ESPECIALES / Las columnas de Búsico
La Superliga será el torneo que identificará a la Argentina por, al menos, unos años. América tenía que empezar a construirse para la alta competencia y la SLAR será un torneo con un proyecto a mediano o largo plazo. Así habrá que evaluarlo. Escribe Jorge Búsico, en su habitual columna en A Pleno Rugby. Además >> Jaguares XV y una jornada intensa. Fotos >> Pisó el acelerador.

Está lejos del nivel competitivo del Súper Rugby y no tiene el sentido de pertenencia del Campeonato Argentino, pero la Superliga Americana de Rugby (SLAR) es el torneo que identificará a la Argentina como plataforma internacional al menos por unos años.


El efecto pandemia, que pulverizó el proyecto Jaguares (y su puente con Los Pumas) y obligó a rearmarse en el orden interno, no quitó del camino los planes que venía gestando la World Rugby en la región a través de Sudamérica Rugby.

La SLAR duró nada en 2020, pero siguió adelante y, ahora, de no mediar nuevos imprevistos, está a las puertas de arrancar de nuevo. Es una realidad que tendrá su kick-off dentro de una semana, el martes 16, en la primera burbuja que se armó en Chile. La segunda, que arrancará el 11 de abril, será en Uruguay, donde el 8 y 15 de mayo se disputarán las semifinales y final, respectivamente. Habrá seis equipos representando a igual cantidad de países (Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Colombia y Paraguay), con mayoría de argentinos jugando y conduciendo.
 
Hoy por hoy, la rampa de acceso a los Pumas se mudó a Europa. Será muy difícil, salvo en los casos de Santiago Chocobares o algún otro, que haya acceso al seleccionado desde Jaguares XV. La SLAR no tendrá un alto grado de competencia internacional, al punto que, salvo los que ya tenían contrato con la UAR desde antes, el resto de los convocados por Ignacio Fernández Lobbe luego volverá a sus clubes. Lo mismo ocurrirá con los que están desparramados en las otras franquicias. Pero esto no va en detrimento del torneo. Es la realidad que la pandemia le dejó al rugby argentino. Y habrá que aprovechar lo que hay, por escaso que parezca.
 
En algún momento, América tenía que empezar a construirse para la alta competencia. En estos últimos años, especialmente con el empuje que le dio Agustín Pichot desde la World Rugby, se lograron avances para la Región: mayor presencia en las decisiones, más plazas en las competencias, más dinero para el desarrollo en capacitación y difusión. La elección para presidente en la WR, en la cual Estados Unidos y Canadá jugaron para el bloque europeo, alejó por ahora a esos dos países de las competencias de las que venían siendo parte, como la Americas Rugby Championship, cuya última edición la ganó Argentina XV.

La SLAR, como bien remarcó Daniel Hourcade, es un torneo a mediano o largo plazo. Así hay que evaluarlo. Y habrá que ver de qué manera potenciará a los distintos países, especialmente a los que no tienen una fuerte base de clubes, como ocurre con la Argentina, Uruguay y Chile. Es un interesante proyecto a seguir y para el cual se necesitarán varios años para poder analizarlo desde una perspectiva más amplia.

La UAR resignó su torneo más antiguo y federal, el Argentino, para darle espacio a la SLAR y, también, para brindarle otra oferta a su socio televisivo. Ya lo había decidido antes de la pandemia, cuando existían Jaguares y Super Rugby. Ahora no sólo cumplen acuerdos con la World Rugby, sino que aducen cuestiones económicas, al margen de que consideran que esta competencia va a nutrir, aunque en otro nivel, a los seleccionados. Por eso, dentro de los enormes recortes que se han hecho desde abril del año pasado, se mantuvo una estructura rentada por debajo de la que tiene al frente a Mario Ledesma. O sea, Pumitas y Jaguares XV, además del Seven.

Ignacio Fernández Lobbe, Puma de Bronce, será el encargado de conducir esta nueva experiencia. Ya había estado al frente en 2020 con el trunco proyecto Ceibos. Nacho viene desde hace años integrando la estructura profesional de la UAR y ha pasado por casi todos los seleccionados nacionales, excepto los Pumas. Tiene conocimientos y experiencia, al margen de su amistad con Ledesma, ya que ambos no sólo compartieron un largo período en los Pumas (Mundiales de 1999, 2003 y 2007), sino que también integraron la mesa chica que lideraba Pichot. Es una buena apuesta para el equipo y también para él, pues Jaguares XV quedó como el nexo más cercano a los Pumas.
 
En medio del lanzamiento formal de la SLAR, hubo algo muy esperado: en la Argentina se volvió a jugar al rugby. En distintos escenarios del país se disputaron amistosos, en la mayoría respetando la disposición de la UAR de tira-saca en el scrum. Pero otra vez la ovalada empezó a volar y, muy de a poco, mientras también avanza la vacunación, se va retornando a algo de lo que hubo siempre. Con las lógicas restricciones, porque aún estamos en pandemia. Esto no se terminó.

Sin embargo, no todos los comprenden. Ni en el país ni en el mundo. En San Juan, este fin de semana jugaron San Juan Rugby y la Universidad, y no sólo hubo un desborde de público en las tribunas, sino que casi nadie tenía barbijo. El sitio Ovalados, integrado por muy buena gente que hace periodismo y difunde el rugby, registró lo ocurrido en una foto, como era debido. La reacción de jugadores de ambos clubes fue condenar a los periodistas, considerándolos “desleales”. Argumentan “mala intención” y que va “contra la familia del rugby”, como si el rugby estuviera por delante de la salud de la gente. No son nuevas estas reacciones cuando algún periodista publica algo que no les gusta. La U es el club del presidente de la UAR, Marcelo Rodríguez. Desde aquí, se apoya solidariamente a los periodistas de Ovalados. 

Por: Jorge Búsico
Foto: Big Foto
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