ESPECIALES / Las columnas de Frankie
Reinventarse
3/6/2020(A Pleno Rugby)
Esta maldita pandemia está generando un caos en todos los ámbitos. Mientras tanto, el mundo pide que todo se reinvente, incluyendo el rugby argentino. Escribe Frankie Deges, en su columna en A Pleno Rugby. Además >> Tute: "Jaguares sigue" Jero: "No sabemos qué va a pasar" Legui: "Me genera tristeza". También >> Europa espera por Jaguares.

Ya no sé qué pensar. No sé qué sentir. Así que sabrá entender amigo lector que mientras intento descifrar que va a ser del rugby argentino haga un poco de catarsis pública con esta columna.



Esta jodita del coronavirus ha sido mucho más larga y dura de lo que todos anticipábamos y de lo que nos imaginábamos. Lo peor es que no sabemos cuándo ni cómo va a terminar. ¿Estaremos mejor que ayer o peor que mañana?

¿Sabemos que va a pasar en una semana? ¿En un mes? ¿El año próximo?

No sé

Yo no lo sé y cualquier cosa que escriba a partir de ahora es mera especulación. Datos dando vueltas hay muchos, pero todos arrancan desde el mismo lugar: ¿quién sabe qué va a pasar en una semana, en un mes, el año próximo?

La respuesta a esa pregunta no la tiene nadie.

Hacerlo sin poder salir de casa, hace que la crisis genere múltiples conflictos mentales.

Por más que suenen los teléfonos, que los whatsapps estallen de idas y vueltas, de proyectos y teorías conspirativas, que se comunique poco y se especule más, sigue la misma pregunta de arriba: ¿quién sabe que va a pasar en una semana…? Ustedes me entienden.

Entonces, para sumarle ruido a esta pandemia necesitada de buenas, malas o de cualquier noticia, toca hablar del futuro de Jaguares, del Súper Rugby, del rugby argentino, del rugby mundial.

Si no se sabe que va a pasar en el mundo real, cómo saber lo del mundo ovalado que, en el contexto actual, es tan solo una industria más.
Varios ya se ofendieron con lo de industria – sepan entender que a nivel profesional es una más en un contexto de industrias que están desangrándose. Como tales, tienen que pensar en posibles acciones, reducción de costos, futuras competencias. En una palabra: reinventarse.

Cambios que se vienen

Estalló el mundo del rugby al caer en la cuenta que muchas cosas cambiarán. World Rugby apostó por cambios temporales a las reglas – con poca aceptación; en Gran Bretaña piensan en los pro y contra de hacer del rugby un deporte de verano. En el sur empezaron a entender que las cuentas no cierran.

Fuera de Argentina, el rugby profesional es esencialmente deficitario; solo zafan algunos clubes franceses.

Planteles enormes, cuerpos técnicos gigantes, estructuras y sueldos más altos de lo que el propio mercado da, generan replanteos que el coronavirus aceleró.
El rugby argentino tiene un modelo que tardó más en comenzar pero que pudo aprender de errores ajenos para armarse.

Hoy, entiendo, está financieramente estable más allá de tener la UAR una gran cantidad de empleados.

Claro, sin competencia, con auspiciantes que no pudieron mostrar sus marcas y productos y con una televisión sin transmisión, esas estructuras se ablandan ante el propio peso de la realidad.

El Súper Rugby es un torneo costosísimo. Siempre lo fue. La logística de mover quince equipos en viajes interminables, en la comodidad de clase ejecutiva y hoteles cinco estrellas, es una cifra que antes pagaba la televisión a través de la venta de derechos.

Competencia desleal

Hoy, la misma televisión compite y se fagocita con distintos modelos que la hacen menos viable – Netflix, Amazon (que comienza a ser un player en el mercado de derechos), y la competencia casi desleal de productos más cortos, dinámicos y atrapantes. La millonada de dólares que había que pagar por esos derechos no es la misma que antes.

La Unión de Australia está fundida, el rugby neozelandés pierde jugadores como una canilla con el cuerito roto y los sudafricanos viven cuestionándose porque no jugar en Europa – nueve horas de vuelo, mismo huso horario, un rugby más acorde a su juego.

En todo este escenario, Air New Zealand decidió cancelar el vuelo directo entre Buenos Aires y Auckland y ya no hay forma de llegar a nuestro país subiéndose a un solo avión. Para el viajero constante, el vuelo no es el problema…el aeropuerto, el cambio de avión, el tiempo muerto es lo que agota.

Me decía un amigo: “¿de qué se quejan? Viajan en business y al llegar solo tienen que jugar al rugby”. Esa es la simplificación más injusta de una profesión, de una industria, que no conoce a ciencia cierta su destino, su futuro.

Su pasado llenó de rugby los ojos de todo el universo. Mañana no se sabe cómo será la nueva realidad.

Nueva realidad

Nueva Zelanda y Australia vuelven a la actividad en breve. Veremos cómo resulta porque las certezas no las tiene nadie.

Lejos, lejísimos, estamos de estar en situaciones semejantes. Tengo pánico por el invierno que todavía, como favor que nos hace este mundo loco, no ha llegado. Pensar en escenarios ovalados es casi una locura.

Si Jaguares deja de participar en el Súper Rugby, y se puede viajar, probablemente crezca y se desarrolle de manera potentísima la Superliga Americana de Rugby que tropezó con el COVID-19 en la segunda fecha de un torneo que prometía un escalón interesante de ascenso hacia el rugby grande.

Habrá jugadores de altísimo nivel que no encontrarán espacio en el rugby profesional – en la región o el resto del mundo. En definitiva, esta industria es pequeña. Volverán a sus clubes con lo que el rugby local mejorará.

¿Volverá el rugby provincial? Falleció tras una larga agonía. Revivirlo sin creatividad, sin reinventarlo (esa palabrita nuevamente…) sería una nueva condena.

¿Un equipo a Sudáfrica? ¿Jugadores desparramados por todo el mundo? ¿Un torneo para toda América? Al igual que las opciones de arriba, mera especulación.

A falta del contacto físico y necesario de estar en los clubes para hablar, debatir, especular, las redes han sido el campo fértil para que la información y las opiniones se diseminen.

Insisto. No sé qué va a pasar mañana. Menos puedo saber qué pasará con el rugby en unos meses, el año próximo.

Disculpen, entonces si les hice perder el tiempo, amigos lectores. Sumar ruido al momento difícil que estamos pasando todos quizás poco les haya aportado. Les agradezco el tiempo que me dieron para esta catarsis de rugby…
Por: Frankie Deges
Foto: A Pleno Rugby
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