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Transición: otro desafío para Quesada
24/11/2019(A Pleno Rugby)
Jaguares inicia el lunes la pretemporada con miras al Súper Rugby 2020 con un plantel con muchos jugadores nuevos. Con bajas importantes, el entrenador de la franquicia de la UAR vuelve a tener la misión de foguear juveniles sin resentir el funcionamiento, como hizo este año. Lo Analiza Alejo Miranda, desde su columna especial. Mirá también >> El plantel de Jaguares

El Súper Rugby 2019 aparecía complicado para Jaguares. Así y todo, alcanzó una histórica final. La versión 2020 del certamen hemisférico aparece todavía más cuesta arriba para la franquicia argentina. ¿Podrá Gonzalo Quesada volver a aplicar su magia y convertir a un equipo en transición en un contendiente por el título?



La pretemporada que empieza el lunes en el nuevo centro de entrenamientos en Ingeniero Maschwitz será un primer paso clave para que los nuevos jugadores se vayan adaptando al sistema de juego y al ritmo del Súper Rugby y le servirá al entrenador para ir previendo quién de ellos está apto para dar el gran salto.

Por ser año mundialista, la temporada pasada del Súper Rugby fue atípica. Esto le jugó tanto en contra como a favor al equipo argentino. Por un lado, los rivales utilizaban el partido ante Jaguares para rotar a sus jugadores y descansar a sus figuras. Pero mucho más arduo fue el mismo proceso para Jaguares, ya que tiene la particularidad de ser un seleccionado y una sola franquicia al mismo tiempo, mientras que el resto se reparte entre cuatro o cinco.

Por eso fue tan destacable el trabajo de Quesada en dosificar el recambio sin resentir el equipo. Un recambio que era necesario para llegar con piernas al Mundial, una condición que no sufrían a la misma intensidad los demás seleccionados del sur. Lejos de disminuirlo, lo potenció todavía más. Aparecieron valores jóvenes que rápidamente se convirtieron en titulares y hasta potenciaron a los Pumas.

Además, la temporada 2019 tuvo apenas seis semanas de preparación. Se notó tan solo en el primer partido, ante Lions, donde lució sin ritmo. Esta vez, la ausencia de la ventana de noviembre permite tener a todos los jugadores con un mes y medio de antelación, conveniente también porque el certamen adelantó su inicio un par de semanas para terminar a tiempo de la ventana de invierno, que a partir del próximo año se traslada a julio. Incluso los que jugaron el Mundial, pese a que iban a sumarse más tarde. La eliminación temprana les dio el descanso suficiente.

En 2020, será mucho más arduo el trabajo de Quesada. A su favor tiene que el resto de los equipos también atraviesan una transición, como ocurre luego de cada año mundialista con la cantidad enorme de jugadores que van por un mejor contrato al rugby del hemisferio norte. En Jaguares, una vez más al ser una franquicia única, la intensidad de esta transformación se potencia.

Los seis jugadores que emigran son bajas de peso. Matera era el capitán y mejor jugador. Lavanini no tiene reemplazo. Moyano era uno de los mejores wings del Super Rugby. Landajo fue de los mejores en los primeros tres años, aunque tiene reemplazo. Pieretto fue clave como recambio de pilar derecho todo 2019, sobre todo en el scrum. García Botta fue borrado todo el año al conocerse su paso a Harlequins, pero había sido el que más había jugado los primeros tres años en un puesto que brilla por la escasez.

En sus lugares aparecen jugadores promisorios pero que no están testeados en este nivel de rugby. Hay cuatro jugadores con pasado inmediato en Pumitas (Castro, Mateo Carreras y Pedemonte), otros que llegan de Argentina XV (Montagner, Mensa, Grondona, Calas, Albornoz) y otros que estuvieron en 2019 pero tuvieron escasa o nula participación (Sordoni, Díaz, Paulos, Socino, Chocobares) más uno que viene del exterior (Scalvi). Son muchos nombres. Algunos seguirán con el equipo, otros irán y vendrán a la franquicia argentina en la liga sudamericana según sea necesario.

El debut está a la vuelta de la esquina: el 1º de febrero, otra vez ante Lions, en Vélez. Luego otros dos partidos en casa: Hurricanes el 8 y Reds el 15. En seguida, una dura gira de tres partidos por Sudáfrica.

Quesada tendrá que hacer un doble trabajo de entrenador y psicólogo para mantener a todo el equipo motivado. Lo hizo muy bien en 2019. No hay razón para creer que no lo pueda hacer una vez más.
Por: Alejo Miranda
Foto: Daniel Salvatori
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