ESPECIALES / Los especiales de Alejo
El éxito de Hindú en el Nacional de Clubes puso fin a la temporada 2019 del rugby de XV. El balance arroja dos realidades contrapuestas, entre el éxito de Jaguares y el fracaso de los Pumas, que exige explicaciones y cambios. Lo analiza Alejo Miranda, desde su columna especial. Además >> Los Pumas vuelven a Murrayfield. La hora de Jaguares.

La conquista de Hindú en el Nacional de Clubes marcó el final de la temporada del rugby de XV en la Argentina. Ver al capitán del Elefante levantando la Copa fue todo un símbolo: por más que corran vientos de cambio, el rugby argentino está lleno de vicios que persisten.



El ejemplo más claro es la disonancia entre Jaguares y Pumas, los dos máximos exponentes del rugby de elite en la Argentina, la punta de la pirámide donde se concentra lo mejor, la parte que representa el todo. El éxito de uno y el fracaso del otro, aun siendo el mismo grupo de jugadores, da cuenta de la complejidad de la relación simbiótica que los une, de las fallas que persisten en la cúpula del sistema de alto rendimiento luego de cuatro años de convivencia y, especial y directamente relacionado con esto, de lo inescrutable de la condición humana y su importancia en el sentido de la palabra equipo.

El año empezó temprano, con Jaguares saliendo a la cancha luego de una temporada corta y un inicio lógicamente irregular. La racha de dos victorias en tres partidos en casa (primera vez que empezaban jugando como locales) se vio cortada violentamente en la gira por Sudáfrica, donde se avisoró que la rotación que imponía el año mundialista no sería sencilla.

Sin embargo, Gonzalo Quesada, en su año debut como entrenador de Jaguares, supo encontrarle la vuelta y, aun manteniendo cambios constantes de jugadores, logró forjar un equipo más allá de los nombres y cerró la temporada regular con nueve victorias en los últimos 10 partidos para meterse en los playoffs con ventaja de localía. En los éxitos ante Chiefs y Brumbies se vio lo mejor de este grupo de jugadores en toda su existencia y el subcampeonato marcó un hito para el rugby argentino.

Sin embargo, el gran objetivo del año era el Mundial y se esperaba que Mario Ledesma capitalizara la madurez adquirida por estos jugadores en el Super Rugby. Por un instante esto pareció posible, en la ajustada derrota ante los All Blacks que bien pudo haber sido la primera victoria ante los de negro en la historia. Pero después, algo pasó.

Todavía están pendientes las explicaciones y la autocrítica de lo que ocurrió entre ese instante y este presente. Cuatro derrotas en la preparación (dos de ellas en actuaciones muy pobres) generaron un clima de incertidumbre que ni se vislumbraba un mes y medio atrás. Cuando llegó el partido con Francia, el gran objetivo desde que se realizó el sorteo de Japón 2019 en mayo de 2017, el instante en que los jugadores debían explotar todo su potencial, el equipo no apareció. La defensa, el gran pilar sobre el que se asienta históricamente el rugby argentino y que había sido basal en el éxito de Jaguares, lució por ausencia. Todo un síntoma. Lo mismo que el rendimiento individual de jugadores que se presumía pertenecían a la elite mundial y estuvieron muy por debajo de sus condiciones.

El Mundial dejó como saldo la eliminación temprana por segunda vez en los últimos seis certámenes y la lección de que hay muchas cosas por cambiar. Algo quedó en claro: Ledesma ya no les llegaba a los jugadores como lo hacía en 2018. Si fue por su excesivo personalismo o por un celo exagerado de los jugadores, es algo que se deberá resolver internamente. Pero una u otra, o un poco de ambas, deben cambiar. Porque la opción es directamente cambiar de nombres, y eso sería la peor opción. Cortar de cuajo un proceso sería, una vez más, volver a empezar de cero. Equivaldría a no haber tomado nota de la lección. Ledesma tiene mucha capacidad que el rugby argentino no puede desperdiciar, y estos jugadores, lleguen o no al próximo Mundial, tienen mucho para aportarle al seleccionado. Jueguen donde jueguen.

Porque entre las cuestiones a rever, un aspecto clave será cómo hacer convivir en los Pumas a los Jaguares con los que actúan en el exterior. Ledesma anticipó alguna vez que las puertas estarían abiertas en tanto la disponibilidad fuera del 100%. En teoría es una buena salida, en la práctica es difícil por el exceso de partidos y el arreglo individual que tenga cada uno con sus clubes.

Hindú se quedó cortó en el torneo de la URBA pero no pudo con su genio y terminó el año levantando una copa. Hay cosas que nunca cambian. Pero hay muchas cosas por cambiar.

Por: Alejo Miranda
Foto: A Pleno Rugby
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