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“Soy el deportista más afortunado”
24/6/2020(A Pleno Rugby)
A 25 años de la conquista de la RWC 1995, el emblemático capitán de los Springboks, Francois Pienaar, contó cómo fue la relación que construyó con Nelson Mandela y cómo se mantuvo más allá de aquel histórico momento para Sudáfrica. Mirá también >> ¿Kremer se va a París?

El 24 de junio de 1995, Sudáfrica le ganaba por 15 a 13 a Nueva Zelanda con un agónico drop de Joel Stransky y, en su primera aparición mundialista, se consagraba ante 63 mil personas en el Ellis Park de Johannesburgo.



Aquel evento le sirvió a Nelson Mandela para tratar de unir a una nación dividida por el racismo, más allá de la época del apartheid. El entonces presidente acudió antes del torneo a Steyn, capitán de unos Boks que tenían un solo negro en el plantel: Chester Williams.

El ex tercera línea contó la relación que construyó con Mandela antes de la RWC y cómo se sostuvo luego. "Probablemente soy el deportista más afortunado debido a la relación única que tuve con Mandela", comenzó.

"Comenzó con una taza de té", le dijo a AFP. "El presidente me invitó a visitarlo en su oficina en Union Buildings en Pretoria. Hablamos de todo, no sólo de la Copa del Mundo. Quería saber mucho sobre mí".

"Había muchas personas de poder esperando afuera para verlo y cada vez que Mary (Mxadana, asistente de Mandela) entraba para apurarlo, él le decía: 'Mary, estoy hablando con mi capitán'. Estaba nervioso antes de ir a su oficina y cuando me fui me senté en mi auto y sentí que había estado en presencia de un hombre muy sabio y cariñoso y me sentí seguro".

"Sé que suena extraño. No tienes idea de su aura, su autenticidad, el sentido del humor... Nos reímos. Hubo un vínculo inmediato", recordó el ex jugador de Transvaal (hoy Lions) y Saracens.

Mandela visitó a los Springboks en su último entrenamiento previo al Mundial en Ciudad del Cabo y deseó lo mejor al asombrado plantel. De aquella práctica se llevó una gorra de los Springboks que Hennie le Roux sacó de la cabeza de Japie Mulder.

Tras la conquista en el Ellis Park, Pienaar recordó que en el saludo con Mandela ambos dijeron casi la misma frase: "Francois, gracias por lo que has hecho por este país" y "Señor Presidente, gracias por lo que has hecho por este país".

El vínculo se extendió más allá del evento y se transformó en algo más familiar. "Se invitó a nuestra boda", rememoró con sonrisa Pienaar. "Estábamos celebrando en Union Buildings y le dije que quería presentarle a mi prometida, Nerine. Él la tomó de la mano y dijo: "¿te sentirías ofendida si fuera a tu boda, Nerine?".

"Cuando nació mi hijo Jean, dijo que quería ser su padrino, 'si no nos importaba', y le dio un nombre Xhosa (una de las lenguas oficiales de Sudáfrica): Mkhokheli, que significa líder".

"Madiba nos invitaba regularmente a tomar el té y nuestro segundo hijo, Stephane, que tenía cuatro o cinco años en ese momento preguntó '¿por qué el señor Mandela es sólo el padrino de Jean y no el mío también?'. Stephane corrió directamente hacia Madiba y le dijo: 'Sr. Mandela, ¿podría ser también mi padrino? Y Madiba no perdió el ritmo, dijo 'por supuesto' y agregó que su nombre Xhosa sería Gorha, el valiente".

"Tuvimos conversaciones tan íntimas. Soy realmente el deportista más afortunado vivo por mucho tiempo; ser tan privilegiado en ese momento de ser el capitán, compartir ese escenario con él, ser influenciado por él y conocerlo tan bien", agregó Pienaar.

Hoy con 53 años, Pienaar dirige la fundación "Make a Difference" (Hacé la diferencia) en honor a Mandela, que falleció en diciembre de 2o13 a los 95 años. 
Por: A Pleno Rugby
Foto: Zimbio
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