ESPECIALES / Los especiales de Alejo
Todo no se puede
29/6/2018(A Pleno Rugby)
Ledesma apostó por repetir el equipo semana a semana y obtuvo réditos, pero postergó la formación de jugadores de recambio. Ante Stormers, Joaquín Díaz Bonilla tendrá una inmejorable oportunidad de demostrar que puede ser una alternativa para llevar la 10 en 2019. Mirá también >> Los Especiales de Alejo.
Todo no se puede. Mario Ledesma invistió a Jaguares una personalidad robusta y hoy está a las puertas de la clasificación a los playoffs. Un triunfo ante Stormers podría depositarlo entre los ocho mejores del Super Rugby, y de retomar la senda que transitaban antes de la ventana de junio bien podrían llegar todavía más lejos. Ledesma acertó en una cosa: encontró el equipo, se aferró a él y así edificó este presente exitoso. Acertado, sin dudas, pero que al mismo tiempo desnudó aún más las falencias del rugby argentino en materia de desarrollo: más allá de Jaguares, no existe una plataforma de formación de jugadores para dotar a los Pumas de recambio.



Todavía con objetivos importantes por alcanzar, y aun debiendo reencauzar al equipo luego de la fallida incursión internacional, Ledesma se vio obligado a cambiar su matriz y para el partido ante Stormers dispuso un par de novedades entre los suplentes: por segunda vez en el año aparece Joaquín Díaz Bonilla, el apertura de Hindú que había tenido una promisoria pero breve aparición en 2017. Este año sólo actuó 10 minutos ante Waratahs.

La partida de Nicolás Sánchez a Francia a partir de 2019, que se sumó casi de manera inmediata al retiro de Juan Martín Hernández, encendió la alarma. ¿Quién vestirá la 10 de Jaguares el año que viene? Descartada la posibilidad de repatriar a dos cracks que brillan en Francia como Patricio Fernández y Benjamín Urdapilleta, no queda otra recurrir al “sistema”. Y está claro que el nivel de competencia de Argentina XV está a años luz del Super Rugby.

Además, se apresta a hacer su debut absoluto el salteño Diego Fortuny. Su inclusión fue obligada, ante la lesión de Julián Montoya, pero responde a una misma realidad que el caso de Tito: luego de la partida de Facundo Bosch a Francia tras la temporada inicial, el sistema ha sido incapaz de formar un tercer hooker.

Para los dos se trata de una oportunidad preciosa. Tito jugó siete partidos en 2017, uno de ellos como titular (el primero ante Kings en Port Elizabeth), y totalizó 107 minutos. Pero este año sólo actuó 10 minutos ante Waratahs, y no tuvo una gran actuación. Tiene capacidad de sobra, pero necesita más rodaje en este nivel de rugby. Y debe demostrar una capacidad en defensa similar a la desfachatez que tiene con la pelota en las manos. El partido ante Stormers y los dos que restan en Sudáfrica pueden ser su última oportunidad de insertarse definitivamente en el equipo y aspirar a vestir la esquiva camiseta de los Pumas.

Hay otras alternativas: Boffelli puede jugar de 10, aunque se estaría desperdiciando toda su capacidad de definición y juego aéreo. En el Mundial Juvenil dejaron una buena impresión Juan Bautista Daireaux y Joaquín de la Vega, pero todavía deben atravesar un período de maduración considerable. En algún momento el apuntado era el tucumano Domingo Miotti, aunque una lesión en la rodilla sufrida en abril de 2017 retrasó su ascenso y este año no tuvo participación en los seleccionados, ya que estuvo nueve meses inactivo.

Fortuny, por su parte, le ganó la pulseada a Gaspar Baldunciel y a Axel Zapata. Ya había sido apuntado por Ledesma cuando lo convocó como invitado a la pretemporada de Jaguares. En el año disputó 10 partidos para Argentina XV entre Americas Rugby Championship, Sudamericano y Nations Cup, (cinco como titular y cinco desde el banco) y totalizó 294 minutos. La constante rotación que implementó Felipe Contepomi favoreció la consolidación de un tercer hooker.

El método Ledesma ha sido altamente efectivo y, se espera, repercuta en los Pumas cuando asuma el mando para el Rugby Championship. No hay reproches. Pero esa necesidad por conseguir resultados y forjar una mentalidad ganadora limitó la formación de jugadores. Con Raúl Pérez, la rotación era mucho mayor esto posibilitaba ampliar la base, aunque lo pagaba con una mayor irregularidad del equipo. Todo no se puede.
Por: Alejo Miranda
Foto: Daniel Salvatori
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