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¡Así sí, Pumas!
17/9/2018(A Pleno Rugby)
El triunfo argentino en Australia después de 35 años generó alegría y esperanza. Frankie Deges, en su habitual espacio semanal en A Pleno Rugby, intenta encontrarle un sentido al buen momento del equipo de Ledesma y sus derivaciones a futuro. “Dimos un paso adelante” Nunca falla. Creevy. Boffelli.
Había que confiar. Creer. Costó porque todo parecía que se deshacía en ese último ataque del implacable Israel Folau que nos abrocha casi siempre. De hecho, ya nos había hecho un try haciendo un slalom olímpico, escapando a cinco tackles. Estaba a centímetros del try, tan cerca que evitó el pase al ingresado Bernard Foley para apoyar y ganar un partido intenso en tiempo cumplido.



Llegó el tackle de Tomás Lavanini que valió un triunfo, que le dio la capa de héroe, aunque ya no hay ni que pensar en épica, heroísmo, historia; estas definiciones atrasan. Ganaron Los Pumas y bien merecido el triunfo, en la forma que sea que haya llegado. ¿Hubiera sido mejor disfrutar los últimos minutos sabiendo que ganarían? Por supuesto. ¿Le quitaría algo a como se dio? No. ¿Festejamos? Seguramente no.

El rugby profesional, conceptualmente, vive y convive con la necesidad de ganar. Los Pumas ganaron y cumplieron entonces la primera premisa. El proceso es importante y vale respetarlo si lleva a los triunfos. Si el triunfo se merece, se festeja mucho más, se disfruta. Alegra.

Los Pumas ganaron bien, más allá de necesitar ‘ese’ tackle que marcará por siempre una carrera repleta de momentos buenos y no tan buenos del gigante segunda línea formado en Hindú.

Se apoyaron cinco tries -dos sumaron puntos, otros tres no fueron otorgados-. Me quedan dudas abiertas en dos de los tres no-tries, pero el sistema de TMO es uno que se maneja con total imparcialidad. Lo digo porque el sábado fueron varios los que me preguntaron cómo funcionaba.

Que Los Pumas le hayan anotado tres (cuatro sin contamos el milimétricamente anulado de Tute Moroni) tries a los All Blacks, dos (cinco claras chances hubo) contra los Wallabies, y en dos partidos hubo siete contra los Springboks, estamos frente a una renovada calidad en el ataque argentino.

Coincidamos que, salvo el triunfo en Mendoza, la cuenta de try fue en contra del equipo de Agustín Creevy en los otros tres partidos. Pero saber que se puede quebrar y que empiezan a aparecer las opciones por ambos lados del portador es un parte importante de la batalla ganada. Los tries argentinos son, además, cada vez más lindos.

Ganaron Los Pumas y ganaron bien. Podrían haber perdido, pero ganó el mejor; con errores como remarcó un Ledesma auténtico segundos después del partido, pero también deberían haberse impuesto por más margen.

Todos destacan ahora el estilo Ledesma sobre el que fuera el método Hourcade. Claro, los resultados lo reivindican y el futuro que estaba gris oscuro ya tiene un color más esperanzador, sobre todo cuando estamos a casi un año calendario del comienzo de Rugby World Cup.

¿Cuál es ese método? No tengo ni cerca todas las respuestas, creo que Ledesma aún no lo ha expuesto en toda su totalidad, pero una de las características es la dureza con que se trabaja. El error se reta, desapareció la complacencia y es todo a cara de perro.

Hablando con alguien que sabe, le preguntaba si había un juego de policía bueno, policía malo con el staff. Riendo me contestó: “No; olvidate… es policía malo y policía peor.” Esto fue dicho como un hecho positivo.

El no permitirse celebrar es algo que debe mejorar el entrenador porque no es sano estar siempre al mil por ciento. Pero este grupo evidentemente necesitaba el grado de exigencia que está teniendo.

Hourcade es un gran armador de grupo y los resultados avalaron la primera parte de su carrera en Los Pumas. Cuando el mismo grupo dejó de responder, llegó el momento del cambio. Era necesario cambiar el estilo de conducción y si bien los jugadores lo sufrieron, hoy los resultados indican que habiendo entendido el mensaje, se acompaña y se disfruta.

Ganarle a los Wallabies en Australia es un mojón importante en la historia. Escuchaba a Hugo Porta hablando en radio el sábado a la mañana mientras conducía el auto con tres M14 desesperados por salir a la cancha y emular esos Pumas que acaban de venerar a través de la tele.

El ex capitán les explicaba a unos periodistas que no tenían mucha idea de rugby que ya no era un triunfo histórico. Que estos Pumas debían acostumbrarse a ganar porque están en posición y con nivel para hacerlo. Tiene mucha razón. El triunfo se celebra, tiene una pizca de épica por cómo se dio, pero tiene que ser parte de un recorrido.

Volvamos al tackle de Lavanini. ¿Alguien se acuerda de un tackle de Esteban Lozada, menos espectacular pero igual de importante, contra Inglaterra, en el triunfo de 2006 en Twickenham? Yo sí.

Que Lavanini, con su carrocería, después de empujar, defender, saltar y correr durante 80 minutos, haya estado cerrando cancha, en esa posición para llegar al tackle habla de un nivel de preparación técnica y atlética que merece aplauso. Que no le haya arrancado la cabeza o ido a golpearlo sin intención de tackle, también nos dice que la madurez del gigante llegó después de un profundo trabajo de Ledesma y Cía para convencerlo de que sirve como jugador siempre que esté dentro de la cancha.

Se vienen los All Blacks y sigo manteniendo que son imposibles. Pierden contra los Springboks un partido único e irrepetible. La presión que les mete ese resultado hace que desde que terminó el partido en Wellington estén afilando la cuchilla para sacarla en Vélez.

Pueden, si, Los Pumas llegar con la confianza más alta, tener mayor seguridad en su juego y habiendo analizado sus propios errores, saber cuánto mejores pueden ser. En eso confío, en que tengan con los mejores del mundo, uno de los mejores partidos de los años recientes.
Por: Frankie Deges
Foto: Zimbio
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