ESPECIALES / Las columnas de Búsico
Este fin de semana se disputó en Newlands el último partido de rugby antes de avanzar con su demolición, que le dará paso a desarrollos residenciales. Por allí pasaron Los Pumas, Jaguares, Pumitas y hasta los Pampas XV. Escribe Jorge Búsico, en una emotiva columna. Mirá también >> Especiales: Las columnas de Búsico

Genera nostalgia y tristeza la demolición de Newlands. Entre tantísimos partidos que se han jugado allí desde 1890, hay uno, quizá no tan recordado porque no se trató de un test, que significó un mojón para el seleccionado argentino. El miércoles 9 de junio de 1965, los entonces flamantes Pumas tenían por delante en Ciudad del Cabo uno de los dos encuentros trascendentales de aquella gira que marcó un antes y un después. El rival, Southern Universities, era el más difícil de los 10 anteriores y, además, los capitaneados por Aitor Otaño venían de perder.


Pero los Pumas dieron esa tarde, ante 18 mil personas, una exhibición y ganaron 22-6. El maestro Hugo Mackern, único periodista enviado, tituló su crónica en El Gráfico recurriendo a una célebre frase de Winston Churchill: “Su hora más gloriosa”.

El diario local, Cape Times, escribió: “Los Pumas han llegado a la mayoría de edad en el rugby mundial con esta actuación”. Diez días más tarde, en otro templo sudafricano, el Ellis Park de Johannesburgo, los Pumas lograron el histórico triunfo de 11-6 sobre los Junior Springboks. El paso por Newlands había sido el envión que se necesitaba. 

Quedaron un sinfín de historias de la primera vez del rugby argentino en Newlands. Una fabulosa actuación de Luis Gradín, quien años después puso en contexto ese triunfo: “Tras ese día tomamos una confianza muy importante y empezamos a creer que le podíamos ganar a los Junior Springboks”.

También los cinco tries, uno mejor que el otro, dos de Lucho y uno de Arturo Rodríguez Jurado, del Alemán Rodolfo Schmidt y del Tano Enrico Neri. En tiempos en los que no había cambios, el equipo esa tarde se tuvo que reconstruir, ya que Jorge Dartiguelongue, el apertura, se desgarró a los 20 minutos. Entonces, Darti pasó de octavo, Pochola Silva de fullback (casi hace un try de toda la cancha en la primera pelota que recibió) y el Negro Eduardo Poggi fue de 10. Tal resultó la importancia del partido que no sólo asistió Dannie Craven, el hombre fuerte del rugby sudafricano, sino el presidente de la República, Charles Stewart.

Si los Springboks fueron la bandera de la minoría blanca en los nefastos largos tiempos del apartehid, Newlands fue su estadio emblemático. Porque Ciudad del Cabo es, fundamentalmente, la ciudad de los blancos.

Bella por donde se la mire, regada por los océanos Atlántico e Índico, dibujada por una cadena de montañas en la cual se distingue la icónica Table Mountain, tiene otro epicentro político, cultural, histórico y ahora turístico: enfrente está Robben Island, donde Nelson Mandela estuvo detenido durante 27 años.

Enclavado dentro de uno de los barrios más elegantes de la ya elegante Cape Town, Newlands en unos días comenzará a ser demolido para que en su lugar se levanten oficinas y departamentos. Su fin es todo un símbolo.

Para el Mundial de fútbol de 2010 se construyó un mega estadio para 55 mil personas que pasó a convivir con Newlands y que le quitó lugar. El estadio Ciudad del Cabo, también conocido como Green Point, ubicado más cercano al mar y de la zona turística conocida como Waterfront, quedará ahora como el mejor lugar para que cuando los Boks opten por jugar en Ciudad del Cabo. 

Todos los grandes estadios de rugby se han remodelado o se volvieron a levantar en el mismo lugar, como es el caso del Millenium de Cardiff, que linda con el mítico Arms Park. Pero Twickenham (Londres), Murrayfield (Edimburgo), Lansdowne Road (ahora Aviva) o el Eden Park (Auckland), por citar los más tradicionales, se modernizaron pero nunca siquiera se plantearon un destino como el que correrá Newlands. El último partido se jugó este fin de semana por la semifinal de la Currie Cup, entre Western Province y Sharks. 

Pasaron 47 años de aquel partido de 1965 para que los Pumas volvieran a pisar Newlands (en el medio, en 1984, se presentaron bajo el nombre de Hispanoamérica XV para violar el boicot mundial al apartheid) y fue otro acontecimiento histórico: el debut en el Rugby Championship, el sábado 18 de agosto de 2012. Esa vez fue derrota ante los Springboks, por 22-6, pero significó también el comienzo de una nueva era, con el seleccionado jugando por primera vez un torneo regular con las potencias, en este caso del Hemisferio Sur.
 
Por Newlands han pasado no sólo los Pumas, sino Pumitas, Jaguares y Pampas XV. Fue el punto obligado de visita para las decenas de clubes que fueron de gira a Sudáfrica en todos estos años. Por eso la nostalgia y la tristeza al ver que será demolido. Quedará ahí una parte de la historia grande del rugby argentino.
Por: Jorge Búsico
Foto: VillarPress y Newlands
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