ESPECIALES / Los especiales de Alejo
La encrucijada de Hourcade
1/6/2018(A Pleno Rugby)
El entrenador tucumano recibe a un equipo consolidado y exitoso y tiene todo servido para revertir la tendencia derrotista de los últimos dos años. ¿Qué debe cambiar y qué no se puede permitir tocar de cara a la ventana de junio? El recambio de la primera línea, una incógnita. Mirá también >> El plantel para el primer desafío. Afinan su preparación. Los Especiales de Alejo.
Cambia la camiseta, cambian los rivales, cambia el entorno y, por primera vez desde que existen los Jaguares, cambia el cuerpo técnico. Lo que no deben cambiar los Pumas para esta ventana de junio es el chip. Es hora de desterrar esa frase hecha que se repite cada vez que el plantel de elite del seleccionado argentino se saca la piel naranja y negra para ponerse la celeste y blanca. La misión de Daniel Hourcade será, por el contrario, replicar una fórmula que resultó exitosa en el Súper Rugby en un contexto completamente diferente como es el rugby de Test Match y ante un equipo del Hemisferio Norte.



El staff de los Pumas se encuentra en una situación de doble presión. Por un lado, arrastra un pesado bagaje derrotista que incluye 17 caídas en los últimos 20 partidos. Por el otro, recibe a un equipo ganador, que acumula seis victorias seguidas y está en camino a clasificarse a los playoffs del Súper Rugby por primera vez.

Claro que en el balance final pesa mucho más el costado positivo de recibir a un equipo prendido fuego. Bajo la órbita de Mario Ledesma, el plantel argentino recuperó la identidad en su juego a partir de hacerse fuerte en los aspectos básicos, como la defensa, el cuidado de la pelota y la disciplina. Y llega con la confianza por las nubes, hambriento de trasladar ese ímpetu a la hora de representar al país. Mejor imposible.

Si hay algo que no debe hacer Hourcade es intentar cambiar esa matriz de juego que tanto rédito le ha dado a Jaguares. Un estilo que combina el vértigo propio del Súper Rugby que le supo imprimir el tucumano desde que asumió en 2014 con un traslado de la pelota mucho más simple y conservador, sin tantos dibujos raros en los movimientos y evitando tomar riesgos innecesarios.

Lo peor que puede ocurrir a los Pumas es que en los primeros minutos del partido ante Gales en San Juan reciba algún try a partir de un error propio en ataque, por ejemplo por querer salir jugando desde una zona peligrosa, y que empiecen a aflorar nuevamente las dudas.

La gran incógnita pasa por las formaciones fijas, especialmente en el scrum. En lo que va de esta temporada, el crecimiento ha sido paulatino, pero todavía está lejos de ser un aspecto del juego consolidado. Desde aquel catastrófico partido con Lions, en la segunda fecha, cuando los sudafricanos arrasaron en esa formación y forjaron a partir de ella una goleada aleccionadora, hasta el último encuentro ante Sharks, la evolución ha sido notable, pero todavía está lejos de ser un scrum dominante y persiste cierta inconsistencia.

Gales y Escocia, sin varios titulares, representarán un desafío supremo en las formaciones fijas. Un verdadero test que puede marcar el termómetro de cada partido, como ya se ha demostrado en incontables ocasiones. En un desarrollo más o menos parejo, puede marcar la diferencia entre ganar y perder.

Los Pumas llegan con tres pilares sin experiencia internacional, uno de los cuales ni siquiera tiene minutos en el Súper Rugby. Javier Díaz, Santiago Medrano y Nicolás Leiva son tres jóvenes que promocionó Ledesma y vienen a llenar el hueco que dejaron las partidas de Lucas Noguera Paz y Ramiro Herrera y la lesión de Enrique Pieretto. Para colmo también se lesionó Juan Pablo Zeiss y así se debió recurrir al pilar derecho de Hindú como alternativa.

Cuando se esperaba que la habilitación de los jugadores que actúan en Europa fuera la solución a este déficit, la UAR dio marcha atrás con la medida y valores que brillan en el Viejo Continente como Juan Figallo y Augusto Gómez Kodela, además de Herrera y Noguera Paz, deberán esperar para volver a ponerse la celeste y blanca.

Es claro que Hourcade deberá ajustar algunas piezas para adaptar el juego de Jaguares al que imprime el rugby de Test Match. Además de las formaciones fijas, las situaciones de contacto exigirán mayor esfuerzo para sacar la pelota rápido y las defensas, sobre todo la galesa, son más asfixiantes. Superar estos escollos demandará un plus de creatividad y allí Hourcade podrá mostrar su genio ofensivo.

Pero lo que no se puede permitir es cambiar la matriz de solidez que ha adquirido el equipo. Las cuestiones esenciales del juego deberían permanecer incólumes. Los ajustes deberían ser mínimos, casi accesorios en función de cada rival. El tucumano tiene todo servido para ser exitoso en la ventana de junio y esperar el Rugby Championship con la tranquilidad de tres victorias en el bolsillo. Un desenlace distinto aumentaría una presión que ya de por sí, a un año del Mundial, es muy alta. 
Por: Alejo Miranda
Foto: Daniel Salvatori
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