ESPECIALES / Los especiales de Alejo
Los desafíos de la nueva dirigencia
23/3/2018(A Pleno Rugby)
Este viernes asume el nuevo Consejo Directivo de la UAR con el sanjuanino Marcelo Rodríguez a la cabeza. El Nacional de Clubes, el rol de las uniones provinciales y el Campeonato Argentino, la delimitación entre amateurismo y profesionalismo y la seguridad en el rugby son algunos ítems en los que deberá trabajar. Mirá también >> Los especiales de Alejo.
El sanjuanino Marcelo Rodríguez asume hoy como nuevo presidente de la Unión Argentina de Rugby (UAR) al frente de una lista de unidad. Se anticipa una línea de continuidad en relación al mandato saliente del rosarino Carlos Araujo. Así y todo, en los próximos cuatro años, período por el cual es electo, deberá lidiar con una serie de cuestiones que no terminaron de zanjarse, tanto en el plano internacional como en el doméstico:



El Nacional de Clubes

Aquí radica uno de los puntos cruciales. Mientras que la URBA brega por un certamen reducido de nueve a seis fechas (la clasificación sería de tres fechas, sin los partidos de vuelta), el interior pretende conservar el formato actual. Según reveló A Pleno Rugby una semana atrás, esta reducción formó parte de los acuerdos entre URBA e interior para consensuar la unidad cuando Gabriel Travaglini (CASI), que será vicepresidente primero y estará al frente de la Comisión de Competencia, aspiraba también al cargo máximo. Las declaraciones de los presidentes de las uniones del interior dejan entrever que, más allá de este acuerdo, no está dicha la última palabra.

El blindaje del amateurismo

Uno de los pilares que aglutinan a la actual conducción, que se mantiene desde la presidencia de Porfirio Carreras, pasando por la de Luis Castillo y la de Araujo, fue el de incorporar el rugby profesional en la Argentina, pero blindando a los clubes de un escudo de amateurismo. Diez años más tarde, la transición todavía no se completó. ¿Qué hace, si no, un jugador como Jerónimo de la Fuente jugando para Duendes? ¿Por qué Felipe Ezcurra debe renunciar a su contrato para no estar seis meses sin jugar? ¿Por qué ni siquiera un jugador becado, como le pasó a Joaquín Díaz Bonilla el año pasado, debe resignar hasta ese haber mínimo para representar a su club? Y más aún, ¿por qué se altera el calendario de un certamen amateur en perjuicio de jugadores amateurs para favorecer la asistencia a un partido de profesionales? Definir qué es profesional y qué es amateur es primordial. ¿Tiene que ver con el dinero percibido o con la dedicación?

Los “europeos”

Uno de los propósitos con los que asume Rodríguez es que cortar con la restricción de representar a los Pumas para los jugadores que actúan en el exterior. Una medida que parece evidente pero que entraña sus dificultades en la medida en que al mismo tiempo hay que resguardar a los Jaguares. ¿Apertura irrestricta? ¿Según la cantidad de caps? ¿Un cupo fijo? ¿Para junio o para el Rugby Championship? ¿Hasta el Mundial, hasta 2021, hasta 2023?

El recambio

Un mal que aqueja al seleccionado nacional históricamente es la falta de recambio. Esto responde no a la falta de jugadores sino a la escasa competencia más allá del Super Rugby. Argentina XV, el siguiente escalón, está a años luz y no tiene un calendario lo suficientemente nutrido como para proveer un recambio genuino de jugadores aptos para los Pumas en el corto plazo. La posibilidad concreta de la Currie Cup y la creación de la profesional Liga Sudamericana serán un espaldarazo importante en este sentido, pero también demandarán un esfuerzo grande en materia económica, números que habrá que afinar con minuciosidad.

El Argentino y las uniones provinciales


Dos aspectos que van de la mano. Discontinuado en 2018, la nueva dirigencia debe buscar la forma de hacer que el Argentino de Uniones sea no sólo atractivo sino también que tenga un valor en sí mismo. De la mano va la cuestión del rol de las uniones provinciales, que entre la supremacía de los clubes y el sistema de Pladares (más la extinción del Argentino) ha quedado reducida a una mínima expresión. Revalorizarlas y profesionalizarlas permitirá suplir parte de las cuestiones pendientes que tiene por resolver el rugby argentino, tanto en la base de la pirámide como en la inmediatamente inferior a la elite, mencionada en el punto anterior.

Seguridad

Con tres lesionados graves en 2016 el tema de seguridad en el rugby adquirió un status primordial dentro de la UAR. El trabajo en materia de scrum dio sus frutos y se redujo drásticamente la cantidad de derrumbes por partido. Un gran avance. Pero en 2017 el fallecimiento de un chico de Berazategui en pleno partido agudizó la cuestión. Todavía es mucho lo que hay que trabajar para prevenir accidentes en un deporte de contacto como el rugby.
Por: Alejo Miranda
Foto: Daniel Salvatori
Otras Noticias