URBA / Notas
La Catedral fue un infierno
La Catedral fue un infierno
2/11/2008(A Pleno Rugby)
Hindú festejó su tricampeonato con un estadio del CASI que desbordó de gente. Todo el color y el folklore provinieron desde la tribuna de cemento que fue el epicentro de ambas hinchadas. Como perlita, los de Torcuato volvieron a llevar un elefante para los festejos.

Quien haya ido al CASI a ver la final entre Newman e Hindú fue un privilegiado. El momento cúlmine del rugby de la URBA tuvo un marco imponente, en donde ambas hinchadas sacaron a relucir su amor por el club para colorear y darle vida a las tribunas del CASI.

Por eso la calificación que hay que darle a sendas parcialidades es la de sobresaliente. Y el mayor repertorio se vio en la tribuna de cemento, dividida, mitad para cada equipo. Allí el ingenio y la creatividad tomaron vida.

Por el lado de Newman hubo disfraces de leones, payasos, mucha pintura en caras y cuerpos, bombos especialmente diseñados con el escudo para la final, monigotes, cintas con las que inundaron la cancha, binchas con la leyenda “Vamos Bordó” y por si fuera poco, se dieron el lujo de tener a Felipe Contepomi que pidió un permiso especial de dos días para asistir al partido. ¡Un lujazo!

En cambió, Hindú no tuvo una presencia rutilante en las gradas pero el duelo definitorio lo empezó a vivir la noche anterior. “El comando nocturno” se encargó de embadurnar desde Torcuato hasta La Catedral con el amarillo y azul característico. Ese trayecto implicó la pintada de las palmeras que se encuentran en la ruta 202 hasta Panamericana, así como los árboles que circundan al Hipódromo.

Acostumbrados a estas definiciones, la gente del tricampeón llegó temprano y utilizó como primer armamento una bocina conectada a un tubo de gas, que sonaba al compás de la murga y la onda circense (fue el estilo que decidió implementar la barra para este año).


 
A la hora del festejo por el nuevo título, no se anduvieron con vueltas y llevaron el elefante. Y por si uno fuera poco apareció un segundo que pendía de una grúa. No se privaron de nada los simpatizantes de Hindú.

Más allá de la euforia de un equipo y a la desazón del otro hubo un solo ganador, y fue la gente que desbordó el CASI tanto en las semis como en la final y mantuvo vivo el espíritu del rugby. 

Por Sebastián Maidana
Fotos: A Pleno Rugby
aplenorugby@gmail.com

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