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Cambio de paradigma cubano
Cambio de paradigma cubano
5/5/2014(A Pleno Rugby)
CUBA fue un justo campeón del que fue un gran Nacional de Clubes. Muchos no comprenden un club con reglas que no necesariamente se ajustan a las de otros clubes de rugby. Para qué juzgar, se pregunta Frankie Deges después de disfrutar el marco de una gran final.

La final del reformado Nacional de Clubes ya era historia y los cubanos iban con sus medallas colgando del cuello hacia la pileta; padres e hijos, abuelos y nietos, chicas y chicos, no podían contener su alegría. Mucha camiseta vintage (“esta la usó mi viejo,” me comentó al pasar alguien que ya pintaba canas mostrando una camiseta gris y celeste, tan desteñidos estaba lo que alguna vez fue negro y azul), caras pintadas, el ser cubano reflejado en sus caras.

Habiendo agotado tantas lágrimas a fin del año pasado cuando rompieron una sequía de mas de cuatro décadas al ganar el Top 14, este nuevo triunfo se sintió distinto, decían algunos que con un sonrisa que no les entraba en la cara no paraban de abrazarse con amigos, familiares, desconocidos.

La entendible alegría del triunfo se recibió con la satisfacción de que el camino elegido fue el correcto; los triunfos lo ratifican. Porque mas allá de que CUBA por primera vez haya permitido que su verde luzca con publicidades y el cerco perimetral tuviera carteles, el cambio de paradigma en el club fue deportivo.

“Antes, nos creíamos los mejores pero nunca lo demostrábamos,” me contaba un cubano amigo una hora después de haber terminado el partido. “El que iba al gimnasio era mal visto, un ovalado, y así nos iba. Hoy, el que va al gimnasio está bien visto. Queremos hacer el esfuerzo necesario para ser los mejores.”

Hubo descensos, malas temporadas, cosas que no salían, diferencias que costaba zanjar y el fondo que si no se tocó al menos estuvo cerca. Como me decían, el creerse los mejores, no sin dejo de soberbia, no se reflejaba en el campo de juego.

Llegó gente joven a la conducción del plantel superior y entre todos – jóvenes, generación intermedia y viejos – diagramaron el camino que hoy los ve arriba, bien arriba en el rugby del país. Después de ganar el Nacional de Clubes, el futuro sigue siendo promisorio porque el hambre sigue estando.

El rugby en el Club Universitario de Buenos Aires es uno de varios deportes dentro de un gigantesco club multideportivo. Con muchísimos socios – la consulta a dos socios dio números distintos – que aseguran la financiación a través de las cuotas de las distintas actividades, se pueden dar el lujo de prescindir del dinero que podrían aportar empresas por asociar su marca a la institución.

“Discutimos internamente mucho, pero después sobre lo decidido vamos todos juntos; las disputas quedan puertas adentro,” me decía otro que participó de una semana pasada en la que hubo que cambiar algo muy importante. “Hubiera sido una cagada no jugar de local…mirá lo que esto!” agregaba saludando a quien pasara cerca.

Cada club es como una familia. Las decisiones de cada familia son, justamente de ellos. Y mientras no afecten a los de afuera, las decisiones de un club son igual. Entonces, si CUBA decide por A o por B, es una cuestión interna de ellos. Lo importante es que su primer equipo de rugby, el que quiere ser el mejor de la historia del club, pudo jugar en su casa de Villa de Mayor, un partido para el que había ganado el derecho de jugar de local.

Esa cancha es una de las más lindas del rugby porteño – también de las mas grandes recuerdan mis pulmones y cansadas piernas. Verla llena, inclusive las tribunas que a costo propio del club instalaron para recibir lo que debe haber sido unas 10 mil personas – valió, según el que mira desde afuera, la pena. Para los de CUBA no hubo nada mas lindo que ganar en casa. Será un recuerdo único.

El hambre de este equipo no se detiene en este segundo campeonato seguido que gana. Santiago Uriarte, segunda línea como su padre Joaquín, un histórico del club, fue clave al robar dos lineouts en defensa que podrían haber cambiado la historia. Se ganó el puesto en este Nacional de Clubes y pagó esa confianza con creces. “Ahora queremos ganar el Top 14, y el próximo Nacional de Clubes, y no parar,” decía, mojado, afuera del vestuario, después del tradicional piletazo. Lo que hace unos años hubiera sonado a ‘cubanito soberbio’ (y…no puedo ponerlo de otra manera sabrán entender los de CUBA) hoy es el renovado hambre de un jugador, un equipo, un club, con un cambio de paradigma.

Terminó el que seguramente sea el mejor Nacional de Clubes de la historia. Fue el mejor armado, el mas justo. El que le permitió a dieciséis clubes viajar por el país y enfrentarse a los mejores en condiciones parejas. El que marcó un camino. El que tuvo a los dos mejores equipos en la final y que se definió, como marca el libreto, por poco y nada.

Cuando Duendes tuvo esa última chance con el penal de Mateo Escalante, muchos habrán pensado que quien a hierro mata, a hierro muere. Bauti Güemes le había dado a CUBA el Top 14 en una situación muy parecida, cuando quedaba poco y nada para el final. Si ganaba Duendes, otro gran club, hubiera sido justo también. Pero fue de CUBA, merecido campeón.

Dueño de su propio destino gracias a ese cambio de paradigma. ¡Salud campeón!


Por Frankie Deges 
Fotos: FD
Para
www.aplenorugby.com.ar 

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