ESPECIALES / Las columnas de Socino
“La alegría es efímera”
28/12/2018(A Pleno Rugby)
Para Navidad, Edinburgh se regaló el triunfo en el clásico con Glasgow, pero Juan Pablo Socino ya piensa en la revancha previa a los festejos por año nuevo. En su última entrega, el back argentino habló del derby escocés, en el marco de lo que significan las fiestas para un deportista profesional. Las columnas de Socino
Primero lo primero: espero que todos hayan podido pasar una feliz Navidad, compartiendo con quienes aman un gran momento del año.


Para el deportista profesional cuando vive lejos de su casa, las fiestas son un momento especial.

Van a hacer casi nueve años desde que empecé esta aventura del rugby profesional en Europa, lo que significa nueve navidades lejos de Argentina, con lo que eso conlleva.

Cuando tomé la decisión de irme a jugar rugby profesional a España, en ningún momento evalué como podría ser tener que pasar estos momentos alejado: lo único que importaba es que iba a cumplir mi sueño de volverme profesional en el deporte que amo.

El calendario del rugby profesional no conoce de navidades o año nuevo. En todos estos años, me ha tocado pasar todo tipo de situaciones: jugar el 24 de diciembre en Saracens (Londres) cuando estaba viviendo en Newcastle, entrenar 24 y 26 de diciembre por la mañana, tener que jugar un primero de enero en Cornwall (sur de Inglaterra) cuando vivía en Rotherham. Entrenar entre el 20 de diciembre y el año nuevo es algo habitual.

El esfuerzo es mucho. Tener que seguir dietas alimentarias cuando todos están disfrutando de las tradicionales comidas navideñas, o tener que acostarse más temprano para tener que ir a entrenar la mañana siguiente y ni hablar cuando hay que pasar estas fechas concentrados en hoteles en ciudades lejanas es parte de lo que significa ser un deportista profesional.

No me estoy quejando, solo contando como se vive esta época. Por suerte, elijo vivir las fiestas con tremenda felicidad, es mi sueño y me llena el alma. Tuve la suerte de festejar Navidad como siempre con mi mujer, con mi hermano y viejos amigos en Newcastle. Luego de haber entrenado el 24 a la mañana en Edimburgo, emprendimos el viaje en auto, unas 120 millas, con el perro, regalos y comida, pero también con muchísima alegría.

Comimos todas las comidas tradicionales como solíamos hacer en Argentina, esperando a las 12 para brindar y abrir los regalos. Pero como mencione antes, hubo que volver para entrenar el 26.

Derby local

Antes de las fiestas, tuvimos el clásico local; no es solamente un partido del Guinness Pro14, también se disputa emblemática 1872 Cup.

Es un partido increíble, donde todo resultado previo no importa, donde la táctica se tira un poco por la ventana, donde conocidos y familiares se dividen para vivir esta fiesta escocesa del rugby. Más de 20mil personas le dieron un marco increíble al estadio de Murrayfield, llenando las calles desde temprano.

Como equipo lo encaramos con muchísima seriedad, por ser un clásico y porque como partido de liga es muy importante sumar, sobre todo en este cierre de mitad de temporada.

Buscábamos, además, mantener el invicto en nuestra casa.

Salimos a imponernos físicamente, intentando frenar el ataque de Glasgow. Sabíamos que ellos iban a tratar de proponer un juego muy expandido, tratando de salir jugando desde cualquier parte de la cancha.

Para frenar estos avances, nuestro compromiso con la defensa y el tackle fue primordial.

Frustrando cada ataque que ellos intentaban proponer, logramos interceptar dos pelotas que terminaron en try. Así iban pasando los minutos y nos sentíamos cada vez más en control, complicando la levantada de nuestro rival y con el apoyo del estadio detrás nuestro.

Fue una victoria por 23 a 7 muy celebrada por todos. Jugué unos pocos minutos pero los disfruté mucho.

Revancha

Toda alegría es efímera en el deporte porque enseguida hay que pensar en lo que viene. Y lo que viene es la revancha en Glasgow, con el atenuante de haber tenido la Navidad entre ambos partidos, lo que hizo que tengamos que entrenar el 24 y el 26. Por eso, fue clave celebrar de la mejor manera con la familia, manteniendo siempre la cabeza en el objetivo, la táctica y cuidarnos físicamente para llegar al partido de la mejor manera.

Va a ser un partido probablemente más duro que el primero ya que ellos tienen que tratar de revertir el resultado frente a sus fans y en casa. Será un partido nuevamente con mucho color en el estadio y sus alrededores, uno que vamos a estar esperando con ansias, para poder salir victoriosos y poder celebrar un año nuevo.

¿Cómo celebraremos? Entrenando el 31 y el 1… ¡para no romper con las tradiciones!

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Por: Juan Pablo Socino
Foto: Edinburgh Rugby
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