ESPECIALES / Las columnas de Búsico
Conmociones cerebrales, un tema crucial
12/1/2021(A Pleno Rugby)
El rugby afronta un futuro con varias encrucijadas, además de los efectos que todavía provoca la pandemia. El tratamiento de las conmociones cerebrales, será un tema que ocupará la agenda del 2021. Un dilema que hoy sufren cientos de jugadores profesionales. Lo analiza Jorge Búsico, en su primera columna especial en A Pleno Rugby

El diario español La Vanguardia publicó en estos días un estudio realizado por US News and Word Report en el que sostiene que el 80 por ciento de los objetivos que nos planteamos en cada comienzo de año nunca llegan a cumplirse. Es probable que se trate de esas tantas afirmaciones imposibles de verificar, pero seguramente se aplica al rugby de 2020. 

Quizá se haya tratado del deporte que, pandemia mediante, tuvo más noticias fuera que dentro de la cancha. Es aún tal el impacto que, por ejemplo, el campeón del mundo, Sudáfrica, no juega desde que en noviembre de 2019 le ganó la final a Inglaterra. 


Con calendarios alterados, torneos reducidos o inconclusos y partidos suspendidos por el COVID, el año pasado mostró una inédita puja por la presidencia de la World Rugby, en la que el inglés Bill Beaumont venció al argentino Agustín Pichot por sólo 5 votos, y, ya sobre el final, las acusaciones que cayeron sobre la misma entidad por no proteger la salud de jugadores internacionales y profesionales que ahora sufren graves daños cerebrales producto de los golpes en la cabeza.

El testimonio de Steve Thompson colocó al rugby en un lugar en el que ya estuvo –y está- el fútbol americano, cuando el doctor nigeriano Bennet Omalu descubrió lo que él llamo la encefalitis traumática crónica (CTE, según las siglas en inglés). Omalu, neuropatólogo, llegó a esa conclusión tras examinar el cerebro de Mike Webster, estrella de los Acereros de Pittsburg que murió a los 50 años tras padecer demencia, depresión y amnesia. 

El profesional nigeriano, quien más adelante, en 2015, fue actuado por Willl Smith en la película Concussion, encontró que el cerebro de Webster había recibido el impacto de unos 25 mil golpes. En su carrera, nunca le diagnosticaron conmoción cerebral. 

Omala descubrió la CTE en 2002, sus trabajos fueron publicados en las revistas científicas en 2005 y la National Football League (NFL) recién asumió su responsabilidad en 2011, tras acumular cientos de denuncias y afrontar juicios millonarios. 

Sin embargo, no se cambiaron las reglas y los problemas continuaron. Ese mismo año, Dave Duerson, de 50 años, se suicidó de un tiro en el pecho y no en la cabeza. En su nota final dejó la explicación: “Estudien mi cerebro”. 

La NFL es el espectáculo por excelencia en los Estados Unidos. Es el deporte más popular. Tanto que en 2016, cuando el entonces presidente Barack Obama lo criticó por su violencia y daños colaterales, recibió un sinfín de críticas.

Thompson no recuerda la final de la Copa del Mundo en la que él formó parte del triunfo ante Australia, en Sydney. Tiene 42 años. De alguna manera se vincula a Webster, porque él tampoco se acordaba sus partidos, antes de morir a los 50.

Al ex hooker inglés se le sumaron otros jugadores de esa época con síntomas parecidos. Alix Popham, ex ala del seleccionado de Gales, un día no se acordó cómo había llegado al gimnasio. Al igual que Thompson, sufre de demencia. La lista sigue. No se puede asegurar que sufran de CTE, porque esta es diagnosticable sólo a través de una autopsia.

