SUPER RUGBY / Jaguares
Digamos gracias
6/7/2019(A Pleno Rugby)
Bajo la bandera de un Matera gigante y con el corazón de un equipo que se entregó al máximo, los Jaguares dejaron la piel en el AMI Stadium. Eugenio Astesiano, en su columna en A Pleno Rugby, analizó el rendimiento de un equipo argentino que merece un reconocimiento enorme a su trabajo Además >> ¡Con la frente en alto! ¡Súper héroes! “Nos servirá de aprendizaje”
Hay algo que era verdad antes y es verdad ahora. Admitir que si Jaguares perdía ante Crusaders en su pequeña pero inexpugnable aldea, no pasaba nada. La historia, el camino y la gesta evolutiva ya estaban hechos con jugar la final y el cómo se había llegado.

 

Y no pasaba nada en serio. No era una mera declamación sino que nadie en su sano juicio podía (ni puede) exigir una victoria. Y lo de exigir, sabemos que es literal con un público exitista. Sí, soñar. Sí, desear... pero exigir, nadie. Ni Quesada.

Sin embargo, todos tuvimos también -y los primeros, ellos- ese deseo de forjar un humilde Waterloo, desde la mística y secundado por el juego. Uno que de inesperado, nada, porque todos abrigaban esperanzas de ir a patearle el traste a Napoleón en su reducto. Tarea para guapos, para muy vivos o para aquellos que cumplieran ambas condiciones contra un equipo que llevaba treinta partidos sin perder en su cancha.

El primer tiempo fue parejo, duro en el contacto por parte de ambos, difícil por los nervios y la presión defensiva tanto como por lo resbaloso de la pelota. Fuerte arriba, con dobles tackles muy útiles de Crusaders y con firmeza en la primera línea de defensa de Jaguares. Una pelota inmanejable llevo a que ambos cometiesen errores y pérdidas de posesión.

Se jugó en campo de Jaguares en la primera mitad de la etapa inicial y en ese contexto, Crusaders fue más eficiente: anotó y sumó cuando tuvo sus escasas chances. Clínico Mo'unga a los palos, el 10-3 de la etapa inicial proveyó justicia. El try de Taylor (Robo de pelota de Todd, Whitelock jugó por el ciego y el hooker llegó al ingoal pusieron cifras justas al entretiempo.

Jaguares hizo su desgaste defensivo y también ofensivo. Cuando estuvo en campo de Crusaders, logró quiebres, se metió en la defensa y jugó en 22m contrarios más tiempo del esperado. Ahí, la muralla de Crusaders fue todo lo inexpugnable que se podía ser y mantuvo si ingoal en cero. La tuvo Moroni, que no pudo apoyar porque el tackle de Bryn Hall fue efectivo.

También lo volvió a tener Jaguares en el inicio del segundo tiempo y también con Moroni como protagonista. Nuevamente faltó muy poco para el try, pero no pudo ser el el último pase.

Todas esas oportunidades desperdiciadas las tomó Crusaders en el complemento, que con Mo'unga a los palos sumó, sumó y sumó y tomó las que tuvo, salvo una. Así toda la noche. El local, con una tercera línea implacable liderada por una pesadilla como Matt Todd, con David Havili en excepcional partido (el fullback no está convocado a los All Blacks, inexplicablemente en su mejor temporada), llevó el juego a campo profundo argentino, se hizo fuerte ahí, dominó la velocidad del breakdown (hizo todo lento) y los medios argentinos fueron una y otra vez constantemente presionados y dominados.

Con mucho oficio, los liderados por Read y Whitelock y conducidos por Mo'unga en un nivel excelso, hicieron su partido. No hubo brillo, no hubo lujos. Hubo rugby de Crusaders. Hubo un justo campeón y también, el mejor subcampeón posible.

Demos las gracias por haber sido testigos y soñemos, que se puede soñar.
Por: Eugenio Astesiano
Foto: AFP
Otras Noticias