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Tiempos
6/8/2018(A Pleno Rugby)
El Rugby Championship empieza en doce días y sólo faltan 13 meses para el inicio de la Copa del Mundo, por lo que el trabajo de Mario Ledesma será, contra los mejores seleccionados del mundo, experimentando a contrarreloj. El análisis de Frankie Deges antes del inicio de un nuevo ciclo en Los Pumas. El plantel Puma. Ledesma pidió por Figallo y Herrera. La alegría de Delguy.
Tiempo es lo que falta en la preparación del seleccionado para poder jugar frente a los Springboks en doce días en Durban, contra Sudáfrica. Al haberse dilatado la concreción y confirmación del nuevo cuerpo técnico, hay que apurar estos tiempos para que los que hasta hace un rato eran Jaguares ahora sean nuevamente Pumas.



Y que estos Pumas sean el buen reflejo de lo que deberían ser y no esa borrosa versión que terminó el camino del Huevo Hourcade al frente del seleccionado nacional.

Dura tarea para un cuerpo técnico que hoy debería estar analizando los qué, cómo y cuándo de su primera temporada en el Súper Rugby; lejos de eso están pensando cómo generar nuevos mensajes para llegarles a los mismos jugadores en el torneo más difícil del rugby mundial.

Confirmado que Ledesma llamó a Chipi Figallo y al Cumpa Herrera, el equipo ya empieza a tomar forma. Resta saber cuándo se podrán juntar con Los Pumas para prepararse.

Como jugadores profesionales debieran tener la capacidad de incorporarse al grupo y rápidamente acomodarse a lo que quiere el nuevo entrenador, pero habrá que entender que están en otra etapa de su preparación física y rugbística.

Mientras sus compañeros deben hacer ajustes tras ocho meses de duro trabajo, ellos llegan en plena pretemporada. A diferencia de los primeros años del Rugby Championship en que los jugadores del extranjero que se sumaban a Los Pumas hacían su pretemporada en el país apuntando a explotar en el torneo, estos jugadores y quienes se sumen oportunamente habrán comenzado su preparación física con otros objetivos. Insisto, como profesionales, deberían tener un rápido acomodamiento.

13 y 13

Ledesma llega a la conducción cuando faltan trece meses y trece días para el comienzo de Rugby World Cup. Su objetivo manifiesto, tal como lo expresó en la conferencia de prensa de presentación, es poder llegar a Francia 2023. Serían cinco años y monedas al frente de Los Pumas.

Comparaciones con el proceso de Jorge Sampaoli y su fallido proyecto de dos mundiales no son justas como nunca es justo comparar al fútbol con el rugby por muchas razones. Pero salvo el proceso del Tano Loffreda que condujo a Los Pumas del 2000 al 2007 pasando por un mal mundial en 2003 y el tercer puesto en 2007, en los últimos veinte años, el seleccionado ha tenido sus sofocones.

Al Mundial 1999 se llegó sin coach ya que Alex Wyllie viajaba a Cardiff desde su Christchurch natal cuando la última práctica antes de viajar, en Liceo Naval, rue conducida por Tito Fernández como favor a un equipo que había perdido dos entrenadores en tres meses (José Luis Imhoff y Pipo Méndez para los desmemoriados).

Después de Loffreda y sus ocho años, llegó el turno de Tati Phelan y fueron seis años que tuvieron algunos buenos momentos pero que terminó de la peor manera con su renuncia, efectos que siguen cada tanto apareciendo en notas periodísticas.

Vino Hourcade, pasó la escoba, cambió el estilo de juego, y hubo un enamoramiento hasta que todo se fue desdibujando. Ahora llega Ledesma. Para quedarse.

Novia

Hablaba al costado de un campo de rugby el sábado sobre cómo terminaremos viendo el trabajo de Hourcade y había opiniones dispares.

La mejor definición me la dio un amigo de años en el rugby, ex jugador de poco nivel pero de enorme apasionamiento. “Es como esa novia que tanto quisiste. Flechazo pero dudas y temores cuando la conocés; enamoramiento y pasión en el medio, se apaga la llama hasta que te separás. Ahí la querés matar y después, con el tiempo, apreciás los buenos momentos vividos y volvés a tenerle y recordarla con cariño.”

Parte de cómo veamos y recordamos a Hourcade en el corto plazo dependerán de cómo veamos a estos nuevos Pumas.

Creo que en Ledesma están en buenas manos como escribí la semana pasada. No será sencillo en el corto plazo cambiar mucho por lo que habrá que ver si se la juega por mantener lo que le rindió en el Súper Rugby o busca un rugby distinto a lo que venía haciendo para sorprender a tres de los rivales más difíciles que existen y que lo deben tener más estudiado que a nadie.

Viejos conocidos

Los equipos sudafricanos del Súper Rugby conocen y han analizado bien a Jaguares en el torneo; como Ledesma no pensaba llegar tan temprano a Los Pumas, no debe haberse quedado con ases debajo de la manga.

Los All Blacks son los mejores del mundo por cómo juegan y el detalle que tienen de cada rival. Conocen bien a Ledesma y su credo. Los Wallabies fueron su equipo hasta el año pasado así que sabrán bien que esperar de Ledesma.

Ojo, esto también sirve para Ledesma que en estos últimos años con Australia hizo un master sobre los hoy rivales del Rugby Championship. Conoce las falencias que ven en su actual equipo y eso le permitirá saber cómo cambiarlas. Todo esto, debe resolverlo ya. O lo más rápido posible.

Juzgado

Cómo se lo juzgará es la gran pregunta. Lo hemos escrito múltiples veces: el rugby profesional exige triunfos y Ledesma lo sabe. Pero es tan férrea su convicción respecto de lo que busca y quiere que apunte a la performance. Como decía un financista que no figura en ningún cuaderno: “hay que cuidar el centavo que el peso se cuida solo.”

Si se hacen las pequeñas cosas bien, el resto se irá acomodando solo. Entonces, hay que tenerle la paciencia para que se acomode, saber en qué circunstancias y con qué tiempos llegó y luego analizar dentro de esta coyuntura como anduvo su equipo.

Rugby World Cup 2019 se acerca a pasos agigantados, donde estos Pumas tendrán a Inglaterra, Francia y un resurgente Estados Unidos en un grupo de la muerte. Lejos de tener la zona accesible de Inglaterra 2015, es imposible presuponer que pasará.

Entonces, si el proyecto y el proceso fueron eficientes como prometió Ledesma, si se cambian paradigmas, si el trabajo asegura tranquilidad, habrá que ver a Japón como parte del proceso hacia Francia cuatro años más tarde.

Pasar de ronda el año próximo será muy complicado pero no imposible. Los próximos trece meses de trabajo nos dirán como le va al seleccionado argentino. Ahí sabremos si es el grupo de la muerte o de la vida.
Por: Frankie Deges
Foto: Daniel Salvatori
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