ESPECIALES / Los especiales de Alejo
Si bien aún resta un partido, que se jugará el próximo miércoles ante Estados Unidos, Los Pumas ya quedaron fuera de la Copa del Mundo. Por eso, hay que empezar a mirar hacia adelante, pero sin olvidar lo que se hizo mal en el pasado. Desde Tokio, escribe Alejo Miranda, en su columna semanal. Mirá también >> Creevy: "Tenemos que replantearnos muchas cosas" Además >> Inglaterra fue demasiado Triunfo francés y eliminación Puma.

El Mundial no se perdió por la expulsión de Tomás Lavanini. Incluso si el penal de Boffelli hubiese entrado o no se hubiera perdido esa pelota en la salida que derivó en el drop de Camille Lopez, se podría haber vencido a Francia y hoy los Pumas estarían con un pie en los cuartos de final. Pero la realidad no sería muy distinta. El presente del equipo está muy lejos de lo que prometen sus individualidades, incluso del juego colectivo que no hace mucho tiempo supo forjar. Eliminados anticipadamente en primera rueda, algo que tan sólo es la segunda vez que ocurre en 20 años (seis Mundiales), urge ponerse a trabajar de inmediato en el futuro.



En primer lugar, hay que pensar en el partido del miércoles ante Estados Unidos. Puede parecer una obviedad, pero no es así. En primer lugar, porque no será un partido sencillo. Estados Unidos tuvo una mala noche con Inglaterra, pero es mucho más que eso. Por momentos tuvo a Francia contra las cuerdas hasta los galos encontraron aire en una jugada de 15 fases y a partir de allí se encaminaron a una cómoda victoria. Pero es uno de esos rivales que exige al máximo y al que no se le puede dar nada por sentado. Para peor, los Pumas llegan con sólo tres días de descanso, mientras que los norteamericanos lo harán una semana después de la derrota con Francia.

En segundo lugar, porque en juego está la clasificación directa a Francia 2023. El tercero de cada grupo, además de los ocho cuartofinalistas, evitan la eliminatoria continental. Los norteamericanos estarán ávidos por lograr ese objetivo. Al contrario de los argentinos, tienen algo por qué jugar. Así y todo, los Pumas deberían sortear este escollo sin mayores inconvenientes, aun si Ledesma pone mayoría de suplentes.

Luego está el sorteo para el Mundial de Francia 2023. El mismo típicamente se realiza en el mes de mayo de dos años antes, o sea en 2021. Es decir que a los Pumas les queda nada más que el calendario de 2020 (ventana de julio, Rugby Championship y ventana de noviembre) para mejorar su 10° puesto actual y ascender hasta el octavo, minimizando las chances de caer otra vez en una zona con dos equipos del Top 8 (los tres del hemisferio sur y los cuatro de las Islas Británicas y Francia). Una misión muy cuesta arriba si esto se realiza en medio de una transición y contra los rivales que les depara el Rugby Championship. Lo propio ocurrió en 2016 y las consecuencias se pagan hoy, en parte, con la eliminación temprana de Japón 2019.

Más a largo plazo directamente está el Mundial de Francia 2023. La Argentina debe decidir de una vez si ese es su objetivo y apuntar todos los cañones hacia allí, fogueando jugadores que puedan llegar con la edad justa y la madurez suficiente. Para ello, es necesario que estén rodeados de jugadores experimentados. En la conferencia de prensa post derrota con Inglaterra, Ledesma anticipó un recambio al resaltar que en el plantel había 16 jugadores que disputaban su primer Mundial. Como dijo Cubelli, la Inglaterra de Eddie Jones es un buen ejemplo a seguir. El australiano asumió inmediatamente luego de la hecatombe del Mundial 2015 y apuntó todos los cañones a Japón. Pero no cambió el equipo de un día para el otro. Mike Brown, Brian Robshaw, Dylan Hartley, por ejemplo, fueron parte de todo el proceso. A la hora de elegir los 31, los dejó al margen. Sin embargo, su presencia fue fundamental para que otros jóvenes talentos se fueran desarrollando. Borrar el pasado de un plumazo sería un error.

En concordancia con esto, la UAR y Ledesma deben definir qué política implementarán para convocar a jugadores que actúan en Europa y qué función cumplirán los Jaguares, dos cuestiones que están íntimamente ligadas. Lo primero que hay que hacer es poner a los Pumas por encima de todo. Si existe Jaguares, debe estar al servicio del seleccionado. Si lo mejor para eso es no convocar a jugadores del exterior, o convocar lo mínimo indispensable, que así se haga. Pero si ayuda a ampliar la base y genera competencia por los puestos y, como se dijo antes, a que jugadores experimentados contribuyan a desarrollar a los más jóvenes, entonces qué sentido tiene condicionar algo que termina siendo provechoso.

Jaguares, de la misma forma, debe tener como razón de ser aportarle a los Pumas, y no sacarle. Gonzalo Quesada demostró que es posible ser competitivo sin resignar físico para cuando lleguen las ventanas internacionales y el Rugby Championship, que por el nuevo calendario se jugarán uno tras otro entre julio y noviembre. Además, debe priorizarse el desarrollo de algunos puestos que escasean y evitar lo que ocurrió recientemente, por ejemplo, con el caso de los aperturas, cuando no había reemplazo para Nico Sánchez. La contratación de recientes Pumitas es una buena señal.

El futuro ya llegó para los Pumas. El Mundial de Francia empieza con el partido ante Estados Unidos, con la clasificación directa en juego. Hay que mirar para adelante, pero sin olvidar lo que se hizo mal en el pasado.
Por: Alejo Miranda
Foto: GaspaFotos
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