ESPECIALES / Columnas de Opinión
Se encendió la marquesina
Se encendió la marquesina
4/9/2015(A Pleno Rugby)
Con la contratación de Juan Martín Hernández, la franquicia argentina tendrá un jugador que será su cara más visible. El impacto que implica su llegada y el rol que cobrará dentro del equipo serán decisivos, según explica Frankie Deges.

No era el secreto mejor guardado. De hecho, en la presentación del neozelandés Greg Peters a principio de semana se habló de que faltaba que un par de jugadores firmaran sus contratos. Los que sabían, se hacían los ignorantes por más que esa firma, o la foto, había sido el domingo en Belgrano Athletic después de la ya tradicional foto del plantel mundialista.

Para no encimar tanto evento, con razón la UAR optó por separar bien cada situación. La foto se realizó el domingo por la tarde, el lunes la prensa pudo conocer y deleitarse con la visión de Greg Peters, quien marcará el norte del rugby profesional argentino, el martes se confirmó que Juan Leguizamón sería integrante de la franquicia. Faltaba la noticia que coronaría todo.

La UAR comenzó con una campaña en sus redes sociales que solo apuntaba a que: a) volvían a jugar Hugo Porta o Agustín Pichot, o b) el nuevo jugador de la franquicia era Juan Martín Hernández.

Por suerte fue lo segundo. La firma de Juani Hernández asegura muchas cosas importantes para la franquicia. Al no anunciarse aún el nombre, los colores y tantos otros detalles (“November,” fue la respuesta de Peters a la pregunta), ahora podrá hacerse toda esta comunicación usando a uno de los mejores de su generación, un jugador reconocido fuera del ámbito del rugby y que a pesar de su timidez tiene un elevado perfil comercial.

Será, sin dudas, la cara de la franquicia. No estará solo y seguramente sean también jugadores marquesina el capitán de Los Pumas Agustín Creevy, Leguizamón y algún jugador más joven que se destaque en Rugby World Cup. Posters, publicidad, publicaciones, entrevistas. Hernández tendrá que asumir un rol de embajador.

Claro que nada de esto servirá si no está a nivel. En ese sentido no hay que preocuparse. Hernández es uno de los jugadores más profesionales que ha dado el rugby argentino. Con una mente volcada a la preparación desde niño – su padre era preparador físico y en su familia corría el deporte por las venas – siempre tuvo como meta ser el mejor jugador posible.

Tuvo su pico de rendimiento en el 2007 cuando pudo jugar el Mundial completo en su puesto favorito. Listo para jugar donde se lo necesite, no disfruta ni es tan efectivo como cuando se pone la 10. Probablemente para el Súper Rugby esté un par de pasos detrás de la velocidad natural del torneo aunque es fácil asumir que el equipo argentino jugará a un ritmo menos vertiginoso, llevando su juego al lugar que más le convenga.

Sí, Juan Imhoff apoyó tres tries contra los Springboks pero uno de los principales responsables de esa victoria fue Hernández. “No sabés como estaba esa semana; se le notaba en los ojos, en el lenguaje corporal, en todo…” comentaba un integrante del cuerpo técnico después del triunfo Puma en Durban.

En el Mundial probablemente juegue de primer centro, o segundo lanzador como le gusta llamarlo Daniel Hourcade. No es lo que prefiere el jugador. Está escrito en las estrellas que tendrá un buen torneo.

Regresarán los jugadores al país de RWC y después de unas merecidas vacaciones deberán enfocarse en un 2016 largo, distinto. Tener a Hernández, líder silencioso, a mano es un plus de confianza.

Querido por los principales clubes del mundo, de no haber sido por temas inmigratorios, hubiera sido el primer argentino en jugar para Leicester Tigers cuando recaló en el Midlands inglés a principio del 2003; luego mudó su talento al Stade Français en una época de gloria de gloria para el club del showbiz. Quiso probar el Súper Rugby y jugó para los Natal Sharks en la Currie Cup – una lesión no le permitió jugar el torneo que pretendía jugar – y al recuperarse se mudó de nuevo a Paris para jugar con Racing Metró. Terminó su periplo fuera del país en el multicampeón Toulon.

“Tenemos que equilibrar la carga de trabajo,” explicaba Greg Peters el lunes al explicar cómo se hará en una temporada con 17 partidos del Súper Rugby y doce test-matches. Pretender que Hernández, a sus 33 años recién cumplidos, juegue todo es una locura. Habrá que gestionar positivamente su carga ovalada. Rodearlo de jóvenes que de él aprendan a ser profesionales.

Sus ganas de seguir jugando en Los Pumas y cerrar un ciclo en el país ayudaron a su decisión de volver. La UAR tuvo que hacer bien sus cuentas para poder contratarlo. Merece cada peso, por lo que fue, lo que es y lo que será en la franquicia, dentro y fuera de la cancha.

Bienvenido Juan Martín Hernández.

Por Frankie Deges
Fotos: A Pleno Rugby
www.aplenorugby.com.ar 

Otras Noticias