ESPECIALES / Columnas de Opinión
Inalcanzables
3/9/2018(A Pleno Rugby)
En la lejana ciudad de Nelson, Los Pumas buscarán su primera victoria ante unos All Blacks que atraviesan un momento individual y colectivo sensacional. Frankie Deges, en su habitual espacio semanal, analiza las posibilidades del equipo de Ledesma antes del gran duelo del próximo sábado por el Rugby Championship. ¡10 para hacer historia! “Debemos tener una tarde perfecta”.
Los Pumas están instalados hace unos días en Nueva Zelanda preparándose para ser competitivos ante unos All Blacks que parecen tan imposibles como inalcanzables. Mario Ledesma planificó, junto a su entonces coach Michael Cheika, partidos de los Wallabies ante su gran rival del Mar de Tasman.



De doce partidos en los que participó en el staff Wallaby, Ledesma estuvo en dos triunfos y un empate, todos en tierras australianas. La última vez que los All Blacks perdieron en casa fue el año pasado ante los British & Irish Lions, serie que terminó empatada. Antes de ese partido, habían pasado 2849 días a la anterior derrota, ante los Springboks en septiembre de 2009, tres temporadas antes del ingreso de Los Pumas al Rugby Championship.

Participar de la más dura de las competencias ovalada del mundo todavía no le rindió los dividendos soñados a Los Pumas. Si bien el Seis Naciones le mete unos condimentos de historia, tradición y lucha tribal que el Championship no tiene, los desafíos de viaje y lucha constante con tres de los mejores equipos del mundo hacen del nuestro un torneo mucho más difícil.

En esa dureza, en esa multiplicidad de complicaciones, Los Pumas solo han podido ganar una vez de visitante y menos de un manojo de veces en casa. Soñar con ganarle a los All Blacks anticipa la pesadilla habitual de despertarse lejos del objetivo.

No te levantés, Ure

Todos -los que estuvimos esa cálida tarde de noviembre del ’85 en Ferro y los que no- recuerdan la única no-derrota ante los All Blacks. Ese día se alinearon casi todos los planetas para que Argentina no perdiera; el fullback Kieran Crowley erró hasta debajo de los palos, un partido en que los All Blacks apoyaron cuatro tries (entonces, de cuatro puntos) contra puntos surgidos únicamente del mágico pie de Hugo Porta.

El muy controvertido Ernesto Ure buscó la tapa del Gráfico al levantarse de un scrum en claro avance y con destino de try en la última jugada. Hizo knock-on y la historia le reserva un lugar de ignominia por esa falla garrafal. No hubiera sido justo que Los Pumas ganen ese día, pero rápidamente se habrían olvidado las objetivas validaciones y se hubiera celebrado el triunfo.

Escape de prisión

El otro día en que se escapó por nada el triunfo fue en un explotado estadio de River Plate en 2001. Los Pumas llegaban a ese 1º de diciembre con victorias ante Gales, partidazo de Felipe Contepomi, y Escocia en Europa.

Los argentinos llegaron dos veces al try a través del ensangrentado Lisandro Arbizu más que por juego por la insoportable presión que pusieron toda la noche. El primero fue un anodino sombrerito que los All Blacks leyeron mal dentro del ingoal, y la otra conquista un error de concepto de los visitantes que quisieron salir jugando desde el ingoal con una asfixiante marca.

El juego de esos Pumas fue parejo con el de unos All Blacks que parecían no tener muchas ganas de estar en Buenos Aires. Faltaban segundos y Argentina ganaba 20 a 17 y una patada de despeje de Felipe que debía haber salido al touch para tomar aire y reordenar la defensa quedó en las manos de Andrew Mehrtens que tiró un largo pase a Ben Blair. El fullback corrió recto y ante Nani Corleto enderezó levemente su carrera para desarticular la última línea defensiva. Contepomi llegó tarde y el pase a Scott Robertson terminó en un try en el minuto 41.30 del segundo tiempo que todos odiamos esa noche. Que seguimos odiando.

Los All Blacks se ‘habían escapado de prisión,’ frase que uso el célebre Keith Quinn en su relato y el capitán Anton Oliver repitió en la conferencia de prensa posterior al partido en la que resaltó el gran nivel Puma. Poco sirvió para una horrible sensación de oportunidad perdida.

Esas fueron las dos veces que se estuvo con un margen para sumar un hipotético punto bonus. Ninguna otra vez se perdió por siete o menos puntos. El Rugby Championship ha marcado indudablemente la necesidad de dar pasos gigantes hacia la mejora del juego, pero cuando se trata de los All Blacks, parece no alcanzar. Sobre esto debe estar rebanándose los sesos el muy inteligente Mario Ledesma intentando buscar como entrarle, como ganarle al mejor equipo del mundo.

Uno a uno

Si le encuentra la forma, lo celebraremos y lo analizaremos. La realidad es que, desde esta posición, es difícil encontrar una forma. Claro, no tengo ni cerca los elementos que maneja un staff técnico nuevo, que sigue encontrando su posición en el rugby internacional, que tiene una pasión gigante y un hambre de éxito descomunal.

Analizando el uno contra uno, cuesta ver por donde vendría la ventaja individual. Creevy está en un gran nivel y podría ser mejor que Cody Taylor pero la primera línea All Black es mejor. Lo mismo sucede con una segunda línea de clase histórica. Pablo Matera es de lo mejor a nivel internacional, pero si su rival directo es Sam Cane, y por la forma en que juega la tercera línea de negro, la diferencia está para el lado del local.

Si bien hay jugadores nuevos en los backs de negro, el juego y el entendimiento de lo que tienen que hacer más la innata capacidad de generar cosas de la nada, los hacen superiores a los nuestros.

La resiliencia y el hambre argentino es siempre impredecible y por como arrancaron estos nuevos Pumas, la vara la siguen elevando cada vez que juegan y hay que esperar que los del sábado a la madrugada sean una mejor versión del que ganó en Mendoza, que a su vez era una versión superior al de Durban.

No creo que haya equivalencias posibles ante estos All Blacks. Lo siento así. Lo sufro así. Veremos con que nos sorprenden Ledesma, Creevy y Cía.
Por: Frankie Deges
Foto: UAR
Otras Noticias