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Cambio de cultura
Cambio de cultura
5/4/2016(A Pleno Rugby)
El rugby está en constante evolución. Se mejora técnica y tácticamente año a año. Lo mismo sucede en la preparación física. En el área médica los cambios acompañan estos avances. Claro que requieren también de un cambio cultural según explica Frankie Deges en una nueva columna.

La señal es simple e inequívoca: mano abierta que golpea dos veces arriba de la cabeza. Con ese gesto, el referí anuncia que el jugador al que apunta deberá salir del campo de juego para que se lo revise por una posible conmoción cerebral. Esto se ve habitualmente en los partidos de alto nivel y el sábado a la madrugada Ramiro Moyano y Nico Sánchez debieron dejar el campo de juego para ser revisados por sendos golpes en la cabeza. El primero no regresó, el segundo sí.

El hecho que el rugby sea un deporte de contacto – no de agresión estúpida e innecesaria como la de la persona que usaba la camiseta de Pucará el sábado – generó en su primer siglo como deporte la idea o concepto que era mas macho el que terminaba el partido mas allá de la situación física que tuviera. Dejar la cancha era un acto de cobardía.

De hecho, no fue hasta hace la temporada europea de 1968-69 que se permitieron hasta dos reemplazos por lesión. Todavía se celebra que Colin Meads, el mejor All Black del siglo pasado, haya jugado 60 minutos de un test-match con un brazo fracturado.

La legislación fue modificándose y así como fueron apareciendo los cambios temporarios por cortes – permitiéndole al jugador sangrante ser cosido antes de regresar al campo de juego (la foto de la camiseta blanca del francés Jean Pierre Rives toda ensangrentada era un canto a la valentía como se entendía entonces) – finalmente se permitieron siete y luego ocho reemplazos, ya no por lesión sino también tácticos.

El recordado Negro Poggi, ex jugador, entrenador y médico de Los Pumas, que mucho trabajó por la seguridad de los jugadores consiguió, junto a un grupo de médicos que trabajan con él en la UAR, que hoy en el país sea ilegal – si: ilegal – comenzar un partido de rugby sin un médico que firme la boleta. En este sentido, Argentina fue pionera ya que hasta entonces, nadie tenía sistematizado esta necesidad. Costó que los clubes entendieran los riesgos de comenzar un partido sin un profesional al costado del campo de juego.

Mas allá del kick de guadaña – fue el primer en patear así en Sudáfrica durante aquella iniciática gira de 1965 – éste es el gran legado de quien fue un apasionado hombre de rugby.

Player Welfare

Las estadísticas que World Rugby registra hace años indican que ha habido una mejora en lo que llaman player welfare, el bienestar del jugador. La seguridad pasa a ser un tema fundamental en todo análisis y así como se puede llegar a jugar un scrum sin empuje si no hubiera jugadores o reemplazos con capacidad para jugar en la primera línea, el tema de los golpes en la cabeza es fundamental.

La realidad es que hay distintos niveles de rugby y lo que se puede hacer en el rugby profesional – por temas de costos – es imposible en el rugby de base. Hay formas, no obstante, de reducir los riesgos asociados con el rugby.

World Rugby estableció su regulación 10 respecto a disposiciones médicas. Protocolorizadas en el país, están disponibles en este link: http://uar.com.ar/upload/pdfs/juego/855-Reg10%20Disposiciones%20Médicas.pdf y sugerimos lectura mas allá del rol que ocupe el lector en el rugby, sea jugador, padre, entrenador, dirigente.

Queda claro desde un comienzo que la conmoción cerebral es una lesión cerebral grave que puede sufrir cualquier a cualquier edad. Vaya si sabrá de esto el futuro presidente de World Rugby Bill Beaumont que debió dejar de jugar en el mas alto nivel, siendo capitán de Inglaterra, cuando le dijeron que un golpe mas en su machucada cabeza podría dejar restos irreversibles. No fue, ni cerca, el único caso.

En nuestro rugby doméstico no existe el cambio temporario por no poder aplicar el protocolo de Head Injury Assessment. Pero, gracias al Negro Poggi  hay un médico que se responsabiliza por cada partido – salvo cuando cada equipo tenga médico propio, como es el caso de los planteles superiores de muchos clubes del país. Ellos puede forzar la salida de un jugador por un golpe en la cabeza.

No siempre sucede. Esto viví hace dos semanas en un partido del rugby porteño. Debió salir un jugador importante del equipo visitante por un golpe en la cabeza; en el local, un jugador tuvo una clara conmoción – no había sospecha ya que tuvo lo que se denomina la postura tónica (acostado, quedan levantados sus antebrazos, señal inequívoca de conmoción cerebral) pero no fue retirado por su propio médico. Recuerdo consultar al médico visitante, amigo, por qué no lo habían sacado. “Me acerqué a ayudar y le dije que tenía conmoción pero el médico del equipo es él. Es su jugador y yo no me puedo meter.” Entonces, pasa por un tema de consciencia de cada profesional.

De haber dudas de si el jugador está con conmoción – sólo el 10% de las conmociones cerebrales son con perdida de conocimiento y no siempre son fáciles de reconocer – están las

preguntas de Maddock que apuntan a saber si el jugador está ubicado en tiempo y espacio. Preguntas básicas como ¿dónde estamos? ¿quién soy yo? ¿cómo va el partido? ¿cómo salió el partido de la semana pasada?

Acá los entrenadores tienen que darle a sus propios médicos el poder de determinar quien puede, o debe, seguir dentro del campo de juego. No digo que el entrenador de ese jugador haya sabido que tenía un serio golpe en la cabeza o que el médico le haya informado y el entrenador desoyó la recomendación.

Bienestar y seguridad

Si ponemos el bienestar y seguridad del jugador por encima de cualquier otra preocupación entonces no hay, no debería haber, dudas.

El jugador que salió por golpe en la cabeza tiene que cumplir también un protocolo de regreso al juego que implica mínimo una semana sin actividad; luego, según la gravedad del golpe o la lesión, el regreso es paulatino y progresivo. Lo que se recomienda es que la evaluación la haga un neurólogo o neurocirujano.

Una propaganda hace unos años mostraba al entonces ala de Los Pumas Tati Phelan visiblemente golpeado y groggy rehusándose a dejar el campo contra los Springboks. Nadie dudaba de la valentía del jugador del CASI y en ese momento hubo que sacarlo a la fuerza. El que no quería salir era el mismo jugador.

La información disponible sobre temas médicos hoy permite decir que su acto de valentía fue una locura. Hoy, como decíamos al principio de esta columna, no es mas macho el que se queda en un campo de juego cuando claramente está impedido de jugar al 100% de sus capacidad físicas y cognitivas.

Hay un dicho comparando al fútbol con el rugby: en el fútbol el jugador pasa 90 minutos fingiendo una lesión y en el rugby el jugador pasa 80 minutos escondiendo su lesión. Así somos, queremos jugar siempre y para sacarnos nos tienen que matar. Ya no, hay que cambiar esa noción, esa idea.

Lo que ayer era demostración de coraje hoy es lo mismo: hay que tener el mismo coraje para pedir que al jugador lo cuiden desde adentro y afuera. Lo que está cambiando es la cultura del rugby y éste es un cambio necesario y fundamental.

Por Frankie Deges
Fotos: Rugby World Cup
Para
www.aplenorugby.com.ar

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