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Celebración para el Toro
Celebración para el Toro
7/9/2015(A Pleno Rugby)
Marcos Ayerza tuvo una celebración ideal a una carrera de logros y buenos recuerdos con tres camisetas: Newman, Los Pumas y Leicester Tigers. Frankie Deges reflexiona sobre un merecido día de festejo en Welford Road.

Tenía a los chicos de “su” Colegio Newman alentando en la tribuna; y jugó con las dos camisetas que lo marcaron: la de Los Pumas (esta vez en su versión azul) y la de Leicester Tigers (que si bien ha ido mutando no deja de perder los colores verde, rojo y blanco) adentro de la cancha. El Toro Ayerza, de haber querido, podría haber intentado drops, tirado revers y hasta patear a los palos.

En su “testimonial”, partido homenaje después de una carrera de 10 temporadas en uno de los principales clubes de Inglaterra y porqué no del mundo, el Toro estaba en el centro de la escena.

Quienes conocen al pilar formado en Newman saben que lejos está su personalidad de buscar la cámara o el perfil alto. La solidez que demuestra sobre la izquierda del scrum cada vez que entra a una cancha es con la que se maneja en la vida. Frontal, sin trampas.

Además de un gran pilar, supo aprovechar su tiempo en Inglaterra para armarse su futuro para cuando termine el rugby – aunque falten como mínimo los tres años de contrato que le quedan en Inglaterra. Me contaba ayer un amigo que hace un tiempo recibió un llamado de Ayerza por un tema laboral y que lo trataba todo el tiempo de usted. “Le tuve que decir que yo era del rugby, y que tenía muy claro que él era Ayerza…que por favor me tuteara…Le costó por lo educado que es.”

Siempre listo para saludar con un apretón de mano y una sonrisa sincera, se ganó el cariño y el respeto de los hinchas de Los Pumas y de su club que no pusieron reparos cuando el sábado entró al precalentamiento con la camiseta del seleccionado argentino. Recibió instantáneamente un standing ovation (aplauso de parado) de enorme significado. Fue el primero de tres.

Jugó cuarenta minutos para Los Pumas, cambiándose por primera vez en el vestuario visitante de un Welford Road tan suyo como la cancha de Newman en Benavídez. Para el segundo tiempo, y por la trascendencia del partido, se puso la ropa de su club para jugar unos 10 minutos contra Los Pumas. En su carrera de 213 partidos oficiales para los Tigers, fue titular en 177 de ellos, incluyendo finales y partidos claves.

Son pocos los homenajeados con un “testimonial.” Estos pocos tienen la posibilidad de generar con el apoyo del club una serie de eventos recaudatorios; el homenajeado puede donar el dinero generado a la entidad de su elección.

El plato principal es el partido de rugby y que Los Pumas hayan podido aceptar la invitación – mas allá de que encajaba perfectamente en la previa del Mundial – habla a las claras de la posición que también tiene Ayerza en nuestro rugby.

Desde su debut el 4 de diciembre del 2004 en un caluroso Vélez Sarsfield contra los Springboks hasta el partido en Durban hace unos días, el Toro sumó 60 caps y llegará a su tercer Mundial por primera como titular. Casi da lástima pensar que cuando termine el torneo, donde sea que toque que lleguen Los Pumas, será la última vez que lo veamos con la celeste y blanca. Será el momento de, aplaudiendo todos de pie donde sea que estemos, agradecerle  por todo lo que le dio al rugby de Los Pumas.

El sábado Los Pumas se despidieron de la larga previa del Mundial en Leicester, ganándole al equipo local, los Tigers, por 55 a 34, un resultado que no se ve en partidos entre naciones pero que se ajustó a lo que se buscaba de este último encuentro.

Un emocionado Ayerza recibió el caluroso afecto de compañeros y amigos, fue llevado en andas – hecho casi olvidado en el rugby actual – y le habló a los que se acercaron a Welford Road. Hubo tercer tiempo donde pudo seguir escuchando de terceros lo que significaba para el club y el seleccionado.

En 13 días, volverán a la cancha; está vez será el mítico y gigante Wembley y en juego habrá mucho mas ya que enfrente estarán los All Blacks. Cambiarán los objetivos, las tácticas y hasta el hambre. La defensa se reforzará y bajará el porcentaje de errores. Será todo distinto.

La historia nos cuenta que en la previa de casi todos los mundiales quedaron jugadores fuera por lesión: Hernán Vidou en el ’91, Santiago Mesón y Gonzalo Camardón en el ’95, Fede Méndez en el ’99, el capitán Lisandro Arbizu cuatro años más tarde, el Negro Gaitán en el mítico 2007 y hace cuatro años fue el tucumano Álvaro Galindo. Todos tenían destinado un lugar en esos torneos. Más allá de Pantera Montero y Chipi Figallo que se lesionaron antes de cerrar el grupo – en la etapa final de la preparación no hubo lesiones duraderas.

Otra buena noticia fue el debut de Gonza Camacho para los Tigers. Ya habíamos visto, y disfrutado, como estaba cuando jugó casi una hora contra Australia. No quedó dentro del plantel del Huevo Hourcade por muy poco (el no haber jugado al rugby en dos años por sucesivas lesiones le jugó en contra). Él solo quería debutar para un club que le renovó dos veces el contrato sin que hubiera aportado un minuto de juego. Su presencia en el club, su predisposición a aportar desde donde le sirviera al equipo, sus ganas de colaborar todo el tiempo, convirtieron a ‘Gonza’ en alguien querido por la gente de Leicester Tigers. Cuarenta minutos alegraron a todos. Muchos amigos y familia que lo acompañaron y apoyaron en estos 24 meses estuvieron ahí con él.

Ya está; no habrá más rugby internacional para nadie de acá al Mundial. Las cartas están echadas. Queda la sintonía final, el detalle del detalle. El 18 arranca todo. No falta nada…

Por Frankie Deges
Fotos: Villarpress
www.aplenorugby.com.ar 

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