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Llamó la atención la forma
Llamó la atención la forma
22/10/2013(A Pleno Rugby)
Santiago Phelan renunció como entrenador de Los Pumas, en una decisión que llamó la atención por la forma y el momento de la renuncia. En su columna en A Pleno Rugby, Eugenio Astesiano habla de un tema que dejará huellas en el seleccionado.

Se veía venir y los rumores que dieron vueltas desde hace muchos días a esta parte se terminaron sustanciando este lunes, cuando Tati Phelan, anticipándose a lo que iba a ser la no renovación de su cargo en diciembre próximo, decidió dimitir como Head Coach de Los Pumas.

No llama ni debería llamar la atención su salida; sin embargo, sí llama la atención la forma y el momento de la renuncia.

Resulta muy evidente que no fueron los resultados del último Rugby Championship lo que motivó la renuncia de Phelan, sino más bien lo que ocurrió puertas adentro durante los últimos doce meses. Fueron circunstancias extradeportivas las que hicieron que el ahora ex Head Coach apresurara su salida.

Como jugador de Los Pumas, Tati tackleó siempre todo lo que le pasó cerca, en todo momento y bajo cualquier circunstancia. Lo que pudo hacer brillantemente durante su época dentro del campo de juego y medianamente en los primeros cinco años al frente del equipo, no pudo hacerlo en este último: tacklear vanidades, disputas y rencillas internas dentro de su Staff, y con y entre muchos de los jugadores más renombrados, más ocupados en otros asuntos, que en jugar.

Ahora, a la distancia, hay que apreciar algo: dadas las circunstancias en las que intentó hacer su trabajo en el último tiempo, demasiado hizo.

Tati mantuvo siempre el temple sin siquiera pensar en irse mucho antes, cuando también hubiera podido hacerlo. Para los dirigentes, les cabe la responsabilidad (o irresponsabilidad, según como se lo mire) de haber aceptado la renovación sólo por dos años de su contrato. Eso, claramente, era una espada de Damocles sobre Los Pumas y sobre la planificación de cara al Mundial de Inglaterra. Nadie pareció mosquearse ni preocuparse demasiado entonces.

Se jugó con fuego y se confiaron en que lo iban a poder convencer para seguir, o que la transición iba a ser más prolija y menos traumática. Error. Phelan le puso el pecho a la situación, pero lo acompañaron poco (y pocos) en esta última etapa. El cansancio de luchar en varios frentes y su dignidad le indicaron que debía irse. Y como siempre hizo, siguió fiel a su palabra. Se fue. Sabe que le van a caer encima pero eso no le preocupa tanto como sí debiera preocuparnos lo que subyace tras su salida, lo que la precipitó. El foco, indudablemente, debemos ponerlo ahí.

Con la salida de Tati se cierra un ciclo que para Los Pumas no fue bueno ni desde lo deportivo, ni desde lo estadístico, ni desde el juego. El equipo no encontró nunca un estilo, no consiguió hacer pie ni sentirse cómodo en el campo, salvo en contadas ocasiones. Demasiado poco para estar y mantenerse en elite mundial del rugby.

Phelan fue bastante cuestionado desde el principio, al frente de un equipo que tuvo muchos altibajos en su rendimiento a lo largo de los seis años en los que estuvo como Head Coach. Sí, hay que decir que en los últimos tiempos Tati había buscado e intentado empezar a dotar al equipo de un estilo más ofensivo con el Rugby Championship como peligroso campo de pruebas.

Esto fue así porque las ventanas de junio de los últimos dos años no fueron buenas. Los dos Rugby Championship jugados hasta acá lo fueron en cuentagotas, sin resultados deportivos, con algunos aciertos (pocos) y muchas fallas a la hora del juego. Debió imponerse y haberse pensado una manera distinta de ver las cosas, mucho más enfocada en una estrategia de cara al próximo Mundial y no tan enfocada en lo coyuntural… La realidad es que no se pudo, no se supo o ambas cosas. Y ahí sí hay responsabilidad del entrenador.
 
Sí, dio lo que pudo, como pudo y siempre se hizo cargo de sus errores. Es una lástima que este ciclo haya terminado así cuando debió haber terminado de otra manera, con otra cara. Por eso, hay que entender que la renuncia de Tati no es sólo una renuncia: es un mensaje en sí mismo para muchos. Ojalá este mensaje llegue y todos los involucrados lo asimilen rápido.

Por Eugenio Astesiano
Fotos: A Pleno Rugby
www.aplenorugby.com.ar

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