ESPECIALES / Los especiales de Alejo
“Nos matamos el uno por el otro”
6/6/2018(A Pleno Rugby)
Benjamín Urdapilleta, la figura del asombroso Castres en la conquista del Top 14, habló con A Pleno Rugby sobre cómo gestaron la mística que les permitió superar a rivales más poderosos. “Me pone muy contento el premio al mejor jugador, pero la figura fue el equipo. Somos como una familia”, resumió el apertura. Castres campeónSe vistió de Maradona.
Quizás haya que empezar a desterrar el preconcepto de que Castres es un equipo sin estrellas. La actuación de Benjamín Urdapilleta en la recta final del Top 14 alcanza para ponerlo en esa categoría. Elegido Homme du Match (MVP) en la semifinal ante Racing y en la final ante Montpellier y haber guiado a su equipo a la conquista del cetro francés, la liga más poderosa del mundo, es motivo suficiente.



En un certamen en el que se lucen aperturas como Dan Carter, Pat Lambie, Aaron Cruden, Jules Plisson, Patricio Fernández, Lionel Beauxis o Colin Slade, el hombre surgido de CUBA brilló más que ninguno y fue clave en el inesperado título de Castres, el equipo con el 11° presupuesto del Top 14.

“Siempre fue mi sueño. No quiere decir que sabía ese día iba a llegar”, confiesa Benja desde Castres, en diálogo con
A Pleno Rugby. “Lo de la figura es secundario, lo importante es que salimos campeones. No lo imaginábamos tanto, terminamos clasificándonos a los playoffs con lo justo. Nos tocó Toulouse que había salido tercero como visitante en cuartos, Racing que fue segundo en semifinales y Montpellier que había tenido una temporada regular tremenda, nos habían metido 45 puntos unas semanas atrás. Pero una final es distinto a todo.”

Urdapilleta tuvo una actuación clave en los playoffs. Anotó 7 puntos en los cuartos ante Toulouse, 14 en semis ante Racing y 19 en la definición ante Montpellier, con una asombrosa efectividad del 93,75% en los envíos a los palos (15 aciertos en 16 intentos). Además fue el segundo máximo goleador de la temporada con 297 puntos, como también lo había sido en la anterior y en la 2014/15, la última con Oyonnax.

Al regresar de París, donde brilló en el Stade de France ante 80.000 espectadores, Urdapilleta y todo el equipo fueron recibidos como héroes en Castres, un pueblito de 43.000 habitantes del sur de Francia donde el rugby es furor. “Acá el rugby es lo más importante que hay. La gente grande y joven, todo el pueblo está muy movilizado por el campeonato”, cuenta emocionado desde el otro lado del teléfono. “Recorrimos las calles en un camión y nos esperaban 20.000 personas”.

-¿Cómo plantearon la final ante un equipo tan poderoso como Montpellier?
-Sabíamos muy bien que teníamos que estar agresivos en el contacto durante los 80 minutos. Ellos tienen unos forwards enormes, en el contacto avanzan siempre, juegan con la pelota limpia, se les hace fácil. Nos propusimos estar a 10.000 en el contacto, en defensa, en el ruck, en el maul. También sabíamos que es un equipo que patea mucho. Jesse Mogg, Frans Steyn, Ruan Pienaar, son todos jugadores que patean muy largo y siempre hacen que el equipo rival se esté defendiendo adentro de sus 22 metros. Así que buscamos contrarrestar eso.



-Y en ese sentido también habrá sido importante sumar con el pie, y ahí fue clave tu actuación…
-En una final cada vez que llegás a las 25 yardas del rival tenés que volverte con puntos. Por suerte fuimos efectivos en ese aspecto y ellos no tanto. Ahí estuvo en gran parte la diferencia.

-¿Cómo fue para vos estar en una final por primera vez, con el marco y todo lo que significa?
-La semana anterior había estado en mi primera semifinal, en el estadio de fútbol Lyon. Ya ese partido fue algo increíble. La final, más todavía. Lo viví feliz. Traté de no meterme mucha presión. Me dije a mí mismo que tenía que tratar de disfrutar esto al máximo. Era un sueño para mí, lo estaba viviendo. Era la primera y podía ser la última. Me dije de disfrutar, disfrutar y disfrutar, y es lo que hice.

-¿Qué sentiste cuando te eligieron el mejor del partido?
-Me eligieron como figura porque tienen que elegir a uno. Me pone muy contento, pero es muy difícil decir quién es la figura. Si uno solo de los 15 no juega al máximo de su nivel, no podés ganar. El equipo fue la figura, sobre todo los forwards. Con equipos como Racing y Montpellier, que tienen packs enormes, se la bancaron a full. Y jugamos como equipo. Es lo que más me emociona de Castres. Dejamos todo y por eso ganamos y salimos campeones. Nos matamos el uno por el otro.

-¿Cuál es el secreto de Castres para ser campeón con el 11° presupuesto de una liga repleta de estrellas internacionales?
-El secreto es eso. En ese sentido hay que destacar el trabajo de mi entrenador [Christophe Urios], a quien conozco de cuando estaba en Oyonnax. Él nos inculca eso. Somos como una familia. Jugamos con mucha intensidad. Si jugamos a la misma intensidad que el de enfrente, un equipo como Montpellier nos va a ganar. Tenemos que sacar un plus extra. Jugando como en familia, sintiendo la defensa, con mucha agresividad, jugando en equipo, sin estrellas, pero con un buen sistema de juego. Es nuestro secreto, porque estrellas no somos.

-¿Cómo se vive el rugby en Castres?
-Generalmente la cancha está casi llena con unas 11.000 personas por partido. Imaginate lo que es eso para una ciudad de 40.000 habitantes. El lunes para recibirnos había 20.000, la mitad del pueblo estaba ahí. Nos siguen a todos lados, siempre salen bondis a los partidos de visitante. El rugby acá es muy importante. La gente llora. Ver a gente de 80 años hasta chicos de 5 emocionados por el título fue algo impresionante.

-¿Hasta cuándo tenés contrato?
-Un año más. Me gustaría quedarme acá un par de años más. Estoy con mi familia, estamos muy bien acá, con el pueblo, con la gente.

-¿Cómo se compone tu familia?
-Estoy casado con Martina de Achával y tenemos dos hijos, Joaquín de 3 años y Emilia de 3 meses.

-¿Cómo es tu vida allá?
-Hace tres años que estamos acá y estamos muy cómodos. Mi mujer tiene un grupo de amigas. Mi hijo empezó a ir al jardín, tiene amigos franceses. Por otro lado es difícil estar lejos de los afectos, los chicos tienen a sus primos allá. En la final vinieron 16 familiares de la Argentina a verme. Eso fue algo increíble. Que hayan venido sólo para ver el partido fue muy emotivo vivirlo.

-Ahora que Nicolás Sánchez se va de Jaguares, ¿considerarías un regreso a la Argentina para jugar en el Super Rugby?
-Hace bastante que estoy acá en Francia. Más allá del rugby estoy muy bien con la familia. La vida con Jaguares no es fácil. Viajan mucho. Esa parte no es lo mejor. Mi idea no sería volver a jugar en los Jaguares. Ya tengo 32 años. Encima me queda un año más de contrato. Prefiero terminar mi carrera acá.
Por: Alejo Miranda
Foto: Icons Sports
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