Olímpico de Costa Rica. “Trabajan muy bien y el deporte me gusta. Si tuviera diez años menos ¡me gustaría jugarlo…!” El rugby muy pronto tendrá su cancha propia en La Sabana y será un despegue en todo sentido.

Miran desde un costado la gente de Panamá. Está su presidente Kenneth Prado que además es capitán, el secretario Manuel Valdivia y el tesorero Chang Ng – son jugadores, pero no de seven, aclaran. Esa es la Unión. “Estamos creciendo y en ese sentido vamos a agrandar la estructura,” cuenta Ng. Ni los varones ni las mujeres están en el nivel del torneo. Se van con mucha experiencia, sabiendo lo lejos que están y eso será clave para el futuro. Como dice Orsiny Rodríguez, “hemos aprendido mucho acá. Regresamos con muchas ganas de seguir trabajando.” En bus, vuelven todos a su país contar sus vivencias por el vecino país de los Ticos.

Cada país tiene su historia para contar. Sus sueños y ambiciones que no pasan por jugar contra Los Pumas ni mucho menos. Son historias de pasión, de esfuerzo, de gastos económicos, de trabajo, de estar convencidos de que el rugby es un vehículo que merece ser disfrutado. No veo quejas en nadie. Todos sonríen.

Mucho sonríe el Chavo Duffour, hombre de Olivos que recorrió muchas veces el país jugando seven para los de Munro o su equipo de amigos Actitud Mata Talento. Está trabajando en Costa Rica hace un mes y ofreció ayudar. Refereó unos diez partidos entre sábado y domingo. Es un nuevo referí internacional para Olivos, un club que mucho le ha dado al referato argentino. Se da cuenta que su enorme experiencia sirve por estos lares; piensa divertirse como siempre lo hizo con el rugby, ayudando como y donde pueda.

En esencia, estos países son esponjas que quieren aprender. Con sueños, objetivos claros y sobre todo muchas ganas. Me voy contento de San José, aunque no haya podido pisar esas fantásticas playas que tienen por acá. No vi el mejor rugby del mundo, no. Pero disfruté de ver varios países dando sus primeros pasos. De ver el primer paso de la evolución ovalada.

Por Frankie Deges
Fotos: A Pleno Rugby
www.aplenorugby.com.ar
 

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