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Imposibles
1/10/2018(A Pleno Rugby)
La ilusión desapareció temprano en una noche que pintaba para ser soñada y terminó en una nueva pesadilla Puma. Frankie Deges, con su habitual rigor periodístico, analiza todo lo que dejó la caída del equipo de Ledesma ante los campeones del mundo. Además >> “Tenemos mil cosas por corregir”. Los números de la derrota
Hace poco menos de un mes, después del partido que jugaron Los Pumas en Nelson, que si bien terminó con una nueva victoria de los All Blacks, había mostrado una sobria actuación del equipo de Mario Ledesma, el título de esta columna era “Inalcanzables.” Hoy tenemos que titular “Imposibles.”



Si había alguna ilusión, y muchos soñábamos con la posibilidad que si todo funcionaba bien, el equipo alternativo de los All Blacks no hacía todo bien, y si la providencia ayudaba, había algunas señales que permitían llegar con cierto optimismo. Los Pumas no eran antes, y no lo son ahora, el equipo completo que busca su entrenador, pero el camino hacia eso está claro y las señales estaban.

Los primeros siete minutos fueron de posesión y dominio territorial Puma que sólo dispuso de un penal de Nico Sánchez como temprana recompensa. El gran problema de enfrentar a los de negro es que nunca se perturban, nunca pierden el foco y son más dañinos que una ex novia enojada, golpeando rápido y donde más duele.

El primer try, en cuanto tuvieron una mínima oportunidad, fue una maravilla por la sencillez con que se elaboró y por cómo se definió. De un line en ataque pero no de peligro, usaron todo el ancho de la cancha con cruces y falsos, confundieron a Bautista Delguy que se cerró y le dio el mínimo espacio para que se escape Naholo. Con tres All Blacks corriendo de frente al ingoal en un pasillo de 15 yardas de ancho el claro destino era el try. Fue el try 19 de Rieko Ioane en igual cantidad de tests – ¡un animal!

El dominante scrum All Black, ya hablaremos más de esta formación, fue clave para el segundo try. De un line mal coordinado por Los Pumas, Nueva Zelanda tuvo un scrum en las cinco yardas. Yendo para adelante, Naholo a tres metros fue imparable.

El silbido de la gente en el tercer try llegó a partir de las dudas que surgen del golpe del hooker Codie Taylor con su rodilla en el cuerpo de Delguy. El golpe fue claro y real, al punto que Delguy cortará su carrera de ocho tests seguidos y no estará con Australia por la lesión sufrida en esa acción.

No hubo intención del hooker, empujado por Jero de la Fuente en una confusa jugada, pero el golpe existió y generó la perdida de pelota para el segundo try de Ioane. En un partido poco parcial del referí francés Matthieu Reynal, ésta fue una de tantas decisiones que complicaron ese convencimiento que tratamos de respetar y defender: que el referí tiene siempre razón.

En ese sentido, y lo discutía con neozelandeses al finalizar el encuentro, el mejor equipo del mundo tiene siempre una ventaja extra en los puntos de encuentro, un segundo más para complicar la pelota rival o para defender la propia en el piso, juegan unos centímetros delante de la línea de offside. No sé si es respeto, temor, o qué. Pero las mismas reglas suelen aplicarse de manera diferente para los All Blacks. Nunca aboné a las teorías conspirativas; estas ventajitas las tienen contra todos los rivales. Como si las necesitaran. El sábado zafaron de no menos de tres amarillas que otros equipos hubieran recibido en iguales circunstancias. ¿Conspiración? No; el peso del color negro.

Los Pumas fueron una sombra de lo que mostraron en anteriores partidos de este Rugby Championship. Con la posesión no fueron dañinos y en defensa no fueron efectivos. Ante los mejores del mundo, eso es demasiada ventaja.

Nico Sánchez quebró varias veces la primera línea de defensa negra, pero el equipo no pudo convertir esa ventaja en beneficios numéricos. De hecho, su mejor corrida terminó con un doble tackle de Beauden Barrett y Ryan Crotty que debió ser como mínimo amarilla para alguno de los dos. De ese penal, Sánchez tuvo la buena intención de cruzar un kick a un Moroni solo contra el touch pero salió muy mal, una de sus peores patadas con la celeste y blanca. Oportunidad perdida.

Con poco de ambos equipos, el resultado estaba 28 a 3 con la eficiencia como única bandera de los ganadores. Tal vez por esa la ley no escrita de las compensaciones, el try del ingresado Tomás Cubelli fue dado por el francés – varios vimos ilegalidad en un segundo movimiento del medioscrum.

Cubelli fue el responsable del segundo try Puma. Cuando Matera quedó a nada del try, el de Belgrano Athletic pasó con fundamental velocidad a la punta para que Boffelli sume otro try. La incomodidad para hacer el pase es algo que he visto trabajar a los medioscrum – genialidad y trabajo en combinación dan siempre buenos resultados. El score se achicó, pero las equivalencias ya no existían.

Hubo esperanzas, pero el choque fue con la realidad: son imposibles. Donde más imposible fueron, fue en el scrum, aquella formación emblema de nuestro rugby. Una formación que fue y ya no es.

Ledesma lo dejó bien claro en la conferencia de prensa post-partido. Al scrum se lo ha abandonado durante varios años y eso tiene un costo. Los cuatro scrums que obtuvieron fueron yendo para atrás mientras que All Blacks siempre fue en avance cuando atacó desde su propia base.

Ian Foster, el asistente de Steve Hansen, dijo después del partido que habían trabajado especialmente el scrum porque saben lo que significa para Los Pumas. Ganar esa primera batalla fue clave para ganar el partido con comodidad.

Es mucho el trabajo que tiene el plantel para llegar al Mundial con reales chances de ser competitivo. Está en una innegable trayectoria positiva en la que el scrum tiene que volver a ser agenda. Si algo sabe y entiende Ledesma es el valor del scrum.

A los Wallabies les cambió la cara en esa formación y fueron finalistas en RWC 2015. El sábado en Salta, el buen juego debe recuperarse. Este equipo merece un buen fin de torneo, jugando mejor que lo que estos imposibles All Blacks les permitieron en un lleno Vélez Sarsfield. 
Por: Frankie Deges
Foto: Daniel Salvatori
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