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Isso ainda vai a ser grande no Brasil
Isso ainda vai a ser grande no Brasil
7/3/2016(A Pleno Rugby)
Hace unos años, una propaganda fantástica (búsquenla en YouTube) decía que el rugby estaba creciendo en Brasil. Después de múltiples visitas al país de la batucada, Frankie Deges analiza el despertar del rugby verdeamarelho.

En 1984 viajé por primera vez a Brasil. Era una gira de rugby, o al menos esa fue la excusa, con el primer equipo de mi colegio. Después de unos días de “entrenamiento” – nadie había pensado en llevar una pelota – en una Río de Janeiro mas libidinosa que la actual, sobre todo para adolescentes con muy poco pudor o sentido de la responsabilidad, jugamos tres partidos contra los primeros equipos de clubes de San Pablo. No éramos un buen equipo – solo tres eventualmente jugaron en primera división – pero ganamos los tres partidos contra jugadores adultos por mas de 50 puntos.

Mi primer viaje laboral fue varios años mas tarde durante el comienzo del proceso clasificatorio a Rugby World Cup 2003. Esa nublada tarde en el mismo Sao Paulo Athletic Club en el que había jugado con mi colegio, Brasil le ganó por poco, muy poco, a Venezuela. Aquel 11 a 3 me motivó a escribir entonces que este país era un gigante dormido.

El planteo era simple: si en una población de 200 millones, el 0,1% juega al rugby, entonces el futuro solo puede ser promisorio.

Le costó despertarse en los siguientes años y a pesar del potencial enorme de un país que como el nuestro pasa de crisis a momentos de bonanza y nuevamente a crisis, sin lógica ni control, el rugby no conseguía despegar.

Aquella tarde, en el SPAC estaban entrenando unas chicas, algo que me llamó la atención porque no había de manera visible rugby de mujeres en Argentina.

Tres años mas tarde, en la horrible Barquisímeto en algún lugar en el centro de Venezuela, se jugó el primer Seven Sudamericano Femenino. Esa vez, Argentina perdió con Colombia y las brasileras fueron claramente las mejores.

Comenzó así un dominio regional que se mantiene hasta hoy, ya que en el agobiante calor de Río de Janeiro volvieron a ganar invictas un torneo que dominan a piacere – tanto que solo Argentina en la final pudo apoyarle un try. No hay perdido aún en torneos sudamericanos.

En un evento necesario para cada deporte olímpico, bajo el nombre de Aquece Río, se jugó el XXIII Sudamericano Femenino de Rugby. Se estrenó al fin el campo de juego del Parque Olímpico Dedoro, al oeste de la ciudad.

Lejos está de estar lista la ciudad; hay rutas aún en construcción, el aeropuerto no está preparado y no hay siquiera invasión de anillos olímpicos en cartelería o señalética. La actual crisis económica de Brasil complica todo.

Aún así, las sedes están en proceso de concluir sus estructuras cuando faltan poco menos de cinco meses para que todo comience. “Igual no te preocupés, se va a ver perfecto en la televisión…el resto no importa,” me dijo hace meses un reconocido periodista, habitual comentaristar olímpico.

El rugby está en buen estado. El campo de juego, instalado en lo que anteriormente era una cancha de polo, lució perfecto y todas las áreas funcionales tuvieron una invalorable oportunidad de probar los sistemas.

Ahí, la presencia del “zanjero” Santiago Ramallo como Gerente de Rugby en Río 2016 – es además el Gerente de Sudamérica Rugby para World Rugby – es clave. Instalado en Río desde el año pasado, trabaja a diario para asegurar que el regreso del rugby a los Juegos Olímpicos después de 92 años sea un gigantesco éxito. Hubo aprobación general después de dos días de torneo.

En esos Juegos estará Brasil con sus equipos masculinos y femeninos. Tan dominantes como son en Sudamérica las mujeres, en los Juegos tendrán que lidiar con los habituales equipos del circuito mundial femenino en el que suelen participar con cierta regularidad.

También jugará en Río 2016 el equipo masculino que el lunes emprende viaje a Vancouver para participar de la serie Mundial que hace una parada en esa bonita ciudad del oeste canadiense por primera vez. Además jugarán el Seven de Hong Kong buscando una plaza fija en el circuito de la próxima temporada. En ese plantel, hay algunos de los jugadores que el sábado a la noche terminaron su participación en la primer, y exitosa, Americas Rugby Championship.

Deberían haberle ganado a Chile en el debut, podrían haberle ganado a Uruguay, perdieron jugando bien con Canadá y le ganaron a Estados Unidos en el resultado que hizo que el mundo notara esta fantástica competencia que va a revalorizar el rugby del continente. Si todos los países levantan su nivel, ¿porqué no pensar en un Mundial 2023 con 24 equipos participantes?

Nunca me hubiera imaginado todos esos años atrás que estaría en un hotel en Río de Janeiro viendo en directo un partido de rugby; que Brasil estaría jugando con Argentina en un torneo regular. Perdieron, sí, contra un equipo argentino que muestra que nuestra fábrica sigue sacando buenos jugadores. “Pero es buenísimo para nosotros jugar este tipo de partidos porque nos permite seguir creciendo jugando contra los mejores,” me dice Agustín Danza, ex de Los Cedros, CEO de la Confederaçao Brasilera de Rugby.

El lunes, después del torneo de prueba del seven el diario O Globo tenía en la foto mas grande de su primera página una imagen del seven; y la última página le dedicaba además de una foto de gran tamaño, la cobertura del Aquece Río (evento test).

“¿Te acordás que yo decía que todo esto era parte de un plan que teníamos?” me decía en perfecto porteño Sami Arap Sobrinho, el carismático presidente de la CBRu el domingo cuando hacían unos 38º de sensación térmica en Deodoro.

Es cierto, hace unos años, en un Congreso Sudamericano en el 2012 en Bento Gonçalves, habló del positivo plan que tenía para el futuro. Le manifesté entonces algunas dudas. “Yo te decía que íbamos a crecer... ¿viste?” El plan que presentó apunta a tener 500 mil jugadores para el 2032 y el crecimiento es real y concreto. Falta para ese objetivo de máxima pero el rugby brasilero ya le está apuntando a Chile y Uruguay y porqué no a un lugar en Rugby World Cup 2019.

“La última oportunidad que tengo de jugar en Rugby World Cup es en 2019 y creo que podemos tener una chance,” me cuenta Lucas Duque. ‘Tanque’ le apoyó dos tries a Los Pumas jugando para Sudamérica XV antes de irse al Mundial de Nueva Zelanda. Lleva 12 años en el seleccionado y nunca soñó con lo que está pasando.

“Me llena de energías, de ganas y de sueños,” dice a punto de viajar muchas horas hasta Vancouver. No sé si Brasil va a estar lista para 2019, pero para el 2024 no tengo dudas.

Brasil se está despertando. Esa es una gran noticia.

Por Frankie Deges
Fotos: Frankie Deges
www.aplenorugby.com.ar 

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