El rugby fue el último de los deportes en aceptar el profesionalismo. Recién lo hizo en 1995. Hace apenas 25 años. En este tiempo el juego cambió notablemente. Es muchísimo más físico y de más impacto. Thompson ha sido claro: no busca otra cosa que un juego más seguro; evitar lisiados a los 40 años. Y propone cambios en los entrenamientos, más otros en las reglas, como que el tackle sólo sea permitido por debajo de la cintura. 

Sin dudas, este será un tema de agenda en 2021. Beaumont ya había señalado en 2019 que estaba en desacuerdo con la última gran variante reglamentaria que modificó totalmente el juego: los 8 cambios. El rugby se volvió un juego de 23 jugadores y los que salen en el banco, que después entran invariablemente, son tan importantes como los quince que lo hacen desde el kick-off.

Beaumont dijo que el juego se desnaturaliza porque esos 8, 5 de los cuales son forwards (a veces son 6), se enfrentan, frescos, contra otros que quedan y que vienen de soportar el rigor de los minutos anteriores. Ocurre que ya está tan instalado que será difícil ensayar alguna variante. Pero es un punto a observar en cuanto a la seguridad de los jugadores.

También debe decirse que la World Rugby viene trabajando hace un tiempo en el tema de las conmociones cerebrales. Se han elaborado protocolos para no dejar que un jugador siga en un partido tras recibir un golpe en la cabeza y también que tenga una semanas, al menos, de descanso y de revisión. El último fin de semana, siguiendo los primeros pasos del tucumano Matías Orlando en Newcastle Falcons, vimos que él y sus compañeros llevaban una cinta adhesiva en el cuello, a la altura de las orejas. Se trata de un sensor que mide el impacto en la cabeza durante el partido y que apunta, como otros estudios que se han aplicado en Inglaterra, a estudiar y prevenir las conmociones cerebrales y la demencia. 

En la Argentina, desde la clínica Fleni se viene trabajando desde hace años en la prevención de las lesiones graves que se producen en el rugby. Desde allí se abordó, mediante congresos, charlas y estudios, un flagelo con fuerte incidencia local: las lesiones cervicales graves. Y en los últimos tiempos también con las conmociones cerebrales.

Se creó, por ejemplo, la Clínica de Conmoción Cerebral asociada al deporte, que contiene a un equipo multidisciplinario que se dedica a evaluar, diagnosticar y tratar este tipo de lesiones. También el Fleni organizó cursos de capacitación y diseñó una APP gratuita para que ayudar a los deportistas a que identifiquen los síntomas ante la sospecha de una conmoción cerebral. Fernando Salvat, una eminencia en el tema, ex jugador de rugby y padre del Puma Sebastián, es quien lleva adelante todos estos programas en el Fleni junto a un equipo también con varios profesionales vinculados al rugby.

Le pregunté a José Emilio Jozami, quien además de periodista es abogado especialista en derecho deportivo, si la World Rugby puede llegar a recibir múltiples juicios como le ocurrió a la NFL. “Cuando leí la noticia de Thompson enseguida la relacioné con el caso del fútbol americano. Es más, me vino a la cabeza la película de Will Smith. Por ahora tienen distinta dimensión, por lo cual hay que esperar a ver cómo se sigue desarrollando. Hay un dato interesante para ver y es que en la Corte Suprema de Londres, donde se pueden llegar a dirimir estos casos, está Mark Warbi, que es especialista en derecho deportivo”. Jozami, docente de la especialidad en Deportea y en la UNTREF, incluyó en su libro este tipo de lesiones en el capítulo referido a delitos deportivos. 

El rugby afronta un futuro con varias encrucijadas, además de los efectos que todavía provoca la pandemia. A las diferencias políticas y económicas que se evidenciaron en la última elección a presidente, se agrega este punto crucial que puso Thompson sobre la mesa y que no sólo apunta en lo reglamentario a las lesiones cerebrales graves, sino al juego mismo, que también entró en un círculo crítico. Son temas en los que hay que salvar y preservar al rugby.
Por: Jorge Búsico
Foto: NewsHub
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