ESPECIALES / Las columnas de Frankie
Están los cuatro mejores
21/10/2019(A Pleno Rugby)
El Mundial ya tiene a sus cuatro semifinalistas y son todos candidatos a quedarse con la Webb Ellis Cup. Dos partidos en los que podría pasar cualquier cosa. Lo analiza, en su columna especial en A Pleno Rugby, Frankie Deges. Mirá también >> Así continuará la Copa del Mundo.

Almorzando el domingo con mi madre, relacionada con el rugby desde su noviazgo y luego durante una larga vida a través de su marido, sus hijos y sus nietos, su frase fue contundente. “Es un embole el Mundial… ganan siempre los All Blacks”.


No fue cuestión de contradecirla, menos en su día, pero mi respuesta inmediata y natural fue: “no estés tan segura”.

La certeza del resultado en el deporte es algo que se puede dar en una enorme cantidad de partidos, sobre todo los que involucran al actual bi campeón Nueva Zelanda, que en su paso por Japón ha sido infalible, ganando con claridad todos sus partidos, más allá de un empate técnico por culpa del maldito tifón Hagibis.

Quedó en semifinales, instancia en la que jugó en todos los Mundiales a la fecha, salvo aquella fatídica de 2007. Pero lejos de tener asegurado un nuevo título, lo que ofrecen las semifinales dejan abierto la posibilidad de cuatro ganadores y por ende cuatro distintos campeones.

La consistencia de los últimos cuatro equipos en un Mundial de Japón que será inolvidable por una enorme cantidad de razones, es clara y evidente. Están involucrados en las dos últimas semanas los mejores equipos del torneo. All Blacks contra Inglaterra y Gales contra Sudáfrica, son dos semifinales en las que podría pasar cualquier cosa. Está bueno este Mundial en el que no se puede predecir con claridad un certero candidato.

Nueva Zelanda


Siguen siendo el equipo a vencer. De ellos depende volver a ganar ya que, en palabras del entrenador irlandés Joe Schmidt, “no te dejan respirar. Son un súper equipo y para ganarles tenes que estar con todo.”

Menos de eso y se pierde por un score que va creciendo con el correr del partido sin posibilidades de achicar las brechas.

La capacidad del equipo de Steve Hansen, a 160 minutos de retirarse como Head Coach, es tal que optar por mover de su puesto natural a Beauden Barrett para darle lugar a Richie Mo’unga permite ser aún más eficientes.

A Irlanda le estrangularon el juego, no le dieron espacio, tiempo, ni la posibilidad de usar el balón. El resultado final fue sólo una muestra de que estos All Blacks tienen todo para quedarse nuevamente con la Webb Ellis Cup por cuarta vez, tercera consecutiva. Pasará por un tema mental ante Inglaterra, porque juego les sobra.

Inglaterra

Quienes no hayan visto los videos de England Rugby, Rising Sons, corran a Youtube. Ahí entenderán un poco de la mentalidad de Eddie Jones, un australiano que a pesar de su dureza externa, es una mente brillante de nuestro deporte. La preparación del equipo de la Rosa ha sido con un objetivo claro: ganar este Mundial.

Jones viene hablando del espíritu samurái. Hijo de una japonesa, conoce bien el país, su historia y sus valores. Se ha encargado de que un gran equipo tenga todo para quedarse por segunda vez con un título que le ha sido esquivo desde 2003 – irónicamente, él era por ese entonces el entrenador de Australia, quien perdió esa final.

“Bienvenidos al nuevo rugby,” decía tras la victoria ante Australia al referirse a que su equipo optó por usar a su apertura George Ford en el segundo tiempo. “Los equipos son de 23 jugadores, no de quince. Ya no importa quien empieza y quien termina. Todos tienen un rol”, sostuvo.

Y es ahí donde radica la eficiencia inglesa – tienen control de balón, una defensa eficiente, la habilidad de jugar tanto con el pie como con la mano, con el pack como con los backs con igual capacidad de daño, sin importar quien comienza y quien termina el partido.

Pacientes en defensa, depende de ellos destronar a los All Blacks.

Sudáfrica

Caer en su primer partido contra los All Blacks probablemente haya sido ‘beneficioso’ para los Springboks. Les quitó la enorme presión que conlleva ser candidato, permitiéndoles salir un poco de los primeros planos para seguir con su trabajo sin estar en la lupa de todos.

En cierta medida, quedaron en el mejor cuadro para acceder a su tercera final – ir por el lado de Japón y Gales es, ciertamente, menos duro, si el término cabe, que el camino de Inglaterra y Nueva Zelanda.

Un capitán inspirador como Siya Kolisi, un coach muy inteligente como Rassie Erasmus, y una posibilidad de dañar por las puntas o, como en el try ante Japón, con un maul desde mitad de cancha, los Springboks nunca dejaron de ser candidatos. Tan solo siguieron trabajando más tranquilos.

Gales

“El equipo que se olvidó de perder” había dicho Warren Gatland este año. Y parece que se está dando así, para un Gales que se vuelve a poner en semifinales, como en el 2011 y 1987. Francia fue el mejor equipo en cuartos de final, como también dijo el técnico nacido en Nueva Zelanda tras la victoria del sábado.

La tarjeta roja que redujo a Les Bleus a catorce jugadores por casi un tiempo fue claramente clave para que Gales pueda dar vuelta el partido recién a los 73 minutos. Culpa de la imbecilidad francesa de no entender que hoy el juego sucio no tiene lugar en un campo de rugby.

Con suerte o sin suerte, el ganar es un hábito y habrá que ver si la conducción de Alun Wyn Jones sigue sumando páginas de gloria.

Tanto el segunda línea y capitán, como Gatland, que dejará el cargo tras el Mundial, merecen una gran despedida.

Merecer no es un verbo que ayude cuando quedan 80 minutos de una semifinal dificilísima.

Ya se acaba

Quedan cuatro partidos, cuatro noches largas o amaneceres tempranos para ir dándole un cierre a esta Rugby World Cup.

Están probablemente los mejores equipos de cada Hemisferio. Irlanda, recientemente primero en el ranking cedió sus chances, al caer con Japón en la fase de grupos.

Hacer pronósticos reales y concretos, ante dos semifinales de enorme potencial, es, claramente, irresponsable.
Por: Frankie Deges
Foto: Rugby World Cup
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