ESPECIALES / Las columnas de Frankie
Nada que perder, ya fue todo ganancia
1/7/2019(A Pleno Rugby)
Los Jaguares ya están en Nueva Zelanda listo para encarar una semana única que terminará con el partido más importante de su corta historia. Frankie Deges aporta su mirada a la actualidad de Jaguares. Mirá también >> Creevy: "Venimos a marcar nuestra propia historia". Además >> El dilema de Quesada. Especiales de Alejo: El punto en común entre Jaguares y Crusaders.
El triunfo del viernes a la noche en Vélez Sarsfield tuvo su génesis diez años antes.

Una cálida mañana del arranque de febrero de 2009 se juntaron los mejores jugadores jóvenes del país en Pinazo, el anexo de Belgrano Athletic. La Unión Argentina de Rugby, tras el Foro de Woking post Francia 2007, empezaba a hacer andar la rueda del alto rendimiento.



El objetivo era simple: había que tener listos a los jugadores que iban a alimentar al seleccionado para futuras competencias internacionales. El futuro era en ese momento una incógnita, pero el compromiso del mundo ovalado era insertar a la Argentina en algún lugar.

Muchos de los Jaguares que la rompieron todo este año no estuvieron ese día de verano, pero lo que fueron aprendiendo a lo largo de estos años, es parte de un proyecto que con idas y vueltas, marchas y contramarchas, aciertos y errores se fue edificando hasta esta feliz actualidad.

Martín Landajo, Tomi Cubelli, Rete González Iglesias y Agustín Creevy estuvieron en ese arranque.

A lo largo de los años siguientes, el proyecto que iniciaron Tati Phelan como Head Coach de Los Pumas, el inglés Les Cusworth que se encargó de supervisar el plan de alto rendimiento y de reclutar por todo el país a los entrenadores que irían alimentando el sistema, y tantos otros trabajando para mejorar día a día a cada uno de los jugadores que fueron pasando por el proyecto pergeñado por la claridad de anticipación de Agustín Pichot.

Llegó el Rugby Championship tres años más tarde y cuatro después nació Jaguares para jugar en el Súper Rugby.

No fue sencilla la adaptación al campeonato más difícil del mundo, a los viajes y sobre todo a un profesionalismo al que los jugadores no estaban acostumbrados.

Hubo que pasar por los procesos iniciáticos de Aspirina Pérez, dos años de múltiples aprendizajes con jugadores a los que el Huevo Hourcade había elevado a Los Pumas. No terminó como muchos, ilusos, soñaban en el arranque de esta aventura de viajar a jugar con los mejores del Hemisferio Sur.

Llegó Mario Ledesma con una impronta y un estilo propio que fue encontrando éxitos y alegrías. Se llegó a cuartos de final en su primer año y muy rápido dejó el puesto para elevarse a head coach de Los Pumas.

Si bien los jugadores son los mismos, al llegar Gonzalo Quesada, el equipo dio otro gran paso. De la mano de un entrenador solo conocido en el país por lo que había logrado en Francia, Jaguares volvió a crecer.

Con estilos diferentes a los de los anteriores dos cuerpos técnicos, el clima de confianza y alegría que se vive en el equipo fue dando resultado, tras resultado, tras resultado.

La sumatoria de puntos semana a semana fue construyendo la ilusión que hoy se tiene de cara a una final a priori imposible ante posiblemente el segundo mejor equipo del mundo desde de los All Blacks.

Crusaders tiene todo y no le falta nada. Jugar en Christchurch, tras una larga semana en la que la lucha contra el jet-lag y la propia ansiedad de estar en un lugar no acostumbrado para el rugby argentino como una final, hace que sea una batalla desigual desde el arranque.

Si algo tienen estos Jaguares es una resiliencia y un hambre que merece todos los aplausos.

La parte técnica es la que cada uno de los jugadores fue edificando en sus clubes, en el alto rendimiento de la UAR, ese que comenzó en el 2009. Los jugadores le fueron dando su impronta a cada equipo y Quesada a estos Jaguares 2019 les dio un plus de calidad, de personalidad, de confianza.

¿Podrán ganarle a Crusaders? El corazón dice sí. Para que ver que dice la lógica.

Serán ochenta minutos de un equipo que está lejos de cumplir el objetivo que se fue renovando con el correr de la temporada. Nadie hablaba de jugar una final al comenzar el año, pero ahora que están ahí, no hay por qué conformarse.

Si ganan será un momento épico a la altura de grandes hazañas del rugby argentino.

Si no ganan, ya ganaron. Los jugadores. El sistema. El rugby.

Por: Frankie Deges
Foto: Daniel Salvatori
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