ESPECIALES / Los especiales de Alejo
Legados y lecciones de Christchurch
7/7/2019(A Pleno Rugby)
Los Pumas heredan de Jaguares una confianza que está en su punto más alto de los últimos cuatro años, el momento justo de cara al Mundial de Japón. Allí deberán ajustar algunos aspectos tácticos a la hora de enfrentar a equipos europeos, según dejó traslucir el duelo ante Crusaders. Mirá también >> Análisis: La columna de Frankie. La columna de Eugenio. Videos > Matera, el elegido.
De todas las virtudes que llevaron a Jaguares hasta ser el segundo mejor equipo del Súper Rugby, la más significativa es la confianza. Hubo una marcada maduración mental, hubo evidentes progresos técnicos individuales y un plus táctico que aportó Gonzalo Quesada. 


Pero nada de eso hubiera sido suficiente para llegar a jugar mano a mano la definición con Crusaders de no haber sido por el hambre de victoria que tuvo Jaguares cada vez que pisó el terreno de juego. Una convicción que empezó a gestarse la temporada pasada y se convirtió en un arma letal a partir de la segunda gira por Sudáfrica este año, de la que se volvió con triunfos ante Bulls y Sharks.

La confianza también es el activo más valioso que se lleva a la segunda mitad de la temporada. Un semestre especial, con un desafío que reduce este logro a una anécdota: el Mundial de Japón, el gran faro que iluminó el proceso durante los últimos cuatro años. El plantel argentino llega, no por casualidad, en su momento cumbre. Después de dos años y medio de padecimientos que sirvieron para forjar el temple de este equipo, hoy, exactamente a dos meses y medio del debut y todavía con el Rugby Championship por delante como para seguir creciendo, los Pumas se anotan en una larga lista de candidatos a pelear por el título.

La final ante Crusaders, no obstante, también sirve como pequeña muestra de lo que deberá enfrentar este equipo en Japón. Especialmente ante Francia e Inglaterra, los partidos insignia del Grupo C (y Gales potencial rival en cuartos). No porque estos equipos tengan un juego parecido al de los neocelandeses, para nada, sino por el hecho de que el partido se jugó como un verdadero Test Match.

En ese nivel, hay tres componentes que el equipo deberá incorporar si quiere tener aspiraciones ante los equipos europeos y que marcaron la diferencia en Christchurch: lidiar con la pelota lenta en el ruck, ser clínico en el juego con el pie y controlar (ya que dominar a esta altura parece lejano) el scrum. También se debería agregar ser efectivos en los últimos metros, pero como fue una de las virtudes de Jaguares a lo largo de toda la campaña se puede considerar la falta de definición del sábado como algo transitorio.

Jaguares viajó por segunda vez a Sudáfrica en menos de un mes con registro de dos victorias y cuatro derrotas. Un territorio donde había perdido los últimos 11 partidos (más de dos años desde el éxito ante Kings en el debut de la temporada 2017) y ante rivales a los que nunca había vencido como visitante. No jugó del todo bien ante Bulls en Pretoria, el mejor equipo sudafricano de la temporada, pero se mantuvo en partido y lo ganó en los últimos 10 minutos con la fulgurante aparición de Domingo Miotti. Siete días más tarde, tuvo su mejor actuación de la temporada regular al vapulear a Sharks en Durban (51-17).

A partir de allí, Jaguares se subió a un barco ganador, que sólo tuvo un traspié en Otago en un partido marcado por el jet lag, el recambio y la inconsistencia arbitral. Después, hasta el sábado, fueron todas victorias inapelables, algunas más holgadas, otras más ajustadas, algunas jugando mejor, otras no tanto, pero todas igualmente merecidas. Y eso en medio de un profundo recambio que dejó como legado para las próximas temporadas un plantel amplio.

Fueron 11 victorias en 12 partidos que lo llevaron a Christchurch a jugar contra el mejor de toda la historia del Super Rugby, dominador absoluto en las últimas tres temporadas. Un solo try y el mejor aprovechamiento de las oportunidades fue la diferencia.

Durante dos años y medio, cada vez que el plantel de elite del rugby argentino se ponía la camiseta de los Pumas se veía condicionado por el arrastre derrotista que traía de Jaguares. Así, llegaron a perder 22 de los 28 partidos disputados entre junio de 2016 y julio de 2018, con sólo dos victorias ante equipos de elite (Francia y Sudáfrica). Una carga pesada de la que empezó a desembarazarse con la llegada de Ledesma y la conquista por primera vez de dos victorias en un mismo Rugby Championship el año pasado. Haber alcanzado los cuartos de final del Super Rugby sin dudas fue un impulso para ese logro.

Ahora debe procurar el efecto similar: potenciar la confianza adquirida en tanto Jaguares con la carga emotiva que implica ponerse la camiseta de los Pumas. El contexto es ideal. Si lo de Christchurch fue algo histórico, cuánto más podría serlo en Japón, alimentados de esa experiencia. Hay que hacer ajustes, como los que marcó el partido con Crusaders. Detalles tácticos que Ledesma sabrá ajustar. La parte más difícil, la confianza, está en su punto justo.
Por: Alejo Miranda
Foto: Súper Rugby
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