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Queda menos
Queda menos
15/9/2014(A Pleno Rugby)
Los Pumas volvieron de Nueva Zelanda y Australia con dos derrotas. A pasos quedaron de un empate con Australia. Con mucho por mejorar, es clave que ahora descansen y se recuperen para lo que viene, explica Frankie Deges.

¿Quién no hubiera celebrado si Los Pumas conseguían un empate frente a los Wallabies en la Gold Coast? Esto de los merecimientos en el rugby internacional es bastante difícil de manejar, tanto como que es imposible determinar qué es mejor: ganar jugando mal o perder jugando bien.

El seleccionado argentino está necesitado de éxitos tangibles mas allá de los pasos hacia delante que esté dando. El sábado, injusto o no y a pesar de ser el peor de los cuatro partidos en el Rugby Championship 2014, quedó nuevamente a tiro de empatar un partido que se le había presentado muy complicado. Australia fue mejor en análisis final, pero si hubiera terminado empatado, ¡que lindo hubiera sido!
 
Si vamos a esos últimos minutos, con un Tomás Cubelli picante, un Corcho Fernández Lobbe que mantiene su enorme nivel partido a partido, Chelo Bosch ratificando que será recordado como uno de los grandes centros del rugby argentino, y un banco de suplentes que le aportó aire y hambre, entonces el vaso no está tan vacío. Como tampoco se hubiera llenado con el empate.
 
Desde que empezó esta campaña del Rugby Championship y Daniel Hourcade nombró su plantel, omitiendo nombres de gran trayectoria, habló de la necesidad de hacer crecer a jugadores con poca experiencia internacional. Lo está haciendo frente a los tres mejores del mundo, fogueando en la medida que puede a jóvenes promesas para que se conviertan en realidades.
 
Con muchos jugadores surgidos netamente de la cantera de nuestro rugby – Martín Landajo y Tomás Cubelli, Matías Alemanno, Manuel Montero, Jerónimo de la Fuente, Benjamín Macome, Bruno Postiglioni, Rodrigo Báez, Matías Cortese, Ramiro Herrera y Joaquin Tuculet volvían a Australia donde unos meses antes ganaron la Pacific Rugby Cup – hubo momentos de gran paridad con uno de los tres mejores equipos del mundo.
 
Claro, el partido se presentó complicado desde el arranque cuando el omnipresente capitán Michael Hooper – los de cierta edad se acordarán del dibujito animado Droopy que estaba en todas partes…ese es Hooper – aprovechó un error defensivo en el centro de la cancha para llegar al primer try. El reloj decía 1m58s.
 
Enseguida, cuatro minutos mas tarde, con una gran pelota recuperada en un ruck por Corcho Fernández Lobbe se atacó pegado al touch y Manuel Montero llegó al try. El wing de Pucará tiene un tranco que a la distancia parece lento o cansino. Evidentemente, por su capacidad para el try, debe ser difícil de detener y mucho mas veloz que lo que pareciera. Hasta ahí duró la paridad parcial.
 
Si hubiera sido como en el arranque del torneo en Sudáfrica que el equipo se recuperó del temprano golpe y luego le jugó de igual a igual hasta el final, la historia hubiera sido mucho mas alegre. No fue así y los Wallabies manejaron la primer hora del partido con solvencia. Gracias a errores propios y una defensa Puma que a pesar de tener huecos tuvo suerte en momentos claves, por suerte el partido no terminó con una abrumadora ventaja en el tanteador. De hecho, lo del equipo de Agustín Creevy fue bien decoroso en el resultado parcial, algo que no reflejaba el mejor desempeño de los Wallabies. El 14 a 7 era un precio barato para ir al descanso.
 
Con menor posesión que en otros partidos – de hecho, como se suponía, el referí Glen Jackson no tenía idea que sucedía en el scrum, y el lineout tuvo tres perdidas importantes – parecía que el equipo daba varios pasos hacia atrás en el rugby al que se apunta a jugar. El capitán local, nuevamente, llegó al try en una pelota dividida en la que la suerte estuvo en contra de Pantera Montero; error y a cobrar casi debajo de los palos.
 
Por suerte, cuando faltaban unos 20 minutos y mientras se movía el banco – fuera de libreto, dos jugadores salieron para hacer el test de conmoción cerebral y otros dos lesionados – hubo reacción y esperanza. La levantada se dio casi naturalmente, y si bien parecía que Australia se sentía tranquila en el tanteador, se le complicó encontrar nuevamente el ritmo de un partido que venía dominando.
 
Ya se sabe que los dos medioscrums Pumas tienen características distintas: con Cubelli se jugó mas sobre la defensa australiana y generó una mayor incomodidad Wallaby. Bosch capitalizó un ataque cerca del ingoal para apoyar contra el touch izquierdo. Cubelli pecheó en un free-kick y apuró a los Wallabies.
 
De arremetida, con mas amor propio que juego, nuevamente se pusieron a tiro cuando Nico Sánchez tiró un milimétrico rastrón para que Tuculet apoye el tercer try. Hubo que remontarse varios años para ver cuando se habían marcado tres veces frente a los potencias.
 
Así se llegó a los minutos finales y con unos Pumas instalados en los últimos metros australianos faltó paciencia. O mente fría. Nico Sánchez, el apertura que mejor ataca con la pelota en las manos en este torneo, se cortó y no vio a Juan Imhoff que pedía pista sobre su hombro derecho. No tenía el pase tan sencillo y el wing tenía un defensor encima, pero podría haber terminado debajo de los palos.
 
Sobre el cierre, mientras los australianos consumían preciados segundos en un scrum en las cinco yardas, para cuando llegó el momento de introducir el balón, el tiempo estaba cumplido. Todos esperábamos el try de scrum, como en el ’83. Cubelli tiró el balón y nadie entendió el porqué del free-kick en contra. Luego, en un interesante trabajo de edición, el programa Scrum dio la explicación del porqué: Cubelli no esperó la señal del referí. Sí, podría haber pedido que se juegue nuevamente el scrum. No lo hizo y Australia zafó del empate.
 
Queda lo mas difícil del Rugby Championship para este equipo que mostró mejorías en tres de los cuatro partidos. La recta final es cuando mas cansados están los argentinos del trajín de tanto viaje y mente ovalada. Tienen libre hasta el domingo para descansar, ir a sus clubes, encontrarse con amigos, comer asados.
 
O en el caso de Juan Martín Hernández, estar con su hijo nacido el viernes. Cuando se habla de la entrega por la camiseta, por defender los colores de Los Pumas, qué mayor entrega familiar que quedarse con el equipo cuando un hijo está por nacer. Mas allá de las felicitaciones al gran Juani y su mujer, esa actitud marca el nivel de compromiso que hay por estos Pumas 2014.
 
Quedan todavía entradas para los dos partidos en La Plata y Mendoza. Hay que creer en Los Pumas, acompañarlos y disfrutar este renacimiento que están teniendo. Si consiguen ese descanso y desenchufe, estarán mas que listos para lo que viene.

Por Frankie Deges
Fotos: A Pleno Rugby y Villarpress
Para
www.aplenorugby.com.ar

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